Exposición Individualmar 2015 - may 2015· Por Richard Leslie

Ruven Afanador

Throckmorton Fine Art

A pesar de haber pasado su niñez en Colombia y de haber vivido en Europa por muchos años, la primera oportunidad en que Ruven Afanador asistió a una presentación de flamenco fue siendo ya adulto, cuando vivía en Nueva York. Antes de esta experiencia, el flamenco existía para él sólo como algo mítico e imaginario. Después de presenciarlo por primera vez, el artista inició una seria exploración de este tema, la cual dio como resultado su libro Mil Besos (2009), que exploraba en gran parte el fenómeno del flamenco desde una perspectiva femenina. Cinco años más tarde, Afanador ha retomado este territorio, incluyendo esta vez danzas masculinas, en una nueva colección y un nuevo libro titulado Ángel Gitano: The Men of Flamenco, expuestos en Throckmorton Fine Art desde el 6 de noviembre de 2014 hasta el 28 de febrero de 2015.

El flamenco es un tema muy variado para un fotógrafo como Afanador; está lleno de complejidades y contradicciones. Es una forma de expresión cultural que sugiere pasión, emoción, y la espontaneidad terrenal de una tradición folclórica de origen campesino. Sin embargo, también es una forma de danza consagrada por el tiempo, con su propio vocabulario y sus propias tradiciones, que puede ser tan exigente y reaccionaria como para compararla con cualquier otro tipo de danza más “académica”, y en las manos equivocadas puede parecer casi una fórmula. El flamenco es una forma de danza que parece reforzar los sólidos límites de los papeles masculinos y femeninos convencionales, y, sin embargo, también está llena de elementos andróginos: las mujeres son a menudo grandes y fuertes, con potentes e imponentes voces, y los hombres exudan una sensualidad a la que contribuyen sus ajustados pantalones de talle alto que se ensanchan en la bota, y sus zapatos de tacón (no muy alto), y el uso del melodrama, el glamour, y el excesivo maquillaje, que puede ser tan fácilmente parodiado por los artistas drag.

Exposición Individual: Ruven Afanador — imagen 1
Ruven Afanador. Gabriel Moginot, New York City, NY, 2013. Impresión sobre gelatina de plata virada al selenio. 50,8 x 60, 9 cm. (20 x 24 pulgadas). Edición 2 de 25. Firmado y numerado a lápiz por detrás.

Afanador expresó estas variaciones en sus fotografías. Tomadas en el desierto en un blanco y negro tan riguroso en sus fuertes contrastes que casi podríamos olvidar al exuberante colorista que el artista puede ser, el austero realismo de estas obras quedaba oculto tras las coreografiadas poses, las ingeniosas composiciones, y también por el despliegue de alas, bigotes postizos y otros efectos teatrales que evocaban a Fellini por su base neorrealista que le daba paso a un extravagante surrealismo. Estas cualidades se apreciaban en imágenes como el retrato de Juanma Zurano Palacios, con su grotesca y enorme cabeza sobresaliendo del pequeño cuerpo debajo de ella, o la imagen de Mariano Bernal Montero and Jose Manuel Álvarez Conde, que en realidad tenía el estilo de una foto fija tomada de algún tesoro neorrealista.

Ángel Gitano ha sido descrita como una obra complementaria o un apoyalibros para Mil Besos, y, por supuesto, la asociación es evidente. Sin embargo, otra de sus colecciones también debería ser tenida en cuenta, su libro Sombras, de 2004. Esta obra es una exploración muy estilizada del cuerpo masculino, con mucha imaginación y homoerotismo, y Ángel Gitano parece ser, en muchas formas, una fusión de estos dos libros anteriores. Esto se notaba cuando se observaban dos imágenes diferentes de Daniel Rodríguez, “Alma”. En la primera, el bailarín estaba vestido con una larga falda negra de volantes, una máscara de encaje negro que se extendía hacia arriba, y unas adornadas pezoneras. En la otra tenía puesta una tanga de cuentas blancas, zapatos de baile de tacón alto, pezoneras, y nada más. En las dos fotografías, la cara estaba oculta, dejando un cuerpo en una pose teatral, con una propuesta congelada de posible movimiento, indiscutiblemente masculino y aun así deseoso de jugar con afectaciones de masculinidad y feminidad.

Estas dualidades se hacían presentes en otras formas. En varias obras, Afanador estableció contrastes entre juventud y vejez, corpulencia y perfección física, inmediatez directa y teatralidad artificiosa. Ángel Gitano es, por lo tanto, mucho más que una colección de retratos de bailarines; Afanador recopiló un espléndido y generoso conjunto de obras que toma prestados elementos de un mundo y se transforma en otro creado enteramente por el artista, recordándonos que algunas tradiciones son lo suficientemente ricas como para reconsiderarlas, y todas, de vez en cuando, necesitan que se les renueve.

RICHARD LESLIE

Ruven Afanador, por Richard Leslie | artnexus