Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Victoria Verlichak

Charly Nijensohn

Espacio Fundación Telefónica

Una bellísima e inquietante videoinstalación de Charly Nijensohn reinauguró el Espacio Fundación Telefónica de Buenos Aires, junto con otras dos exposiciones que establecen el tono y acompañan el ritmo de las vertiginosas transformaciones tecnológicas que conducen al protagonismo actual de la cultura digital. La intervención de Hernán Marina en la fachada de la Fundación, Hermes, el mensajero, con 300 metros lineales de tubos de neón de color turquesa, insinúa los cambios operados por la institución, más allá de su adecuación arquitectónica. El luminoso heraldo, veloz transmisor, augura la posibilidad del entendimiento y el arte de interpretar, quizás, los significados ocultos de la tercera y semipermanente muestra El ecosistema de las comunicaciones”.

Las asombrosas imágenes de la conmovedora videoinstalación, Estado de emergencia, de Charly Nijensohn (Buenos Aires, 1966) revelan territorios poco explorados, de gran impacto tanto visual como emocional. Esta propuesta de arte contemporáneo del Espacio Fundación Telefónica –perteneciente a la empresa del mismo nombre e inaugurado en 2003– invita a un camino contemplativo que cruza portentosas geografías solitarias; incluso, confirma las múltiples posibilidades de la tecnología actual.

Exposición Individual: Charly Nijensohn — imagen 1
Charly Nijensohn. El naufragio de los hombres, 2008. 5to día #100 - Salar de Uyuni. Video.

La pieza Estado de emergencia pareciera condensar los treinta años de trayectoria del artista y está compuesta por tres obras realizadas durante los últimos años: El naufragio de los hombres, Dead Forest Storm, El éxodo de los olvidados. La videoinstalación se exhibe por primera vez en Buenos Aires como cine expandido, en doce proyecciones sincronizadas, que emiten en sin fin y en grandes pantallas, acompañada con un sonido inmersivo creado por el compositor y artista Edgardo Rudnitzky (Buenos Aires,1956). Rodeado de imágenes dotadas de pregnancia, el visitante comienza una travesía perceptiva impredecible. Y aun cuando las imágenes constituyen una narración, el significado que les otorga el espectador no necesariamente coincide con las intenciones del artista. En realidad, las diferencias de sentido y comprensión frente a una obra son un privilegio del espectador contemporáneo. ¿Nijensohn se interna en una búsqueda metafísica o en una denuncia ecologista? ¿Señala la confrontación entre el hombre y la naturaleza? ¿Explora límites terrenales y aventuras existenciales?

Los videos tienen en el centro al hombre y a la naturaleza, con las contingencias del clima y la presencia del agua en todos sus estados. El artista y su equipo –Juan Pablo Ferlat, Teresa Pereda, Edu Abad, entre otros– arman su “campamento de trabajo” en las zonas donde filman; vivieron en cabañas de sal en Bolivia, en tiendas en la selva amazónica, e hicieron montaña en los hielos vecinos a El Chaitén (Patagonia). Las obras tienen como partícipes necesarios a los habitantes del lugar; ellos son los principales protagonistas de estas inesperadas y/o provocadas tensiones con lo natural.

A través de El naufragio de los hombres (2008, 7,28 minutos), y como en una alucinación, el espectador es transportado hacia una inmensidad blanca donde lo único que se mueve, si acaso, es la esfera terrestre. Fue filmado en el salar de Uyuni (Bolivia), durante las torrenciales lluvias de enero y febrero. La inundación de las salinas genera un mágico espejo natural que funde cielo y tierra, irradiando una luz sobrenatural que se extiende a lo largo de toda la línea de horizonte. Contó con la participación de la comunidad aimara que vive en el pueblo de Colchan, que está, como el salar, a 3.000 m sobre el nivel del mar.

El viaje continúa en Dead Forest Storm (2009, 3,43 minutos), que aparece como una fantasmagórica y triste ensoñación filmada en la región amazónica, junto a integrantes de la comunidad Waimiri Atroari. Nijensohn descubrió el sitio por azar: “a mediados de los años setenta, el Gobierno brasileño autorizó la construcción de la represa hidroeléctrica de Balbina para abastecer de energía a la ciudad de Manaos. Como resultado de este emprendimiento, se creó el mayor lago artificial de Sudamérica, que inundó una parte sustancial de la selva amazónica y forzó el desplazamiento de la tribus Waimiri y Atroari de sus territorios ancestrales”, dijo a ArtNexus. Estos pueblos se fusionaron y sus descendientes son los que flotan en medio de la devastación producida por la depredadora “civilización”.

En tanto, el video El éxodo de los olvidados (2011, 5,30 minutos) conduce al magnífico paisaje apenas explorado, casi virgen, de los vastos Campos de Hielo Patagónico. La inmensa, ondulada y escarpada masa helada es apenas un índice del desafío que enfrenta un grupo de escaladores, parte de los cuales conforman un equipo de rescate de alta montaña en esas regiones inaccesibles del mítico “fin del mundo”.

Nijensohn, que representó a Argentina en la 50a Bienal de Venecia (2003), vive y trabaja en Berlín. Fue uno de los fundadores del grupo Ar Detroy, a finales de los años ochenta; recordado por el video performance Un acto de intensidad (1999, 3,40 minutos), filmado en las Salinas Grandes (Jujuy, Argentina). Aquí, en Estado de emergencia, Nijensohn registra tres momentos de “intensidad”, de esplendor e incertidumbre, coraje y peligro; caminos tan bellos como estremecedores. 

VICTORIA VERLICHAK

Charly Nijensohn, por Victoria Verlichak | artnexus