Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Cheryl Hartup

José Morales

Museo de Arte de Puerto Rico

Affective Alphabet: José Morales - Installations fue una apasionada poiesis que develó recuerdos, imaginaciones y experiencias transformativos entre el artista y objetos relacionados con su vida personal y profesional. Morales, cuya carrera abarca más de cuarenta años, ha transformado miles de artículos individuales (encontrados y fabricados) en tres sorprendentes instalaciones paclimara galería: Arte-sano, The Wall y We Loved You So Much. Cada sala era una impactante declaración, y en conjunto se referían a las dificultades de negociar un lugar en el que se formen las tradiciones y un espacio cuya crueldad exija creatividad para poder sobrevivir.

Arte-sano (1998-2013) fue un proyecto que el artista realizó con la colaboración de su tío Manuel Rivera Ripoll, un pescador, tejedor de redes y artesano puertorriqueño que vivió en Estados Unidos por un tiempo y luego regresó a la Isla. Los transparentes y sólidos objetos esculturales en el espacio se convirtieron en una especie de “alfabeto”, “elementos básicos de un sistema que se combinan para formar entidades complejas”. Las habilidades, el conocimiento y las sensibilidades estéticas de Rivera tuvieron un profundo impacto en Morales, y Arte-sano fue un tributo a la percepción creativa, la integridad formal y la elaboración de obras que nos nutren la mente y el espíritu.

Exposición Individual: José Morales — imagen 1
José Morales. Arte-sano, 1998-2013. Vista de la instalación. Dimensiones variables. Foto: John Betancourt.

Uno de los entes complejos de Arte-sano era una cortina de casi cinco mil cuchillos y machetes de madera. Esta mole de humildes esculturas hechas por Rivera era como un enorme cardumen. Tiras de luz pasaban a través de los objetos y caían sobre una amplia sombra en el piso detrás de la cortina y daban la sensación de iluminar el movimiento rápido bajo el agua. Rivera hizo también redes de diferentes tamaños, y Morales las colgó del techo, y caían sobre el piso como graciosas madreselvas. En otro acto recíproco de aprender y compartir con su tío, el artista hizo diez dibujos de diseños de redes sobre papeles con diversos tonos de color piel. Al igual que los recuerdos, algunas de las delicadas y rigurosas líneas eran completas y perfectas, otras eran fragmentos y sombras, y otras sugerían redes rasgadas.

Uniendo estas exquisitas formas monocromáticas en el espacio (redes blancas y cuchillos y machetes de color café) había un perchero de vestidos púrpura hechos en su mayoría del mismo rollo de tela de poliéster. Colgados en otro perchero, junto a los vestidos había más machetes y cuchillos de madera, que representaban quizás el sueño de un trabajador. La tela sintética se convierte en un material natural, noble, y la monotonía de trabajar con diseños y seguir tendencias es reemplazada por la libertad creativa.

Exactamente frente a Arte-sano estaba The Wall (2013). Mientras que la primera presentó lo orgánico, lo personal y lo hecho a mano relacionado con la naturaleza de Puerto Rico, The Wall presentó el ambiente urbano de Nueva York, con sus folletos producidos en masa, las paredes de las galerías de arte y el discurso del mundo artístico. Había en ella una sensación anónima y genérica, con excepción de unos pocos folletos mordaces. The Wall era en realidad tres paredes colocadas una dentro de otra. Alrededor de la galería del museo había una línea continua de folletos que le daban al espectador una visión instantánea de lo que hay en la mente del barrio East Harlem y cómo se conecta con Puerto Rico. En la galería había una pared temporal de tres lados, cuya parte posterior estaba a la vista del espectador cuando entraba; en ella se veían placas de yeso, sacos de arena y montantes metálicos con contrafuertes. En el otro lado había prístinos muros blancos bien iluminados, con un reticulado de miles de vistosos rectángulos del tamaño de una tarjeta de presentación, recortados de revistas de arte. Rectángulos negros se combinaban para formar tres enormes palabras en español: Bla Bla Bla. Una tercera pared, bajita y larga, colocada en el piso, estaba hecha de recortes de revistas de arte organizados como ladrillos. Parecía que los árbitros del gusto y quienes asumen el papel de determinar y recompensar a los genios artísticos eran sólo un ladrillo más en la pared.

En medio de estas dos galerías estaba We Loved You So Much (2013), la más enigmática y curiosa de las tres instalaciones. Las paredes estaban pintadas con un rosado Pepto-Bismol, y en medio del salón había un incómodo columpio para niños. Dos grandes ventiladores, como orgullosos padres, hacían que el columpio vibrara ligeramente cuando los visitantes hacían que se accionara un sensor de movimiento. Morales hizo dos pinturas para el salón: una de un zapato negro para bebé, y la otra, una aburrida pintura monocromática color verde oliva que se interpretaba como una ventana. En lo alto de la pared de la galería había letras en relieve que formaban la frase Tanto que te queríamos, como el nombre de un donante. Las metáforas de múltiples lecturas de esta empalagosa escena cambiaban continuamente entre los efímeros fetiches de la industria del arte e inquietantes recuerdos de la infancia, ausencia y pérdida.

El libro de Juan Flores, The Diaspora Strikes Back, habla de la importancia de las contracorrientes y las remesas culturales de los puertorriqueños que dejan la Isla y regresan. Affective Alphabet tenía que ver con estos dos casos: la vida y el trabajo de Rivera en Puerto Rico y la exposición de Morales en San Juan. Affective Alphabet escribió una historia de aprendizaje y cambio que generó una forma colectiva de reimaginar el mundo.

CHERYL HARTUP

José Morales, por Cheryl Hartup | artnexus