Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Isaura Ruiz

Marco Lamoyi

Galería Guijarro de Pablo

La experimentación ha sido una constante en el trabajo de Marco Lamoyi (México, 1957), tanto a nivel matérico como espacial y disciplinario. Ha transitado del hiperrealismo a la fotografía, del abstraccionismo a la escultura en cristal, del dibujo a mano a la utilización de programas de edición de imagen.

Después de poco más de veinte años de trayectoria y de exponer en numerosas galerías y museos nacionales e internacionales, en esta ocasión, el artista expone en la galería Guijarro de Pablo, en México, ya que este espacio cuenta con otra sede en Miami. La galería tiene la visión de mostrar tanto arte emergente como artistas ya consolidados, considerados de media carrera, además de ser un lugar que no sólo se limita a exhibir sino que fomenta proyectos artísticos. Es en este sitio en el que Marco Lamoyi presenta Treize, una selección de dieciséis piezas de sus trabajos recientes, que pueden distinguirse en cuatro distintos grupos o cuerpos de trabajo.

Exposición Individual: Marco Lamoyi — imagen 1
Marco Lamoyi. Se sentía como una caja, 2014 Madera lacada, óleo en creta. 200 x 217 x 21 cm. (78 ¾ x 85 ½ x 8 ¾ pulgadas

Los primeros los conforman las obras que tienen títulos fonéticos sin significado real, como Bloop Bloott o Bweek-dZrtood, que deja abierta la interpretación personal y subjetiva de la obra, sin presentar un concepto o una narración. Este tipo de obras son una contraposición de elementos e ideas; por una parte, tienen una factura meticulosa, artesanal, aséptica. El fondo de la obra está preparado en creta, imprimatura tradicional que habla de un profundo reconocimiento de la historia del arte y de sus medios más clásicos. Por otra parte, estas obras tienen también una intención geométrica y abstracta, líneas perfectamente proporcionadas, bloques de color, todo realizado con total armonía y pulcritud. Sin embargo, las obras también se componen de otro elemento, una serie de plasticidades hechas a base de óleo, en muchos casos de hasta 15 cm de espesor. Una mezcla de los colores o elementos del lado armónico pero llevadas a una manipulación en la que los pliegues, la acumulación y las formas logran un trabajo escultórico, una tridimensionalidad que deja claro que es pintura, puesto que se encuentra en un marco bidimensional de tela.

Estas obras, el artista las cataloga dentro de la corriente de la pintura expansiva, en la que la materia que conforma la obra se expande en el mismo lienzo para crear una dimensión que genere otras lecturas y otros acercamientos. Dentro de la misma contraposición, se encuentra el uso de materiales de la pintura clásica como la madera, la tela, el preparado con creta y el óleo, material maleable que tarda en secar, por lo que estas piezas han tenido que esperar el paso del tiempo para lograr la textura y la solidez necesarias para su exposición. Estas superposiciones recargadas de óleo son, de alguna manera, desconcertantes ante una obra de fondo blanco, impecable. Con estas obras, Lamoyi logra expandir los límites tradicionales de la pintura y explorar, a partir del material, un campo expandido y conseguir una obra volumétrica que requiere ser apreciada desde distintos puntos para reconocer todas las formas, todas las texturas, todas las posibilidades que la materia y la luz generan en altorrelieve de la aglutinación del pigmento.

Un segundo grupo de obras serían las que juegan nuevamente con el espacio y el volumen, pero aquí se manifiesta más el ensamblaje que lo escultórico. Con toda relación al minimalismo, las obras I felt like a box y Laberynthian tienen una cercanía incluso con las artes aplicadas, en las que el artista explica que su intención era partir de la idea de una cajonera, utilizar la funcionalidad y fusionarla con la estética; la obra resulta muy dinámica y hasta lúdica, ya que los pequeños “cajones” pueden acomodarse al gusto y la obra continúa transformándose. En el segundo caso, la obra se duplica como en espejo, extendiendo la obra a la pared. En este sentido, el artista logra expandir los límites de la pintura y manejar la percepción bidimensional y tridimensional de un mismo concepto.

Un tercer grupo son sus Archival Printings, obras realizadas de manera muy minuciosa a través de programas de creación y edición de imágenes, en las que las pinceladas se cambian por pixeles, y el largo proceso de preparar las telas, montarlas en madera, el secado del óleo, podría equipararse al de configurar y construir centímetro a centímetro, a partir de vectores, obras de gran formato que después se verán impresas de manera digital.

Un último cuerpo de trabajo es representado en la obra Dresden, que forma parte de una serie que el artista está desarrollando desde 2009, conformada por dibujos abstractos que representan ciudades en algún momento histórico conflictivo.

La exposición Treize deja ver las exploraciones conceptuales y técnicas de un artista multidisciplinario cuyo principal instrumento de creación son la curiosidad y la necesidad de expandir la pintura convencional.

ISAURA RUIZ

Marco Lamoyi, por Isaura Ruiz | artnexus