Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Gladys Yunes

Milton Becerra

Beatriz Gil Galería

Luego de su reciente inauguración, la Galería Beatriz Gil presenta su segundo proyecto, con el título Milton Becerra. Cara y sello. Los nuevos espacios expositivos albergan cuarenta y una obras que datan de finales de los años ochenta hasta la primera década del tercer milenio. Acompaña la muestra un catálogo de sesenta y cuatro páginas con ilustraciones a color y un texto central de María Elena Ramos, que analiza en profundidad los planteamientos del artista a lo largo de su dilatada trayectoria. Vista en su conjunto, la obra de Milton Becerra conjuga diversos factores en los que “lo uno y lo múltiple” se revelan como el hilo conductor de un discurso pleno de significaciones. El autor concibe su propuesta a partir de un conglomerado de elementos que se multiplican en secuencias que se reiteran, yuxtaponen, aglutinan y ordenan –o desordenan–, bien sea de forma simétrica o asimétrica, orgánica o constructiva, en formatos bidimensionales y tridimensionales.

Exposición Individual: Milton Becerra — imagen 1
Milton Becerra. De la serie Héroes patrios, París, 2004. Acrílico sobre tela, fibras de lino, 24 billetes de Bs 50. 72 x 115 cm. (28 ¾ x 45 ¼ pulgadas). Foto: ©Atelier Milton Becerra, París.

Desde los inicios de su carrera, en los años setenta, sus intervenciones en el paisaje rural señalan un creciente interés por lo ecológico como entorno natural del hombre. A partir de improntas que pinta sobre rocas, de troncos atados a los árboles y de otras instalaciones ejecutadas in situ, Becerra desencadena un proceso vinculado a las acciones primigenias del ser humano como ente cultural que deja huellas, rastros y marcas que hablan de su existencia y su paso a través de épocas y lugares. Estas trazas del tiempo, sedimentos de la memoria, vestigios de cultos o evocaciones pasadas, son acciones que implican un retorno al origen, asociado a la madre tierra y al apego territorial propio de los pueblos aborígenes. En este sentido, desarrolla una temática en la que engloba aspectos de raigambre ancestral, que lo llevan a realizar una especie de “tejedura” elaborada con el manejo de las técnicas –entrelazando y reciclando objetos–, y en la conceptualización de lo material y lo alegórico que denotan signos, identidades y pertenencias, tanto del pasado lejano como del presente inmediato. Remembranzas, indicios, alusiones que recrean una visión integral que incluye formas del inicio de carácter cosmogónico. Desde los años ochenta utiliza extractos como fibras de lino y piedras; paulatinamente incorpora, multiplica y reúne componentes diversificados que enriquecen su vocabulario plástico, como maderas, textiles, minerales, metales, cuarzos, plumas y monedas en metal y papel. Un universo de fragmentos, de eslabones dispersos que aluden a las civilizaciones antiguas y contemporáneas, simultáneamente: “No es posible tener memoria –declara el artista– si no podemos encontrarla en los legados que nos dejaron nuestros antepasados…”. De ahí que investiga sobre los Olmecas, Mayas, Aztecas, Ye’Kuanas y Yanomamis, estudia sus vestimentas, piezas utilitarias, objetos rituales y geometrías sagradas. Así lo sugiere Arma tribal IV (1989-1990); también, los Portables, que recuerdan los mantos o pectorales guerreros de gran majestuosidad y belleza, como Portable un colón (1995-1996), confeccionado con fibras de algodón y monedas costarricenses. Los Raspadores de monedas, de 2004, constituidos por segmentos de madera, diseños abstractos y monedas incrustadas, remiten a las tablas para raspar tubérculos utilizadas por las etnias originarias; algunos raspadores son prestados por las tribus Piaroa y Curripaco. En cuanto a las composiciones De la serie Héroes patrios: Sucre y Páez, de1998; 1 $ II, de 2005, y 1$, de 2006, el autor distribuye billetes y monedas con amarres de fibras y combinaciones de líneas, círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos, que alterna con dinámicos cromatismos en los que materia y espacio, plano y relieve, establecen una trama densa y elocuente. Otro conjunto apunta a las figuras independentistas, como se advierte en el libro intervenido Bolívar, de 1998, y en los billetes que modifica bautizándolos con el nombre de Doble identidad, de 2010. “Como en aquellos artistas de las vanguardias –explica María Elena Ramos, curadora de la muestra–, en el lenguaje de Becerra lo objetual viene cargado de lo simbólico, y la materialidad –del dinero– trae consigo su componente inmaterial. Con billetes y monedas se fueron integrando a la obra, además de los valores visuales y táctiles de las materias, la materia esencial de los valores, y de distintos tipos de valor. Pero en los trabajos contemporáneos de Becerra, lo actual (y los actuales poderes de la economía) hunde sus raíces en pulsiones muy antiguas y deseos atávicos de la humanidad: tener y expandir dominio, lograr, vencer, ser capaz, poseer, controlar. Para movilizar esas fuerzas (o para revelarlas, aquí, por medio del arte), el fetiche, el ritual y el mito tienen lugar…”. Milton Becerra. Cara y sello se exhibe desde el 26 de septiembre hasta mediados de noviembre del año en curso, una ocasión oportuna para admirar las obras de este venezolano representado en España, Alemania, Francia, Costa Rica, Brasil y Venezuela, entre otros países del mundo.

GLADYS YUNES

Milton Becerra, por Gladys Yunes | artnexus