En esta, su segunda muestra individual en la galería KaBe Contemporary, el artista venezolano Meyer Vaisman (Caracas, 1960), que reside en Barcelona, continúa su experimentación con métodos de foto-impresión comercial y mecánica sobre diferentes soportes, maderas o PDF para cuestionar temas de identidad, dualidad, coexistencia, autoría, y propone el tema genérico de la identidad del artista y la obra, la autorreferencialidad como posibilidad en lo abstracto, y por último, la materialización de lo teórico versus lo vital.
Dos obras de los años ochenta, En la proximidad de la historia (1988) y Pintura sin contexto (1986), son el punto de partida para el uso de elementos que reitera en sus series más recientes, en las que el óvalo, junto a la ruptura de la superficie pictórica en dos planos, dan idea de una reflexión de la pintura como espacio intermedio. Vaisman comentaba recientemente en una entrevista a propósito de su “vuelta al arte”, luego de casi una década en la que estuvo ausente, que su intensa práctica religiosa del judaísmo le había volcado a no representar figuras humanas o animales, lo que lo indujo directamente a la abstracción, nueva característica en su obra. Así, da paso totalmente a una serie de piezas compuestas de grafismos y palabras, adornadas con fondos lineales que emulan la veta de la madera, y una carta de color ceñida al modelo de color substractivo de impresión: cian, magenta, amarillo y negro.

La muestra, titulada In the Vicinity of History, 5774, refiere directamente al calendario judío, así como a una reflexión sobre la historia misma y la relatividad del tiempo, y, para ello, ofrece la estrategia de revertir los bastidores de madera y presentarlos frontalmente, lo que genera automáticamente una retícula que separa el plano pictórico en cuadrantes. Por otra parte, se centra en trabajar fundamentalmente con tres elementos gráficos: la firma (del propio artista), el óvalo y la huella dactilar. Estos elementos se repiten en estudios varios, modificando colores y tamaños, impresos con inyección a tinta sobre paneles de madera o contraenchapado en gran escala. Cabe señalar que desde los tardíos años ochenta, la factura propia de la mano de Vaisman desaparece por completo de su trabajo, para dar paso a una obra conceptualizada y producida, distante de lo manual asociado con la producción artística/autoral.
En estas pinturas/impresiones, Vaisman vuelve protagonista al tradicional bastidor del lienzo (usualmente invisible de cara al espectador) como soporte, quizás con la intención de volver con ese giro al origen del arte, a lo oculto, el más allá. De hecho, la idea del revés, de lo invisible que se vuelve visible, y viceversa, ha sido una constante en su trabajo.
En In the Vecinity… es la propia firma del artista –que él reitera en alargamientos y deformidades, repeticiones y perspectivas– la que continúa la investigación acerca de la impronta, la significación de la autoría y el gesto manual que refleja identidad y que, por repetición, superposición, agrandamiento y capas, elimina lo gestual y lo vuelve abstracto. En los títulos de dichos estudios de firmas coloca al revés en el título de las obras los nombres de Franz Kline o Cy Twombly, a modo de guiño/referente.
Igualmente, utiliza como recurso la idea del espejo, colocando al revés palabras escritas y contenidos. Ejemplo de ello son las obras que versan en latín (original en griego tomado del conjunto de aforismos que escribió Hipócrates) Ars longa, vita brevis (Arte duradero, vida corta), frase que Vaisman ha revertido en Ars brevis, vita longa (Arte breve, vida larga), comentario acerca del rol del arte y el peso de la historia, con el que da a entender que el arte es lo que no queda, y la humanidad, lo que sí permanece. Para Vaisman, lo estético se vuelve discursivo, y es pretexto para examinar la historia (del arte), así como las tecnologías que la constituyen.
En toda la obra de Vaisman es constante un viso crítico a la sociedad capitalista, al mundo de contraste social y económico que conoció en su Venezuela natal, y a los modelos del arte derivados del pop y el minimalismo. No se equivocaba el crítico Hal Foster en los ochenta, cuando llamaba al conjunto de obras del grupo Neo-Geo, al que Vaisman pertenecía, como hacedores de “la estética de la razón cínica”, ya que todo su cuerpo de trabajo ha reflexionado sobre el rol del arte, su revisión, y el entendimiento del espacio pictórico como eje fundamental para la distribución de la obra, lo que le permite cuestionar, así, desde los principios postestructuralistas de Baudrillard, Foucault y Lyotard, el rol del arte como un ente posible distanciado del consumismo, del producto o de la cotidianidad. En In the Vicinity of History, 5774 Vaisman habla precisamente de deconstrucción, de transformación, de algo que se vuelve otra cosa, algo que se revierte, lo que aparece en lugar de…, aquello que cuestiona y relaciona su identidad con el sentido de pertenencia, con su historia sempiterna: el mirar siempre a ambas caras de la misma moneda.
AMALIA CAPUTO
