Al definir el arte contemporáneo, la crítica brasilera Katia Canton, en el libro Los sentidos del arte contemporáneo (Editora Contexto), afirma que la práctica artística se convirtió en “un proyecto de negociación incesante con los acontecimientos y las percepciones de la vida”. Este es, exactamente, el núcleo del trabajo del joven artista Rodrigo Matheus, como puede verse en la reciente exposición Do Rio é para to Rio and from.
En su tercera individual en la galería, Matheus presentó una serie inédita de esculturas, instalaciones y collages, producidos en una temporada en la capital carioca después de un período de casi cuatro años en el exterior. Los trabajos fueron construidos a partir de tarjetas postales enviadas desde Río de Janeiro a Europa a lo largo del siglo XX. Son tarjetas encontradas por el artista en ferias europeas de segunda mano, traídas de vuelta a su punto de origen, y aquí combinadas con postales enviadas desde Europa y encontradas en la capital carioca en pleno siglo XXI.
La idea de micronarrativa fue el telón de fondo para esculturas e instalaciones que reprodujeron, dentro de la galería, lo que el artista observó como algo recurrente en las ciudades: la relación entre la vegetación y la arquitectura. Uno de los ejemplos temáticos explorados por Matheus fue el vocabulario modernista de las construcciones de los años de oro y las rejas de hierro anexadas posteriormente a sus predios.

El conjunto de obras que la exposición abrigó se valió del propio repertorio visual de la ciudad para desarrollar esculturas que se apropian tanto de lo que es planeado como de aquello que es espontáneo e improvisado en la malla urbana. “Los materiales utilizados en estos trabajos salen de este contexto. Rejas de metal de variados diseños, plantas artificiales, arena y telas de protección para reformas de edificios, vitrinas y materiales de construcción cuestionan la imagen glamorosa de las tarjetas postales frente a los problemas reales que la ciudad enfrenta”, comenta el artista.
También, según Matheus, la exposición discute la ambigüedad del proceso de modernización brasilero a partir del imaginario que proyecta Río de Janeiro, afirmando que es la “Puerta de entrada del país y monumento natural, antigua capital del Imperio portugués, antigua capital de Brasil, destino turístico y actual foco de un retrofit urbanístico que busca fundar en su centro histórico una isla globalizada rodeada por un paisaje tropical negado a la domesticación”.
Nacido en 1974, en São Paulo, vive y trabaja entre Londres y su ciudad natal. Se graduó en MultiMidia e InterMidia en la Escuela de Comunicaciones y Artes de la USP (ECA-USP) y es maestro en escultura del Royal College of Art, en la capital inglesa. Está representado por galerías en Londres, Río de Janeiro, São Paulo y Los Ángeles, y sus obras figuran en diversas colecciones públicas y particulares, como el Instituo Inhotim, MAM –Museo de Arte Moderno de São Paulo–, Pinacoteca del Estado de São Paulo, Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro e Instituto Itaú Cultural. Entre las exposiciones individuales se destacan Coquiero Chorão, Ibid Projects (Londres, 2014), Colisão de Sonhos Reais em Universos Paralelos, Fundación Manuel Antonio da Mota (Oporto, 2013), y Handle with Care, Galpón Fortes Vilaça (São Paulo, 2010). Entre las colectivas, Matheus participó en el Museo Astrup Fearnley (Oslo, 2013), Itinerarios – Itinerancias, 32° Panorama del Museo de Arte Moderno de São Paulo (2011), etcétera.
En gran parte de su trabajo, Matheus presenta situaciones que cuestionan las estructuras de poder detrás de identidades visuales que regulan nuestra subjetividad en nombre del progreso civilizatorio. Sus obras articulan diversos medios –videos, instalaciones y esculturas– discutiendo la naturaleza de la representación en el arte y su relación con el diseño industrial.
En esta muestra, aproximó en forma aún más significativa elementos industriales y naturales en un solo cuerpo, lanzando una mirada crítica sobre las nociones colectivas de representación de la naturaleza, forjadas dentro de un ambiente público y urbano. Así, el artista modificó y propuso nuevas combinaciones para el mecanismo de la vida cotidiana. Construyó, a partir de objetos que circulan por el mundo, nuevas posibilidades de sentido fuera de aquellas programadas por su función.
Es en este sentido en donde encaja la visión de Katia Canton al definir el proyecto de arte contemporáneo, que ya no tiene como eje motor la “tradición de lo nuevo” propuesta por las vanguardias y neovanguardias, sino la búsqueda de significados, operación ésta que se da a partir de la negociación constante entre vida y arte, arte y vida. Como en la obra de Matheus, se trata de proyectos de contornos fluidos, se buscan identidades, alteridades, cuerpos, relaciones entre ética y estética, evocación de memorias personales, demarcación de zonas de resistencia, todo eso en busca de un sentido de pertenencia en un mundo donde la virtualidad es una constante.
ALESSANDRA SIMÕES
