Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Ayelén Vázquez

Claudia Aranovich

Museo Sivori

En las salas principales del Museo Sivori se realizó la muestra retrospectiva de la escultora Claudia Aranovich (Buenos Aires, 1956), que permitió recorrer treinta años de su producción, que tuvo a la materia como elemento clave en la creación de sentidos, donde lo natural y lo artificial no se dieron de modo separado u opuesto, sino en un juego de complementarios.

Enraizada, la obra elegida para la tapa de su libro recientemente publicado, crea una poética imagen de la fuerza de la naturaleza. Es una esfera constituida por vidrio fracturado y resina que posee una herida por donde brotan largas y vigorosas raíces que la envuelven. La potencia de estos tallos que crecen y reproducen múltiples ramificaciones se contrapone a la fragilidad del agrietado cuerpo geométrico, de manera semejante al ímpetu con que las raíces rompen las baldosas de las veredas en busca de espacio o a las pequeñas plantas que logran florecer en las grietas del asfalto.

Exposición Individual: Claudia Aranovich  — imagen 1
Claudia Aranovich. Futurama, 2004, Vidrio de parabrisas roto y recubierto con resina. 40 y 60 cm. (15 ¾ y 23 ½ pulgadas) de diámetro.

Con mirada sensible y atenta al contraste de los elementos naturales y artificiales, Aranovich alcanza una composición sumamente bella y seductora. La delicada combinación de las transparencias y los reflejos de la esfera dialoga con las opacas líneas de los rizomas.

El vidrio astillado manipulado con resina fue un material clave en la producción de esta artista; incluso, algunas de sus obras fueron construidas con restos de parabrisas rotos. Una de las más paradigmáticas es De la patria mía, perteneciente a una serie de banderas argentinas de pequeñas dimensiones que realizó en el contexto de crisis social, política y económica que sufrió Argentina durante 2001, que, como analizó la historiadora Nelly Perazzo, son banderas vulneradas y dolientes, metáfora de un país fragmentado. Podemos mencionar otros trabajos también construidos con cristales fracturados, como la esfera Futurama III o la pirámide Natural/artificial. Anteriormente, a mediados de la década de los noventa, produjo una serie de esculturas en las cuales utilizó resina poliéster en combinación con raíces, hojas, fotografías, recortes de textos y diversos materiales. Las cualidades de la resina fueron muy fructíferas en su trabajo porque le permitieron desarrollar búsquedas visuales y poéticas a partir de veladuras, transparencias, y la incorporación de luces dentro de los objetos escultóricos. Por otra parte, en la serie de pequeñas cajas de acrílico –ubicadas al inicio del recorrido– hallamos otro eje de su producción. Con un aspecto ascético, próximo a un lenguaje científico, compuso estas muestras de diversos elementos naturales como cactus o panales. Además, presentó una serie de fotografías de paisajes impresas sobre chapa de acero inoxidable, que tituló Imágenes de lo natural, que, alejadas del lenguaje escultórico, mostraron otras aproximaciones de la artista a la naturaleza. Por último, en sus más actuales investigaciones incorporó tanto las nuevas tecnologías como lo interdisciplinario: en la obra Marea alta, una videoinstalación realizada en 2013, trabajó en colaboración con Margarita Bali para el diseño coreográfico, y con Gabriel Gendín para el sonido especializado.

Si nos referimos a sus treinta años de carrera, no podemos dejar de mencionar de manera muy especial la importancia que ha tenido en su producción el desarrollo de obras de carácter performático, como en la acción Noche de San Juan, realizada en 2004 en España, o site specific en espacios abiertos, como Esferas de luz y agua, instalada en la 1a Bienal del Fin del Mundo, en la ciudad de Ushuaia. Cabe destacar, a mediados de los noventa, su participación en los encuentros de escultores convocados por Nelly Perazzo, llevados a cabo en el Museo Larreta durante dieciséis años, que contribuyeron a la introducción en la escena local de nuevos espacios de intervención públicos y semipúblicos. Como ya hemos mencionado, la exposición antológica fue acompañada de la presentación de su libro, que contó con un ensayo de la crítica Elena Oliveras, quien recorrió los aspectos centrales de su producción, incluyó imágenes de sus principales obras e incorporó un prólogo de Nelly Perazzo, elaborado en 2007 para una muestra individual de la artista.

AYELÉN VÁZQUEZ

Claudia Aranovich, por Ayelén Vázquez | artnexus