Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Janet Batet

Marie Orensanz

Alejandra von Hartz Gallery

La depurada práctica conceptual de Marie Orensanz parte de la deconstrucción de estructuras afines como el lenguaje, la botánica, la física o la arquitectura para –a través de intervenciones mínimas, delicadas– desarrollar un sólido corpus conceptual en torno al fragmento.

En 1978, Orensanz escribe su manifiesto Fragmentismo, exhibido en la galería Alejandra Von Hartz durante el verano como parte de la contundente exposición Marie Orensanz: Works from the ‘70s.

Seguida de la definición de fragmento extraída del pequeño Larousse: “parte pequeña de una cosa rota”, se puede leer en el cuerpo del manifiesto en español, francés e inglés la definición del fragmentismo: “El fragmentismo busca la integración de una parte a un todo, transformándose, por sus múltiples lecturas, en un objeto inacabado, e ilimitado a través del tiempo y el espacio”.

Exposición Individual: Marie Orensanz — imagen 1
Marie Orensanz. La fuerza de la naturaleza, 1978. Dibujo sobre mármol. 52 x 23 x 2 cm. (20 ½ x 9 x 0.7 pulgadas).

La pieza, ubicada en la pared central de la galería, actúa como columna vertebral de la concisa muestra integrada por dibujos sobre papel y fragmentos de mármol de Carrara que sirven como soporte a dibujos en grafito de fragilidad y delicadeza extraordinarias.

Orensanz nació en Buenos Aires en 1936. Su carrera como artista se desarrolla a ambos lados del Atlántico, entre su país natal y Francia, que acoge a la artista durante los cruentos años de la Dictadura. Protagonista activa de la efervescente y comprometida atmósfera creativa de la Argentina de los años sesenta y setenta, en la obra de Orensanz coexisten de manera orgánica el minimalismo y el conceptualismo.

“Marie Orensanz: Works from the ‘70s” está integrada por dibujos sobre papel y mármol, fotografía y video. Lo fragmentario no sólo es el elemento unitario de la muestra sino que actúa como signo identitario. En medio de la continuidad que es la existencia, el aquí y el ahora devienen apenas un punto, el fragmento mínimo en medio de una cadena infinita de intercambios y reconexiones. Es justo en este nicho que lo incompleto cobra sentido, y lo fragmentario deviene entonces cualidad evocadora, extensión del yo en el otro, posibilidad infinita.

Los delicados dibujos –hechos con grafito, lápices de color y pastel– parecen proceder más del dibujo técnico o registros botánicos que de la tradición artística. Secundados por la cuidada caligrafía cursiva, los códigos de orden físico, científico o mecánico responden a una necesidad ontológica vital. La poesía de los títulos, marcados por el carácter enigmático de los mismos (Transmitir la energía del pensamiento, La acción es la consecuencia del pensamiento son ejemplo de ello, o Pensar es un hecho revolucionario), secunda lo escueto del texto y el detalle del dibujo, que coexisten en una cuidada composición donde el equilibrio y la espacialidad devienen parte activa del significado de la obra de Orensanz.

Durante sus múltiples viajes a Carrara, la artista recoge los fragmentos de mármol rotos y desperdigados por el suelo. Ellos devendrán el soporte propicio para estos dibujos escultóricos, donde la otrora dureza del mármol se transfigura en fragilidad. Entonces, sobre la superficie Orensanz deja pequeñas notas en grafito, trazos de pastel que se integran a las betas del material, diagramas, algoritmos, señales ocultas.

Para Maria Orensanz, la noción de lo inacabado, lo incompleto –y, por ende, lo fragmentario–, es una constante a lo largo de su carrera artística. De ahí que las obras no sean sistemas cerrados que dan claras respuestas, sino todo lo contrario.

Eros, 1974/2007/2008, es un anuncio que alista tres exposiciones acontecidas en ciudades y años diferentes. Compuesto por doce aseveraciones que responden a títulos de obras, este impreso originalmente fue concebido como arte participativo. El público partía con el impreso, donde cada una de las frases incompletas tiene el potencial de incitar a la reflexión y, por ende, al cambio.

Para Orensanz, el fragmentismo debe ser asumido como una estrategia, una incitación que a través de la evocación suscita la inquietud, estimulándonos a la reflexión, pues pensar, como bien afirma la artista, significa libertad.

JANET BATET

Marie Orensanz, por Janet Batet | artnexus