Exposición Individualmar 2015 - may 2015· Por Ingrid María Jiménez Martínez

Rafael Vega

Galería Walter Otero

Bajo el título Rafael Vega: Recent Works, la galería Walter Otero de San Juan presentó en abril de 2014 una muestra de arte no figurativo. Comprendió la exposición dieciséis piezas en acrílico y pintura de aerosol sobre madera de abedul. Algunas de las pinturas tenían en la madera incisiones hechas con una sierra circular. 

Las pinturas de Rafael Vega contienen imágenes de rombos, óvalos, cruces y rectángulos de contornos imprecisos que abarcan gran parte del espacio del plano pictórico y que dan la impresión de retroceder en profundidad o de afirmar la planimetría de la superficie. Los bordes de algunas de las obras muestran gradaciones de color monocromáticas en bandas que contrastan por su sutileza con la imprecisión de los contornos de las formas geométricas. Los matices de esas gamas de colores fulguran como si fueran destellos del centro de las composiciones. 

Exposición Individual: Rafael Vega — imagen 1
Rafael Vega. Sin título, 2013. Acrílico sobre panel. 162,5 x 121,9 cm. (64 x 48 pulgadas).

Vega crea un espacio sugerente de lo infinito e inconmensurable mediante formas que se expanden insinuando un deseo de libertad. Su pintura, aun la de formato pequeño, tiende hacia lo grande y elevado, en el sentido de lo trascendente. La vertiente de la pintura abstracta que practica Rafael Vega parece estar en sintonía con la de Kandinsky, Mondrian, Gorky y Rothko, marcada por una búsqueda de espiritualidad y trascendencia; en este sentido, es excepcional en el arte en Puerto Rico. No obstante, la obra de Vega no está orientada por ideas religiosas. Ésta es una exploración singular para un artista puertorriqueño educado en una tradición formalista y en un contexto cultural local en el que en contadas ocasiones la abstracción evoca un espacio oscuro, profundo y cósmico sugerente de “paisajes siderales” o lugares más allá de los confines terrenales. El cosmos y el caos como orden y vacío son, según las definiciones que les dieron los griegos en la Antigüedad, las antípodas de la imagen que Vega pinta. El vacío insinuado por el espacio oscuro se contrapone al ordenamiento riguroso de los bordes, que parecen dilatarse más allá de los límites del plano pictórico.

Parecería que la no figuración y sus distintas versiones, después de cien años de protagonismo e irrupciones en distintos momentos de la historia del arte contemporáneo, hubiesen desaparecido ante el afán de algunos de enterrar la pintura y, en especial, la abstracción. El debate sobre la posibilidad y especificidad del medio y su función representacional encarado por algunos artistas de la vanguardia histórica, y luego por los artistas del expresionismo abstracto en Nueva York, culmina con una larga serie de resurgimientos (revivals) a finales del siglo XX y principios del XXI. Hoy, luego de profundos debates sobre la relevancia de la pintura, pareciera que esta reencarna en sus múltiples variantes, entre ellas la abstracción, para validar lo humano. Rafael Vega entiende la pintura como una manera del individuo de estar en el mundo. Así parece querer decir cuando insiste en afirmar que: “yo quiero ver cómo me represento en el mundo, no cómo lo represento”. Su forma de aparecer, de representarse, es a través de una imagen que reafirma procesos inéditos, a veces, antagónicos. Pinta con cuidado y delicadeza las porciones de la imagen que muestran las gamas de colores; sin embargo, ataca con una sierra circular, ruda y descuidadamente, la superficie de madera de la obra. Esmero y cuidado son contrapunto a la agresión de la sierra, que deja un calado o surco en la madera noble, que luego el artista rellena de pigmento. Empero, el contraste descrito no se repite en todas las obras. Vega sorprende como si fuera un prestidigitador que tuviese cada vez una baraja distinta debajo de la manga. Una de las ideas que orienta la obra del artista es perseguir lo incómodo y lo que no se espera como solución de una obra. Vega no se complace en emplear estrategias ya ensayadas sino que se enfrenta constantemente a la obra tomando distancia de ella y sintiendo la ansiedad ante la pregunta de su resolución. Sus respuestas abren el camino hacia otras soluciones inesperadas.

INGRID MARÍA JIMÉNEZ MARTÍNEZ

Rafael Vega, por Ingrid María Jiménez Martínez | artnexus