Elías Crespín
(Caracas, 1965) ratifica que el descubrimiento artístico se impone con mayor
congruencia cuando está ligado a la experiencia histórica.
El venezolano, que vive y trabaja en París, estudió informática en Caracas. La atmósfera familiar ha sido crucial, pues es hijo de matemáticos y nieto de artistas. Su abuela era la artista venezolana de origen alemán Gertrud Goldschmidt, y su abuelo, Gerd Leufert, pintor y gráfico.
Con su trabajo, remite al esfuerzo de varias generaciones por imponer y divulgar el arte abstracto, primero, y el cinético, luego, en nuestras latitudes. Ya diseminado en el campo internacional como una de las mayores contribuciones al arte contemporáneo, continúa con paso firme y seguro en relación con los maestros y precedentes.
Empezó a trabajar en su primera escultura en 2002. La pregunta surgió mientras visitaba una exposición en el Museo de Bellas Artes de Caracas, frente al Cubo virtual de Jesús Soto: ¿Cómo instaurar volúmenes en el espacio?
Así, motivado, trabaja de manera experimental, y dos años después crea Malla electrocinética I. Participa en diferentes exposiciones colectivas en Venezuela, y su primera exposición personal tuvo lugar en el Canal Centro Producción Cultural de Caracas, en 2006.

En 2008 visitó el taller de Cruz-Diez, quien lo incitó a continuar. Las investigaciones de Cruz-Diez sobre el color lo inspiran, y empieza a insertar en sus esculturas elementos coloreados en plexiglás.
Al agregar el movimiento unido a la programación, somete al espectador a una ‘inmersion’ en un conjunto de paradojas de vision y reflexion: luz y sombra, plano y volumen, representación y virtuosismo, sonido y silencio se conjugan.
La programación informática compleja produce el acompasar del movimiento. La experiencia visual y la relación con el espectador lo mantienen en una línea de continuidad en la que se debe hacer referencia a Calder, a los ya mencionados Cruz Diez, Gego, Soto, y a las últimas posibilidades del arte numérico.
Sus esculturas están hoy en las colecciones de importantes instituciones internacionales como el Museum of Fine Arts (Houston), El Museo del Barrio (Nueva York), el Museo de Arte Latinoamericano (Buenos Aires) y el Museo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires), y se exponen en todo el mundo.
Premio Artist’s Choice Award, ArtBots 2005, Saints Michael y John’s Church, Dublín (Irlanda) 2004, Armando Reverón, 61 Salón Arturo Michelena, Ateneo de Valencia, Venezuela 2005.
Desde el punto de vista europeo, la referencia inicial ha sido Life Forms, Kinetica Museum, Londres, 2006.
Su obra Circuconcéntricos transparente de 2013 fue exhibida en la exposición Dynamo. Un siècle de lumière et mouvement dans l’art, 1913-2013, en el Grand Palais de París.
Sus obras se presentan en la galería Denise René en París desde el 16 de octubre de 2014 hasta el 3 de enero de 2015. El público numeroso se agolpó en la galería durante la inauguración.
Se pudo admirar Trianguconcéntricos fluo rojo, de 2014 (metacrilato, nailon, motores, computadora, interfaz electrónica 86,6 x 75 cm), con música de Jacopo Baboni-Schilingi. Una instalación completada por el acompasado y sostenido ritmo de formas y sonidos.
La mayor es: Gran 16, cubos 8 x 2, de 2014 (aluminio, nailon, latón e inox, nailon, motores, computadora, interfaz electrónica, 390 x 78 x 26 cm). Y una de las más fascinantes es 16 cuboides, de 2014 (latón e inox, nailon, motores, computadora, interfaz electrónica, 105 x 70 x 10 cm).
En apariencia objetos similares, están dotados de una magia sobreentendida previsible pero inimaginable en variaciones. Los elementos materiales son simples pero cautivantes.
Los volúmenes son creados a partir de formas simples: construcciones al límite de lo minimalista. El movimiento controlado por computadora juega sobre la transparencia y la fluidez inmaterial.
La sombra dibuja también acompasando al movimiento. El color, los materiales y las diferentes texturas poseen a nuestro entender menor importancia frente a la fuerza del concepto. Pero plexiglás, aluminio, acero inoxidable, cobre y latón son parte importante de estas ‘arquitecturas pluri-dimensionales’.
Sobriamente motorizados, disimulan una reflexión matemática donde la utilización de algoritmos genera y completa los motivos aleatorios en apariencia.
Esta vez con formas y volúmenes desplegándose de manera libre en el espacio. En una reminiscencia del volumen virtual pero dibujado. La lección sobre la realidad pudo así ser asimilada para producir una ruptura concéntrica-excéntrica. Expresa de manera constructiva la forma. Ratifica la continuidad de la liberación de los elementos plásticos: 2 líneas paralelas (Tapiz doble 13), de 2014 (inox, nailon, motores, computadora, interfaz electrónica, 230 x 10 cm).
Y a cada instante surgen nuevas reminiscencias.
El juego de paralelas en el espacio posee una sugestión máxima entre lo visible, la matemática y las teorías de la percepción.
Produce paradójicamente congruencia y discontinuidad, sutileza y transparencia: en una línea o alineamiento libre en cuanto autonomía de los recursos plásticos. O, mejor, en un alineamiento acompasado de líneas.
Extremamente dotado de los avatares del mundo numérico, replantea el fluir y la paradoja entre lo visual, la tensión y el sonido. El conjunto expresa de manera latente nuevas variantes de un arte inmersivo y total.
SUSANA SULIC
