Ilusiones Casa Daros

José Damasceno. El presagio siguiente (experiencia sobre la visibilidad de una sustancia dinámica), 1997. Maniquí, tejido y cuerda. Aproximadamente 660 cm de longitud (260 pulgadas). Diámetro: 170 cm. (67 pulgadas). Foto: Mario Grisolli, Rio de Janeiro.*

Exposiciónmar 2015 - may 2015· Por Ivonne Pini

Ilusiones Casa Daros

La preocupación de Daros por generar debates y abrir nuevas lecturas frente al hecho artístico, se pone nuevamente de manifiesto.

¿Es el arte una ilusión? ¿Es el arte real? ¿Es más real el arte que la realidad?, ¿Qué es la realidad, una ilusión? Estas frases –escritas en distintos espacios de Casa Daros1– ponen en contexto la inquietante muestra que con el título “Ilusiones”, se propone explorar la tan discutida y compleja relación entre realidad e ilusión. ¿Existe una buena percepción de la realidad? La pregunta configura una indagación medular de buena parte no sólo de la actividad artística, sino de la ciencia, pasando por exploraciones que ocupan el campo de la historia, la filosofía, la lingüística, el psicoanálisis, por citar algunas de las disciplinas que abordan el problema. 

Lo interesante de la propuesta curatorial realizada por Hans-Michael Herzog y Katrin Steffen es que con su selección no se plantean la búsqueda de respuestas, sino abrir el espacio para visualizar la imposibilidad de pretender posturas únicas frente al problema que se aborda. 

La selección de las casi cincuenta obras constituye una invitación a problematizar el concepto de percepción, a pensarlo de manera más consciente, y que desde ese escenario podamos profundizar en a qué llamamos realidad y a qué ilusión. A lo largo de la exposición, continuamente se cuestiona qué es lo que en realidad vemos, invitándonos a formular otra pregunta: ¿Estamos ante una crisis de los códigos de representación?

Exposición: Ilusiones Casa Daros — imagen 1
Los Carpinteros. 16m, 2010. Tela, plástico y metal. 95 x 1600 x 60 cm. (37 2/5 x 630 x 23 3/5 pulgadas). Foto: Mario Grisolli, Rio de Janeiro.*

Y es la selección de las obras exhibidas la que muestra que es posible explorar el problema desde perspectivas y recursos muy diversos, usando los artistas para ello medios como fotografía, video, instalaciones, objetos. El uso de elementos cotidianos –a los que se despoja de su función habitual– desarticula y desconcierta la mirada de quien observa, acostumbrados como solemos estar a relacionar forma y función.

Luis Camnitzer (1937, nació en Alemania y emigró de niño a Uruguay) abre la muestra con un importante grupo de trabajos en los que se interroga e interroga en torno al problema en cuestión. Las obras –escogidas y fechadas entre las décadas de los sesenta y el setenta– rastrean aspectos que tocan preocupaciones semióticas, y, al poner a dudar, crean inquietud en torno a supuestas certezas. Las palabras toman el lugar de los objetos que designan; sus Cajas2 son un ejemplo de ambigüedad, desplazan significados que inciden en la observación del espectador, que se encuentra con imágenes y textos que generan una nueva narración. Las dos versiones de Esto es un espejo. Usted es una frase escrita (1966-1968) incorporan el trabajo de textos sin imágenes, mientras que la reconstrucción de su Living Room (1969-2010) formado con las palabras que aluden a los objetos que encontramos en ese espacio pone al espectador a imaginar el lugar a partir de la nominación lingüística que reemplaza al objeto.

Las treinta y una obras de Camnitzer reunidas en la muestra operan como un justo homenaje para quien termina convirtiendo un recurso como la suspicacia en un método creativo, desconfiando de las certidumbres a las que la realidad nos enfrenta.

Exposición: Ilusiones Casa Daros — imagen 2
Liliana Porter. Clavo, 1972. Serigrafía e hilo. 76 x 57 cm. (30 x 22 2/5 pulgadas). Foto. Peter Schaelchli, Zurich.*

En el texto “El artista, el científico y el mago” Camnitzer afirma: “En la realidad olvidada, el campo del arte no está para producir objetos. El arte es un campo del conocimiento en donde se plantean y resuelven problemas, es el lugar en donde se puede especular sobre temas y relaciones que no son posibles en otras áreas del conocimiento”. A su juicio, tanto el artista como el científico deben ser responsables, servir al bien común y ser rigurosos. Todo esto lo conduce a un tercer personaje: el mago. “Es el mago, no el artista, quien está en el extremo opuesto al científico [...] la esencia del acto mágico está en la habilidad de esconder el proceso y de mantenerlo en secreto. Su relación con las tareas cognitivas no es la de expandir el conocimiento como lo hacen el buen científico y el buen artista, sino la de desafiar lo conocido, con el fin de crear el espectáculo”. A su juicio los tres personajes actúan de diferente manera frente a la realidad circundante: el científico trata de explicar lo increíble; el mago trata de simular lo increíble; mientras que el artista presenta lo increíble para ampliar el mundo de lo creíble"3.

La obra de Liliana Porter (Argentina, 1941), a través de unos pocos elementos simples, como clavos y cuerdas, nos enfrenta a la relación existente entre lo real y lo virtual. Lo que le interesa de esa confusión visual, es cuestionar la sustancia de la realidad y el tiempo4, involucrando al tema de la relación existente entre representación y realidad, entre las palabras y las cosas. Sus objetos ubicados en un “no lugar”, tienen para la artista la posibilidad de ayudar a no distraer de la reflexión principal, que gira en esas obras de los años setenta, en torno a realidad y representación en un marco atemporal. Buscando que al utilizar elementos menos cargados de significados, se logre que la obra, más que hacer afirmaciones, proponga preguntas.

Exposición: Ilusiones Casa Daros — imagen 3
Luis Camnitzer. Sala comedor, 1969-2014. Fotocopias en vinilo adhesivo aplicadas sobre pared y piso. Dimensiones variables. Cortesía del artista y Alexander Gray Associates, Nueva York. Foto: Mario Grisolli, Rio de Janeiro.

El “engaño” visual es para Leandro Erlich (Argentina, 1973) una forma de cuestionar lo real, de dudar de lo que tenemos asumido, invitando a revisar las convicciones, valorando la posibilidad de nuevos descubrimientos. Las tres obras exhibidas son una turbadora invitación para poner en tela de juicio la noción de percepción de realidad. En Piedras (2002), la huella de unas pisadas humanas se mueven acompasadamente en un círculo constante; en Las puertas (2004), la fuente de luz que se cuela por debajo sugiere un espacio ocupado, pero al abrirlas desaparecen tanto la luz como la presunción inicial de lugar habitado, y Cambiadores (2008), probadores de ropa que captan nuestra imagen y la repiten, en un juego entre aperturas reales y virtuales, espejos y reflejos.

El uso de efectos ópticos y diversas simulaciones, le permite manipular espacios y crear situaciones en las que configura su propia realidad. Realidad en la que no deja cabida a la rutina cotidiana, pues el espectador, aparente conocedor de lo que nos muestra –ya que son situaciones que forman parte de su diario vivir–, debe descubrir dónde esta la ilusión. De allí la acción dinámica que Erlich le confiere a quien mira, ya que, a su juicio, tiene “un rol actoral pero lo singular es que lo hace sin abandonar su posición de espectador"5.

Para el artista no es importante ocultar el truco como lo haría el ilusionista; por el contrario, “Evidenciar el truco es una forma de restarle importancia a la fenomenología e invitar a una interpretación conceptual de la obra”.

Exposición: Ilusiones Casa Daros — imagen 4
Leidy Chaves & Fernando Pareja. Sin título, 2012. Madera, cartón, cera de abeja, acrílico, motor, sonido y luz. Objeto: 26 x ø 54 cm. (10 1/5 x ø 21 ½ pulgadas).*

Mauricio Alejo (México, 1969) juega con el engaño a los sentidos a través de una serie de breves videos que ubica en el espacio de lo cotidiano y que se centran en la ilusión óptica. En Línea (2002), una línea se convierte en un chorro de agua, un plato que se quiebra permite visualizar un juego de rayas en movimiento. Es como si quisiera develarnos un mundo que es real pero que yace escondido para nuestra percepción, que exige ser descubierto. “No intento abrirle una puerta al mundo inconsciente sino a un mundo más evidente y fáctico que sigue sorprendiendo pero que existe de verdad, sólo que está escondido a plena vista"6.

Tres artistas optan por la aproximación a la ilusión desde una perspectiva en la que fenómenos sociales y políticos tienen un connotado protagonismo. La violencia que sacude a la región del Cauca en Colombia es el referente del que parten Fernando Pareja (Popayán, 1979) y Leidy Chávez (Popayán, 1984) para armar su propuesta. En Sin título (2012), discos giratorios, con iluminación estroboscópica y sonido, construyen el escenario en el que diminutas figuras de cera caen en un hueco que las absorbe. Y el ciclo no se detiene, unas caen y otras las reemplazan, en una secuencia en las que las figuras femeninas salen de una galería circular para caer en el vacío. 

Pese a usar mecanismos visuales de gran impacto en el siglo XIX, su objetivo no es recuperar nostálgicamente mecanismos históricos, lo hacen para enfrentarnos a cómo se produce hoy la imagen, qué somos capaces de ver, qué aceptamos ver. La fascinación que puede surgir ante esa forma de animación busca mostrar la realidad del drama cotidiano de quienes están sometidos al fuego cruzado del conflicto armado colombiano.

Exposición: Ilusiones Casa Daros — imagen 5
Teresa Serrano. Del mismo diámetro, 2012. Tela y lápiz de color sobre cartón. 34,5 x 77,5 x 16 cm. (13 ½ x 30 ½ x 6 1/5 pulgadas). Foto. Peter Schaelchli, Zurich.*

De Teresa Serrano (México, 1936) se presentan cuatro obras, centrado su trabajo en una reflexión sobre el lenguaje visual y el impacto que genera lo representado. En las cuatro piezas, la violencia simbolizada a través de objetos o situaciones no es explícita, sino que opera a través de metáforas, en imágenes que ponen a cavilar sobre la representación de género, discutiendo relaciones de poder, repensando los roles que juega la figura femenina.

El video Boca de Tabla (2007) retrata a una mujer en su propia casa, realizando tareas cotidianas en un espacio laberíntico, donde las acciones se repiten, la soledad se hace evidente y surge la pregunta ¿En realidad ese espacio que recorre incansablemente, es un hogar o una prisión?

5 Rolling Stones (1999) son formas esféricas recubiertas de pelucas; como si se tratara de cabezas femeninas cercenadas, ruedan por el suelo invitando a que el espectador las patee. ¿Cómo las observo? ¿Con el dramatismo de cabezas cortadas o como balones con los cuales jugar?

El tema religioso está presente con dos obras, Molde soplado (2012) y Del mismo diámetro (2012). En la primera, usando la fragilidad del cristal soplado, construye cuatro sombreros muy simbólicos: el solideo, la mitra, el bonete y el sombrero, usados por los dignatarios de la Iglesia católica. Pese a su transparencia y fragilidad, es posible entrever la sugerencia de problemas tan actuales como las agresiones a menores o la incapacidad de crear espacios para la participación femenina, en un ámbito marcadamente masculino.

Exposición: Ilusiones Casa Daros — imagen 6
Leandro Erlich. Cambiadores, 2008. Paredes, marcos dorados, espejos, sillas, luces y cortinas. Detalle. 24 cabinas de 210 x 120 x 120 cm. (82 3/5 x 47 1/5 x 47 1/5 pulgadas) cada una. Foto: Mario Grisolli, Rio de Janeiro.*

En torno a la compleja situación religiosa contemporánea es que se inscribe Del mismo diámetro. El diámetro común de la cabeza del ser humano es de 17 centímetros,  y esa es la medida que tienen los tocados con que se cubren tres grandes grupos religiosos de la humanidad: cristianos, hebreos e islámicos. De nuevo, ilusión de divinidad, y en la realidad, símbolos de un poder muy terrenal.

José Toirac (Cuba, 1966) aborda el tema de la percepción del poder político desde una perspectiva irónica. Su video Opus (2005) muestra cifras y números, que son pronunciados por la voz de Fidel Castro. Incansable discurso numérico en el que se repiten sólo cifras usadas y manipuladas en nuestra cotidianidad informativa. La retórica del poder excede el espacio cubano, y verbalizada a través del recurso estadístico de datos, crea una realidad aparentemente incuestionable, constituyendo una información inteligible para la mayoría de la población, que la recibe como verdad, ante la "objetividad" que se les brinda acerca de la indagación.

José Damasceno (Brasil, 1968) presenta El presagio siguiente (experiencia sobre la visibilidad de una sustancia dinámica) (1997). Un traje masculino flota en el espacio atravesado por cuerdas que salen de sus extremidades y cabeza, anclándose en los muros. La imagen pone a pensar en cómo nos percibimos en el espacio, no sólo nosotros sino los objetos que nos rodean. La percepción es para el artista una posibilidad de explorar materia, forma e idea en lugares construidos para generar extrañamiento ante la manera como se nos presentan los objetos. Dice Damasceno :”La realidad, o lo que se da en llamar real, tiene un sinnúmero de estratos, capas, dimensiones, densidades, estados, porosidades, canales, con una complejidad estructural inimaginable que se mueve, crece y modifica segundo a segundo en otro universo, inmerso en puntos de vista distintos"7.

Jugar con la ambigüedad es también la intención de Los Carpinteros, con su obra 16M. Marco Antonio Castillo (Cuba, 1971) y Dagoberto Rodríguez (Cuba, 1969) son los autores de los 16 metros que mide la instalación integrada por doscientas chaquetas negras colocadas sobre camisas blancas y que tienen del lado derecho un hueco de corte irregular realizado con tijeras. Tanto de un extremo u otro de la obra se visualiza una especie de túnel al final del cual se ve la luz. Ejemplo evidente de la relación entre realidad e ilusión, ya que el supuesto túnel existe en tanto los 200 sacos permanezcan colgados, y en ese orden. La obra sigue una línea que caracteriza su trabajo: la funcionalidad del objeto es puesta en tela de juicio, lo que les permite transformarlo para quitarle su significado habitual. El cambio de códigos –la posibilidad de reescribir funciones readaptándolas a un nuevo sentido simbólico– permite entender por qué definen su arte como “una reacción alérgica a la realidad.”

NOTAS

1.  El edificio de 1866, ubicado en el barrio Botafogo de Río de Janeiro, fue puesto en funcionamiento después de una cuidadosa restauración, impulsada por la Colección Daros Latinoamérica de Zúrich.

2. Sus Cajas fueron trabajadas en la década de los setenta, interesado en la construcción de objetos relacionados con textos.

3. Luis Camnitzer, “El artista, el científico y el mago”, revista Humboldt, Mediación Mediática 156, diciembre de 2011.

4. Entrevista de Katrin Steffen a Liliana Porter, julio de 2014, en catálogo Ilusiones, Casa Daros, 2014.

5. Entrevista de Katrin Steffen a Leandro Erlich, ibid.

6. Entrevista de Katrin Steffen a Mauricio Alejo, ibid.

7. José Damasceno, “Un altro attimo”, ibid.

*Colección Daros Latinamerica, Zurich.

IVONNE PINI

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