Exposición Individualmar 2015 - may 2015· Por Nelly Perazzo

Eduardo Serón

Alejandro Faggioni Estudio de Arte

En Argentina, en la segunda mitad de la década del cuarenta surgieron las grandes figuras que marcaron el rumbo de la abstracción constructiva local. En la década siguiente, esta orientación se afianzó y se manifestó diversamente.

Una de las figuras emergentes fue Eduardo Serón, quien poco tiempo después vio confirmada su valoración al ser invitado, junto a artistas de la talla de Miguel Ocampo, Clorindo Testa, Alfredo Hlito, entre otros, a la Primera reunión de Arte Contemporáneo, que se realizó en 1957 en la Universidad del Litoral.

A partir de allí, su obra no conoció desfallecimientos. Realizada en témpera, óleo, acrílico, tinta, aguada, estuvo siempre al servicio de su creatividad indeclinable.

Exposición Individual: Eduardo Serón  — imagen 1
Eduardo Serón. En el vacío radiante, 2007. Óleo sobre tela. 70 x 100 cm. (25 ½ x 39 1/5 pulgadas).

Eduardo Serón ha sido y es amigo cercano de poetas: Raúl Gustavo Aguirre y Rodolfo Alonso. Ambos han sabido referirse a él con afecto y sutileza.

Raúl Gustavo Aguirre escribió: “insobornable, acendrada, absoluta conciencia con que se ha consagrado Serón a esta tarea de crear a la que ha dado lo mejor de su espíritu, en una indagación, por momentos, inclusive obsesiva y que adquiere, si bien se la ve, los contornos dramáticos de ‘la persecución de una forma’, siempre inasible a través de sucesivas etapas.

En el mismo evento, Rodolfo Alonso, en un texto llamado Serón o el orden de lo bello alude a su tozuda y envidiable conciencia de creador, a su decisión inquebrantable, casi constitucional, orgánica, de ser un artista, que haya creado una obra exigente y rigurosa, pero no obstante también, desprendida y generosa”.

En la muestra actual de Serón, Alejandro Faggioni, en carácter de curador, ha seleccionado obras que abarcan desde el año 2000 hasta la actualidad. Eso da una formidable coherencia a la muestra y permite al público entrar en contacto determinante con su obra de estos últimos años.

La crítica Eleonora Traficante escribió una vez que sus pinturas tienen sonoridad: “contemplarlas es oírlas. Los colores son notas; un sí, un la, con gradaciones en tonos fríos o cálidos, bemoles o sostenidos, las formas, corcheas o fusas, tienen la duración de un movimiento”.

Esta posición de la crítica se evidencia en la muestra actual como un allegro con brío como clara afirmación de lo vital.

Jorge Taverna Irigoyen, un crítico santafecino como él, muy conocedor de la obra de este artista, ha señalado también el ritmo que anima las formas y también la coralidad firme que el artista establece con contrapuntos de color y forma y las tensiones creadas entre ellos.

David Nahon, un becario de la Facultad de Arquitectura (UNL) de quien fue director de tesis, ha escrito en el diario La Capital de Rosario, su ciudad natal: “como las notas organizadas en un pentagrama que componen una sinfonía, cada una de sus pinturas componen un organismo, una estructura indivisible”.

Serón ha sido siempre un excepcional artista del color, y en esta exposición lo demuestra con enorme libertad, dejándonos una vez más asombrados por la variedad de su creatividad y de su talento.

NELLY PERAZZO

Eduardo Serón, por Nelly Perazzo | artnexus