Anna Bella Geiger

Zona portuaria, 2010. Fotograbado panorámico y video de 3 min. Color y sonido. 0,9 x 4,8 m.

Exposiciónmar 2015 - may 2015· Por Claudia Fazzolari

Anna Bella Geiger

Centro Cultural Correios - São Paulo

La muestra Circa MMXI, panorama de décadas de creación de la artista brasilera, es un reencuentro del público con una poética visual con convicciones propias, e itinerarios singulares en su afirmación en la escena nacional e internacional. 

Entre las obras expuestas en el Centro Cultural de Correios, decenas de obras abrían un amplio panorama de una producción interesada en diversos medios de expresión como grabado, pintura, fotografía y video. En el grabado, que marca el inicio de la trayectoria de la artista, ya se asentaban los indicios de una vocación experimental, en medio de un proyecto de consolidación de la vanguardia abstracta.

Un dato debe mencionarse especialmente en el contexto de la muestra: la autocuraduría. Anna Bella Geiger firmaba la curaduría de la exposición asumiendo el desafío de confrontarse con su propia imagen en el espejo, admitiendo el ejercicio de un doble papel de negociación que toda curaduría de arte contemporánea debe aceptar como meta.

Al redefinir una determinada mirada curatorial en primera persona, la artista rememoraba sus propias estrategias de acción en la arremetida con los problemas del arte contemporáneo, enfrentados en las etapas de su intensa práctica artística.

Exposición: Anna Bella Geiger — imagen 1
Viscerales, corazón y otras cosas, 1966. Serigrafía sobre papel. Dimensiones variables.

El espacio Zona Portuaria, alojado en la sala 1, ordenaba un conjunto de obras realizadas en fotograbado, carbón, acrílicos, fotoserigrafía, entre otros medios, contextualizando las preocupaciones por el recorrido de la abstracción, situado en el centro de un debate visual extenso e inserto en un panorama de amplio interés por la experimentación. En la sala 2, América Latina Brasil proponía un acercamiento a la vocación abiertamente crítica de su poética. 

Por los títulos de las obras,  podríamos seguir el sesgo de esta producción, comenzando por la serie de montajes postales Brasil nativo, Brasil alienígeno, de 1976/77, pasando por el fotograbado en metal Burocracia, de 1975, y el fotomontaje Diario de una artista brasilera, de 1976, en donde la imagen sonriente de Geiger surgía al lado de una imagen del artista Marcel Duchamp, en una escena íntima e intrigante construida como un ejercicio consciente de afirmación de su propia condición como mujer artista latinoamericana. En el transcurso de la década de 1970, la artista se adentraba en la construcción de un enunciado crítico en relación con el complejo entorno político-social brasilero del período. En esa época, la estrategia de Anna Bella Geiger para la confrontación con las representaciones culturales apoyadas en el estereotipo de lo brasilero, se daría por la parodia y por la exposición del revés de las estructuras de poder presentes tanto en la sociedad como en el circuito de arte.

Para la serie Brasil nativo, Brasil alienígena, la artista exponía sus convicciones problematizando fotografías de indígenas brasileros aculturizados, idealizadas entonces para tarjetas postales producidas por la editora Bloch, y a la venta en todo el país. Enfrentando la tónica dominante de los temas de lo brasilero y afirmando su lugar y su condición de mujer artista, reforzaba la lectura crítica de un desencuentro con su propia historia, con su gente, con aquel Brasil. Las estrategias de Anna Bella Geiger para la confrontación incluían en la serie dos imágenes en formato postal situadas lado a lado: a la izquierda, un indígena en su rutina, en medio del ambiente colectivo, posiblemente en su propia aldea; en la otra, la imagen de la mujer blanca, siempre la artista misma, que reproducía la posición exacta del indígena de la escena. La ampliación fotográfica de dos tarjetas postales de la serie Brasil nativo, Brasil alienígena ampliaba el debate con el uso del autorretrato como voz de denuncia.

En Fronterizos, en la sala 3, la artista exponía nuevamente el carácter experimental de su producción tanto en el uso de materiales diversos (plomo, terciopelo, gavetas de archivo, resortes, láminas e hilos de cobre y papel pergamino) como con la estructuración de un campo de investigaciones pertenecientes al terreno de la naturaleza del objeto. Para la sala 4, la artista adoptaba el término Viscerales, asumiendo la lectura hecha por el crítico Mario Pedrosa de sus grabados, iniciados entre 1966-1969; en la selección de un sector incontornable de su poética, expone extraños procesos internos del cuerpo, exhibidos en obras como Corazón y otras cosas, de 1966, e Hígados conversando, de 1968.

El uso de la fotografía como protagonista, en asociaciones cartográficas, se veía en la sala Polaridades, con experimentos en fotograbado y fotoserigrafía realizados durante tres décadas.

Las asociaciones promovidas por los mapas, por las representaciones gráficas, utilizadas como una presencia constante en las prácticas artísticas de Anna Bella Geiger, permitieron que la artista, al actuar como cartógrafa de territorios reinventados por ella, pusiera en acción sus maniobras conceptuales produciendo, analizando e interpretando distintas construcciones culturales.

Los videos realizados por la artista, parte fundamental de la historia del videoarte en Brasil, fueron elementos importantes de la muestra. Exhibidos en una sala de proyección, la selección traía registros del proceso de creación de Geiger, acciones performáticas y una conversación con Joseph Beuys. La sala Video Circa reunía los experimentos de la videoinstalación Circa V, de 2010, en un montaje instigador de sonidos e imágenes pensados por la artista como una alerta sonoro-visual. 

Finalmente, como estrategia de acogida y circularidad de todo el proyecto de la muestra, la artista-curadora proponía, a título de introducción del recorrido expositivo, la serie fotográfica Situaciones-Límite, de 1975, presentada en la obra Pasajes, con los registros en blanco y negro de la imagen de la propia creadora inerte en un vagón de tren, como una aparición.

La muestra Circa MMXI, síntesis de uno de los recorridos más emblemáticos del arte brasilero, registraba la densidad del pensamiento visual de una mujer artista que ha vivido diferentes temporalidades, dejando entre nosotros su ineludible y contundente marca creadora.

CLAUDIA FAZZOLARI

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