Exposición Individualmar 2015 - may 2015· Por Viviana Saavedra

Roberto Frangella

Centro Cultural Plaza Castelli

 En el Centro Cultural Plaza Castelli de Buenos Aires se presentó la muestra Roberto Frangella: 40 años pintando (1974-2014), una completa retrospectiva que incluyó dibujos en tinta, pintura, cerámicas y esculturas. 

 Nacido en 1942 y arquitecto de profesión, Frangella ha desarrollado una larga y destacada obra, y recibió el Premio Trayectoria SCA BATIMAT Expovivienda 2013, uno de los galardones más prestigiosos de la arquitectura argentina. Ha realizado reconocidas obras por concurso en Buenos Aires, el interior y el exterior del país: la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas (Buenos Aires), el Banco Central de Paraguay (Asunción) y la casa Zaharia en Bariloche, entre otras tantas. Anteriormente, en 2012, el artista fue el encargado de inaugurar la sala de exposiciones del Centro Cultural Plaza Castelli, convocado por su directora, Sandra Juárez. Frangella, además de contar con una notable trayectoria, representaba los objetivos perseguidos por ese centro cultural: propiciar la participación de la comunidad y ponderar los valores de la cooperación y la solidaridad. Más allá de sus logros institucionales, el arquitecto desarrolló su carrera incorporando como parte fundamental en su trabajo el compromiso social, incluyendo experiencias relacionadas con la autoconstrucción asistida y planes de vivienda a través de cooperativas. Esto le ha permitido, según sus palabras, “aprender mucho de los demás, de su alma y de su calidez”. Incluso, yendo un poco más allá del oficio realiza acciones solidarias de forma aún más directa, como la organización de una cena semanal destinada a los llamados cartoneros, hombres y mujeres que, a partir de la profunda crisis acontecida en Argentina en 2001, se dedican a recorrer las calles de la ciudad acopiando papeles y cartones para luego venderlos. Frangella admira y respeta a los cartoneros: “Yo quería ser un artista cartonero”, declara, y lo logra. Gran parte del trabajo presentado en esta retrospectiva refleja el espíritu cartonero, realizado íntegramente con material de desecho proveniente de las calles de Buenos Aires. Esculturas de pequeño y gran formato fueron creadas a partir de envases de cartón, envases reciclados y pomos de pintura vacíos. Un colorido mapa de la ciudad se arma a partir de diversas y coloridas cajas: de dentífrico, té, medicamentos o sopas. “Me apasiona la construcción casi casual de ensamblados y pegados, construir con elementos y partes componiendo, creo que me queda del arquitecto. Igualmente, mis obras llevan un concepto que maneja imágenes de figuración, pero siempre apunto al mensaje, con la idea de la igualdad, la justicia y el bienestar de todo el planeta. En realidad, por el camino del arte expreso mis convicciones de ser humano que aspira a un mundo mejor”, escribe en su extracto personal. Arte y vida entremezclados, un ideal vanguardista que se cumple plenamente en el andar artístico de Frangella, un andar que alterna la producción del artista en su lugar, el taller, con el andar en las calles de la ciudad. Una marcha atenta a la observación de los otros, de sus necesidades, siempre dispuesto a modificar, a intervenir para ofrecer su mano y compartir el oficio. 

Exposición Individual: Roberto Frangella — imagen 1
Roberto Frangella. Jinete a caballo, 2011. Envases de cartón y acrílico. 120 x 120 x 60 cm. (47 1/5 x 47 1/5 x 23 ½ pulgadas).

 Y la palabra también está presente en sus obras. Algunos de sus últimos trabajos, como Informe Maciel y Cosmos, óleos sobre tela llenos de color, incluyen vocablos que se amalgaman y diluyen armoniosamente con lo representado. Incluso, las palabras llegan a dar forma en un pequeño libro ilustrado hecho con pequeñas hojas sueltas: Cuentos de la Isla Maciel. Allí se exhiben dibujos a tinta de los personajes del barrio de La Boca: el inmigrante, el botero, la costurera, los niños que juegan al fútbol. Son pequeños y bellos bocetos en los que la vitalidad del trazo extrae la esencia del barrio, sumergiéndonos en una arquitectura viva, que respira: el puente en el Riachuelo, el bote en movimiento, el patio con malvones, la pelota que cruza una cancha improvisada. Las imágenes se amalgaman otra vez con las palabras, son pequeñas historias en las que los personajes se describen a sí mismos, incluso el gran Benito Quinquela Martín es rescatado como el artista que supo “crecer comprendiendo al entorno, y hacer de nuestros saberes una entrega plena y alegre para aligerar las cargas”. 

 Y su andar curioso lo ha llevado también a explorar e incorporar otras técnicas. Durante su estancia en Paraguay, la cerámica se convierte en otra disciplina a la que se acerca con respeto a través de la observación y admiración que le provoca la gente que practica este oficio en aquel país.

 Frangella define su retrospectiva: “Muchos años dibujando los sentimientos y las ilusiones”, y sintetiza en una frase toda una vida de artista: “Crear es darse a uno mismo como fruto”.

VIVIANA SAAVEDRA

Roberto Frangella, por Viviana Saavedra | artnexus