Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por John Angeline

Valdir Cruz

Throckmorton Fine Art

Valdir Cruz ha estado comprometido con la fotografía desde comienzos de la década de los ochenta, y en los años subsiguientes sus fotografías han sido objeto de más de cincuenta exposiciones individuales y han pasado a formar parte de colecciones en todo el mundo. El artista ha vivido en Estados Unidos durante los últimos veinticinco años, y en 1996 recibió una Beca Guggenheim para desarrollar Faces of the Rainforest, un proyecto que documenta la vida de pueblos indígenas de la selva amazónica. Sin embargo, durante todo este tiempo mantuvo un proyecto constante de visitar en repetidas ocasiones Guarapuava (norte de Brasil), el pueblo donde nació, y el resultado es un ensayo fotográfico que tardó treinta años en fraguarse y que también se plasmó en un libro. Una selección de estas imágenes se vio recientemente en Throckmorton Fine Art, de Nueva York.

Cruz se formó como fotógrafo con George Tice, quien hizo énfasis en el dominio de la impresión fotográfica, una habilidad que el artista explotó luego de manera más plena al desarrollar su propio proceso de impresión. Él, que sin inmutarse sigue trabajando con película en una era cada vez más digital, ha perfeccionado una técnica que le permite hacer impresiones de gran formato (la más grande de esta exposición medía 1 m x 1 m) utilizando pigmentos que en realidad se incrustan en el papel. Esto deja una impronta física, por cuanto el pigmento realmente permanece en la superficie. Por consiguiente, la obra resultante es imponente, no sólo por su tamaño sino también por las ricas texturas aterciopeladas que irradia, a la vez que retiene la gran nitidez de una fotografía de fuertes contrastes. Las obras también se han producido como impresiones más pequeñas en gelatina de plata y de alto contraste, y es muy revelador cuando se pueden comparar los dos formatos en persona.

Exposición Individual: Valdir Cruz — imagen 1
Valdir Cruz. Salto San Gerónimo II, 2005. Serie Guarapuava. Impresión de plata virada al selenio. 16 x 20 cm. (6 x 7 ¾ pulgadas). PA. Firmada en lápiz en el reverso.

Algunas de las fotografías de Guarapuava eran obras maestras de imágenes de paisajes con ricas texturas y una gama completa de la escala de grises. Salto São Gerônimo II, una majestuosa escena de una cascada, era impactante por su enorme presencia vertical, y también por el profundo contraste de las rocas negras contra las cuales el blanco casi puro del agua se ponía de relieve. Landscape with Lily Lagoon/Paisagem com lírio-da-lagoa tenía una calidad más ensoñadora, debido a que las capas de atmósfera y profundidad creaban vagas aguadas de gris. El retrato que Cruz hizo de este lugar era también el de su gente. Sus figuras lograron poses formales pero al mismo tiempo parecían conocidos informales, y aunque evocaban una sensación de empobrecida existencia rural, no eran abusivas ni patéticas, lo que las distinguía de obras de artistas como, por ejemplo, Dorothea Lange, Walker Evans o Tina Modotti. Obras como Potato Picker/Catador de Batatas y Girl/Menina tenían una inmediatez intemporal que podía ocultar el año real en el que fueron tomadas. Todas las obras evocaban un lugar que era muy específico y, a la vez, de otro mundo.

De hecho, esta falta de temporalidad podría ser una gran desventaja de este proyecto; tomadas como un todo, estas imágenes daban la sensación de una tierra que en cierta forma estaba relegada en tiempo y espacio, no precisamente de nuestro mundo. El hecho de si esta fantástica y etérea perennidad fue simplemente el resultado de que esta comunidad esté alejada de la mayoría de los marcadores de progreso y procesos occidentales, o si Cruz decidió crear a propósito esta especie de mitología nostálgica (por ejemplo, ¿por qué no reconsiderar ciertas figuras en el transcurso de los años para ver cómo han cambiado?), era incierto, y podría haberse tratado en forma más plena en el texto del catálogo. Sea cual fuere la intención, las fotografías solas seguían siendo impactantes desde el punto de vista de la técnica, visualmente sorprendentes por sí mismas, y arrebatadoras cuando se les experimentaba como un todo.

JOHN ANGELINE

Valdir Cruz, por John Angeline | artnexus