Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Cheryl Hartup

Víctor Maldonado

Froelick Gallery

La obra de Víctor Maldonado es una paradoja de asimilación e identidad, poderío y reposo, normalidad y absurdo. En la exposición Lucha, en la que se presentaron fotografías, monotipos y un video, el artista se puso las máscaras producidas en forma masiva de los más famosos luchadores (de lucha libre) mexicanos, aunque se retrató en posiciones pasivas, relajadas, en su casa de Oregon, a menudo tendido en el piso, como un perdedor.

Maldonado, nacido en Changuitiro, Michoacán, México, se hizo hace poco ciudadano estadounidense, después de haber vivido en Estados Unidos por 38 años. Esta experiencia lo llevó a confrontar y aceptar miedos latentes y a meditar sobre lo que es la libertad. Su última serie de obras interdisciplinarias y conceptualmente motivadas tenía que ver con un ícono estereotípico de la cultura popular, el juego y el humor mexicanos y la naturaleza sublime. En el pasado, el artista tocaba todo lo que hacía; por primera vez, cedió el control de su obra y se apoyó en l confianza y el azar.

Lucha, la exposición, comenzó como un proyecto de redes sociales. Maldonado planteó la pregunta: ¿Y si me pongo la máscara de El Santo (1917-1984) o El Demonio Azul (1922-2000) y me convierto en Macho Libre o Mad Mex, dos alter egos? Hizo exactamente eso en una docena de sitios en Oregon, incluidos la costa, las montañas, su casa de Portland, y su restaurante familiar favorito. Después, les pidió a miembros de su familia, amigos o transeúntes que le tomaran fotos que luego publicó en plataformas de redes sociales. Lucha mostraba pigment prints digitales de diversas imágenes tomadas de este proyecto.

Exposición Individual: Víctor Maldonado — imagen 1
Víctor Maldonado. Lavado, 2014. Pigmento de impresión digital. Edición de 5. 49,5 x 64,7 cm. (19 ½ x 25 ½ pulgadas).

Esta fue la primera exposición que tituló en español, y “lucha” tiene tantos significados como tonalidades de verde hay en un bosque del Noroeste. Lo sorprendente es cómo el artista exploró los límites de la asimilación y la identidad al utilizar máscaras de lucha libre mexicanas en Portland, Oregon, una ciudad que parece ser incluyente pero que también está plagada de racismo. No había lucha entre Maldonado y sus alter egos, ni parecía haber allí ninguna sensación de intranquilidad en sus hijos, quienes aparecían en dos de las fotografías. Se aceptaban sin problema estas divertidas y patéticas escenas como el final feliz de la historia que les leía a sus hijas en la fotografía Frog and Toad. Mientras las máscaras de lucha libre son símbolos de fuerza y empoderamiento en las culturas mexicana y chicana, Macho Libre y Mad Mex eran superhéroes porque se exponían a sí mismos a la naturaleza, a momentos internos íntimos, y al espectador. En esta obra Maldonado se puso a sí mismo en una posición más vulnerable, y esto lo hizo sentir vivo.

Como hijo de trabajadores agrícolas inmigrantes, el artista, en forma sutil, sugirió límites en sus obras al colocarse en espacios transitorios de la naturaleza. En Washed Up, estaba tendido en la arena como un tronco que ha rodado hasta la playa con la marea. En Beaver y Gorge, daba la espalda al espectador y se encontraba en el umbral de un vasto bosque. La máscara plateada de El Santo que usó en Gorge era como las relucientes escamas de la trucha arco iris que habita el majestuoso paisaje que se observaba en la distancia y migra de los ríos y las corrientes al océano.

La máscara del luchador es también una delgada membrana que explora espacios liminales y la experiencia de mundos interiores y exteriores. Es un objeto que Maldonado utilizó para aplanar, distorsionar y ampliar el espacio. Sus diversas representaciones de la máscara del luchador cuando él no la estaba usando acentuaban la naturaleza ambigua y abstracta de negociar identidades. Mask, una fotografía de 11 por 8.5 pulgadas, era una imagen oscura en tonos sepia. Las líneas cosidas del contorno de las aberturas para los ojos, la nariz y la boca eran apenas perceptibles en un abismo negro, y este misterio hacía que el espectador se acercara más al perturbador rostro. En su serie Maskcam, el artista colocó una cámara en una máscara de lucha libre y grabó el interior de esta y vistas diagonales del mundo exterior en diversas paradas durante una caminata por el centro de Portland. Estas imágenes le daban al espectador una ligera sensación de claustrofobia, y sus cuatro aberturas llenas de color, línea, forma y luz sugerían una pintura abstracta o un collage.

Lucha tocó temas contemporáneos como la intersección de redes sociales e identidad y vigilancia. En su video Luchadrone, un camarógrafo y su cámara, montada en un drone teledirigido, acechaban a Mad Mex, un zombie que se movía por entre la rica variedad del paisaje de Portland al amanecer. Mad Mex caminaba en línea recta a través de un parque en el centro de la ciudad, pasando sin dificultad por encima, por debajo y a través de lo que hubiera en su camino. De vez en cuando, Mad Mex se caía al suelo y se quedaba tendido en la grama o en el asfalto como una ofrenda al ambiente del Noroeste que le dio forma.

En los combates de lucha libre, los luchadores a veces apuestan sus disfraces y el perdedor debe revelar su verdadera identidad. Apuesto que Maldonado defenderá su máscara por largo tiempo y mantendrá su estatus en el cuadrilátero, ampliando las complejidades y los enfoques a la autorrepresentación, la autoexpresión y la autodefinición.

CHERYL HARTUP

Víctor Maldonado, por Cheryl Hartup | artnexus