Partir del pensamiento gráfico para crear obras que siguen generando desdoblamientos de la tradición constructivista brasilera, es la marca de la producción contemporánea de Luciano Figueiredo. En la muestra Color, plano: suspensión, el artista presentó pinturas inéditas, que llevan el mismo nombre de la exposición y que refuerzan su propósito constructivista desde los años ochenta.
Las pinturas fueron realizadas en acrílicos, en tonalidades de los colores primarios, además de rosados, verdes y grises, negro y blanco. Sobre las telas, el artista pulverizó papel de periódico picado, en dimensiones tan reducidas que su origen puede pasar desapercibido para quien no conoce la recurrencia del material en su trayectoria.
Permeado por las representaciones del mundo, el periódico picado y pulverizado en la tela se vuelve etéreo. Aplicado sobre formas rectangulares y triangulares, queda suspendido y al mismo tiempo crea módulos texturados y geométricos. El artista también recurre a lo que llama “dinámica planar”, especie de juego entre figuras geométricas y vacíos. Los campos cromáticos de las pinturas son translúcidos u opacos; los que tienden a la transparencia remiten a campos de luz y permiten la visualización de las sobreposiciones de planos y líneas, que crean tonalidades y formas, y se interrelacionan con los campos de color sólido y los vacíos de la misma tela.

La oposición entre luz y sombra, opacidad y transparencia, y la capacidad de revelar y disolver formas son recursos recurrentes en el trabajo de Figueiredo. Su trayectoria revela el carácter experimental y la coherencia de su trabajo. En 2004, en la serie Dioramas y Muxarabiês, el artista presentó pinturas hechas sobre madera, que muestran la estrecha colaboración entre los órdenes gráfico y pictórico. Las transparencias revelan su soporte, su origen orgánico, además de las capas sobrepuestas de color líquido, y el periódico se hace presente por la estructura diagramática de las formas en los cuadros.
La reducida gama de colores saturados, sin contrastes cromáticos fuertes, es un recurso recurrente en el estilo de Figueiredo. La tridimensionalidad también aparece en algunos momentos, como en la serie Espacio-Lazo, de 2011, con obras realizadas a partir de dobleces, torsiones y sobreposiciones de papeles y lonas, que sugieren movimiento.
Nacido en Fortaleza, en 1948, Figueiredo se inició en la pintura en los años sesenta con Adams Firnekaes, profesor de la Bauhaus, que pasó por Salvador y Río en el período de la formación del brasilero. Residió en Londres entre 1972 y 1978, realizando estudios de Historia del Arte y Literatura Inglesa. En ese mismo período inició su investigación utilizando páginas impresas de periódico, siguiendo el flujo de los experimentos con sus poemas visuales realizados con recortes de palabras, manchas de color y tabloides ingleses. Esa búsqueda lo llevó, a partir de 1975, a construcciones de objetos tridimensionales con collages, mallas de alambre y relieves monocromáticos, presentes en las exposiciones que presentó en Río de Janeiro y São Paulo desde 1984.
Figueiredo también fue importante como exponente del movimiento de la llamada contracultura, en Brasil, en la década de 1970, con escenografías para espectáculos de música y proyectos gráficos. En esos trabajos, el artista creó una infinidad de posibilidades de percepción, con varios recursos estéticos de carácter experimental e interdisciplinar. Ya mostraba el inicio de su camino rumbo a las pinturas planares, en las que construyó capas y superposiciones de colores aplicados directamente sobre madera y tela, convidando al espectador a la contemplación pura, respetando su propio tiempo.
La trayectoria como diseñador gráfico transcurrió en paralelo a la de artista plástico. Figueiredo mantuvo su interés gráfico siempre aliado a la experimentación estética; entretanto, creó piezas de arte utilizando elementos que se identifican con la precariedad y lo cotidiano. El trabajo resultante no privilegia ningún tipo de soporte o material. El artista se apropia de tejidos o periódicos, crea relieves explorando densidades, transparencias, y la recomposición de signos.
Con esta clara filiación hacia el constructivismo y la tradición gráfica, Figueiredo utiliza entonces la mancha gráfica de la página del periódico para crear varias formas de efectos plásticos. Desde el inicio de la década de 1980, realizó obras en las que parte del plano, empleando papel periódico y telas de alambre, sobre los que aplicaba el color. La densidad cromática resultaba justamente de esa superposición de tramas.
En trabajos posteriores, presentó relieves en telas sobre madera o empleó hojas de periódico y cuadrados de tela, pegados unos a los otros, en forma intercalada, sobre los que realizó cortes y dobleces, creando ritmos visuales. Posteriormente, también realizó esculturas, como los Objetos-Torres, expuestos en 1994, con los que genera efectos ópticos por medio de la yuxtaposición simétrica de láminas de madera, explorando asuntos relativos a la fragilidad y al equilibrio. En medio de tantos artistas vinculados con la tradición constructivista brasilera, Figueiredo se destaca por la investigación asidua de un estilo único y coherente.
ALESSANDRA SIMÕES
