Manuel Velázquez es
un artista de intensidad y sobriedad intelectual, tanto en pintura como en
escultura. Su lenguaje barroco se entiende en un cruce con el minimalismo y con
lo conceptual. Esta conjunción se expresa en Umbria, la exposición en la Galería de Arte Contemporáneo de la
USBI en Veracruz –la Biblioteca de la Universidad Veracruzana. Diez obras de gran
tamaño –pinturas de 2 x 2 m, y esculturas de formatos irregulares en
dimensiones semejantes, habitan en esa gigante sala de exposición –con sus
tuberías de aire a la vista, al estilo del Pompidou de París y del de Metz.
El artista se había Iniciado figurativo aunque ha ido decantando ese camino hacia situaciones pictóricas, matéricas y escultóricas que ofrecen un campo de reflexión estética y social, que sintetizan la inestabilidad reinante. Se puede decir que cada obra es una excusa bi o tridimensional para ejercer el trabajo de autor a la par que para adentrarse en un primitivismo contemporáneo, rasgo que viene desarrollando desde los inicios de su profesión. Las pinturas revelan y ocultan la gestualidad del proceso y los objetos o instrumentos que se vislumbran en sus superficies. No se las puede denominar pinturas gestuales sino “encuentros de acciones” con los diversos materiales que el autor utiliza. Poder ver es igual a entreveer. No hay una presentación ni una definición sino adivinaciones. Lo que se muestra, se oculta y se vuelve a mostrar. Los ciclos históricos no se olvidan aunque no son el sujeto central de sus trabajos.

Las obras son en madera, trabajadas con pintura acrílica, grafito y encausto, tratadas con procesos de pintura, lijados y pátinas. En las esculturas y en algunas pinturas, hay una oscuridad provocadora y aterciopelada. En las pinturas claras, la luminosidad juega a mantener lo misterioso a su manera. Tanto la opción alta como la baja –blancos y grises frente a ennegrecidos y rojos quemados–, destruyen las referencias tradicionales. Asimismo, en los objetos de gran formato, el misterio ahonda a medida que la mirada recorre las formas, las aristas y pretende descubrir los contenidos del aire en el interior. Es discutible si lo tridimensional son esculturas u objetos, de la misma manera que se puede discutir esto acerca de las formaciones prehistóricas de dolmenes y de menhires, en Francia y en Escocia.
El autor instala en una misma sala las obras bi y tridimensionales; éstas ültimas alternan en estar verticales u horizontales, lo que aumenta la inestabilidad, desde el punto de vista de la percepción del espectador. El título, Umbra, significa tanto sombra como reflejo, lo que se verifica en la exposición: algunas de las formas escultóricas emergen en las pinturas; ciertas presencias pintadas están construidas volumétricamente. Esta correspondencia libre indica que Manuel Velázquez es un artista completo y complejo que no reitera sus series. La sala de arte de la USBI presenta a estudiantes y académicos una variedad de expresiones en las artes visuales. Es importante que este espacio permita relacionar los aspectos intelectuales con los sensibles y con los de investigación.
GRACIELA KARTOFEL
