Exposición Individualmar 2015 - may 2015· Por Claudia Fazzolari

Rivane Neuenschwander

Museu de Arte Moderna

Con el intrigante título Malentendidos, la muestra antológica de la artista brasilera Rivane Neuenschwander cerró en diciembre el calendario de exposiciones 2014 del Museo de Arte Moderno de São Paulo presentando un panorama de la carrera de una creadora, que hace tiempos merecía tal iniciativa.

Las diversas obras expuestas en esta ocasión reunían los pensamientos y las inquietudes que regulan las visiones particulares de una artista interesada en causar desconfianza en nuestra aprehensión más usual del entorno. Para los visitantes que entraban en contacto con las creaciones por primera vez surgía una sensación de duda, de incertidumbre, que tan bien caracterizan la forma como la artista indaga lo contemporáneo, confrontando la inmediatez del mundo que nos rodea y cuestionando cualquier comprensión definitiva.

Creadora meditativa, perteneciente a la generación de artistas brasileros que se lanzó a la escena internacional en los años noventa, se consolidó como participante en eventos de gran porte como bienales del eje europeo y colectivas norteamericanas.

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Rivane Neuenschwander. Scrabble, 2001. Detalle. Frutas deshidratadas, madera. Dimensiones variables. Foto: Rafael Roncato.

Rivane Neuenschwander colecciona una inventiva sensible movida por sus necesidades internas y conforma ambientes en proceso con obras formuladas por la utilización de materias simples, por la secuencia de acciones que remiten al otro, a la noción de cambio o transformación introducida por la participación ajena. De hecho, el conjunto de su obra trata de la densidad y de la emergencia de procesos de comunicación. Cada propuesta investigativa, cada malentendido, cada arremetida creada por la artista activa una dimensión crítica de nuestra consciencia. El título de la muestra –sacado del nombre de la obra Malentendido, del año 2000, accionaba en nuestra comprensión la legítima condición de la divergencia y del engaño.

La obra Malentendido, ni más ni menos que una cáscara de huevo rellena de arena y colocada dentro de un vaso lleno de agua, desviaba nuestra percepción habitual de un objeto sumergido, dada la ilusión óptica de la pequeña escultura, y revelaba un equilibrio, de hecho inexistente, en el falso peso de un cuerpo flotando en un medio líquido.

Entre los asuntos y temas que la artista elabora en su incesante ejercicio como investigadora del tiempo presente, están los calendarios, los alfabetos y las dinámicas de procesos comunicacionales, factores recurrentes en su creación, siendo la interlocución con el visitante clave central para fundamentar la sintonía más fina de su obra. A las obras expuestas, extraídas del conjunto de trabajos realizados en los últimos quince años, se sumaban propuestas concebidas especialmente para el espacio de la Gran Sala del museo, redimensionando los posibles recorridos de cada visitante. 

La lista de temas que mueven las inquietudes de Rivane Neuenschwander puede variar mucho, pero siempre opera una instigadora maniobra en nuestra percepción. Cuando utiliza en sus obras frutas, condimentos, texturas, olores y ruidos, surgen asociaciones e itinerarios perceptivos que dicen mucho sobre formas de comprensión de otros modos de vida en la sociedad contemporánea.

Ejemplo concreto de los arreglos promovidos por la artista es la obra Sistemáticos, de 2014 -instalación compuesta de baldes metálicos suspendidos en el aire, diseminados en el espacio expositivo y además fijados al piso de la sala–, que crea la idea de un vaciamiento con el agua que goteaba, llenando los recipientes, pero también yacía regada por el piso.

Finalmente, ¿qué pretendía la artista cuando proponía unos charcos de agua en el piso? ¿Cómo indagaba el acontecimiento y el cambio en el estado de las cosas? Baldes llenos y vacíos, piso seco o mojado, ruido del goteo o silencio; de hecho, a la artista le interesa la experiencia real en su manera característica de pensar el presente. 

Cuando las expectativas desviadas de cualquier interpretación rutinaria entran en escena, la artista acciona situaciones que redireccionan la comprensión del visitante hacia ambientes que desentonan tanto con prácticas artísticas relacionales simples como con situaciones apenas participativas. Sus propuestas crean intervalos para la comprensión. Podemos percibir los ejes de una plataforma conceptual pensada para ocupar las fisuras de lo contemporáneo, reinventando estrategias para resistirse a la normalización de un imaginario resignado.

Con sus creaciones plantea maneras de incorporar el uso perspicaz de un elemento aleatorio o de un simple sustantivo como “malentendido”, esa forma de interpretación divergente que señala la fuerza de un equívoco, como síntoma de una sensibilidad contemporánea y denominador común de sus originales arremetidas. De sus propuestas destacamos la obra Scrabble, de 2014, una instalación compuesta de limones y naranjas deshidratados, con letras esculpidas en cada superficie, dispuestos en el piso de la sala expositiva y organizados en cajas de madera para que el visitante pudiera intervenir en la creación proponiendo palabras y frases, juegos de impresiones.

Como acostumbra afirmar la artista, sus intereses coinciden con la construcción de acciones de autoría compartida, con la creación de mecanismos de desvío que permitan escapar de los horizontes nivelados y multiplicar interrogantes.

CLAUDIA FAZZOLARI

Rivane Neuenschwander, por Claudia Fazzolari | artnexus