Exposición Individualdic 2014 - feb 2015· Por Graciela Kartofel

Carlos Ginzburg

Henrique Faria Fine Art

La exposición de Carlos Ginzburg en Henrique Faria de Nueva York es una confirmación de doble vector: la obra de Ginzburg merece atención, y la galería de Henrique Faria, desde que se estableció más formalmente en la calle 67, ha venido cumpliendo con presentar y revalorar a notables artistas conceptuales de América Latina, en especial, de Argentina y Venezuela. No es la única galería comercial que se dedica a un movimiento artístico, sino que, de una manera atípica, cumple también con una función historicista de revalorar a los olvidados de una línea de producción que no es atractiva a primera vista, sino profunda, teórica y de reflexión. A nivel calendario, estos artistas han sido significativos en sus países en los años setenta y continúan siendo fieles a sus realizaciones, aunque fueran dejados de lado por la vertiginosa especulación que se inició en 1980.

Exposición Individual: Carlos Ginzburg — imagen 1
Carlos Ginzburg. El vintage olvidado, 2014. Detalle de la instalación.

Carlos Ginzburg es un artista nacido en Argentina, en 1946, de manera específica, en La Plata, donde nacieron otros notables artistas de ese país coincidentemente, con tendencias más teóricas que visuales. La obra revela que ha sido un viajero incansable, artista y fotógrafo, fotógrafo y artista. Además de los periplos, Ginzburg ha vivido y estudiado en Francia, y ha trabajado con Pierre Restany y con Severo Sarduy, entre otros. Las áreas en que se ha destacado refieren la “ecología política”, los fractales, y hasta ha sido reconocido cercano al arte povera. En esta exposición, la museografía ratifica el mundo conceptual de artista y galería. Las imágenes están presentadas a manera de gran archivo visible, y organizadas por series agrupadas en paneles, alternando con collages, y también video. La galería se encontraba tapizada de obras, aunque no se sentía saturada sino como si fuera un gran periódico, con predominio de imágenes en blanco y negro, con escasas alternancias de color debidas a ciertos offsets y a una mínima presencia de materiales cotidianos. Asimismo, el texto es parte consustancial de la tendencia estética que Ginzburg desarrolla. En dichos textos, Ginzburg usa cursiva para casi todo, excepto para los títulos, que son en mayúscula de imprenta. Le Dentier Occidental –presentada en acrílicos articulados– se distingue por el uso de sellos –otro recurso conceptualista–, que funcionan como imagen, apropiación y declaración. El sello, de formato rectangular en tono rosa, está dividido horizontalmente; en la mitad superior dice “Gauguin: Artista pintor y artista viajero”; en la mitad inferior dice “Ginsburg: Artista viajero exclusivamente”.

Las impresiones de Ginzburg son en plata/gelatina. La dimensión más frecuente con la que trabaja es 18 x 24 centímetros. Hay textos del artista montados sobre paneles de cartón, junto con las fotografías; en varias series, debajo de cada foto, las cédulas están manuscritas una por una sobre el soporte. Hay otras imágenes –en el mismo tipo de impresión– enmarcadas individualmente. Obras como Untitled, además de la foto e inscripción sobre el cartón, tienen un collage de cigarrillos, fósforos y cajas de fósforos, entre otros objetos. En 10 ideas de Arte Pobre (1968-1971) se acumulan ordenadamente impresiones en offset, papel de fólder y una soga. Otras obras sin título llevan subtítulo identificatorio, como Artes y vida (1980-82) o Untitled (Yo nací en Brahmin), circa 1982, que incluyen collage de imágenes offset y manuscritos en tinta sobre papel, a veces incluyendo fotos realizadas por el autor y/o objetos encontrados. En las diversas series predomina lo manuscrito, con textos en francés y/o en español, aunque hay excepciones: algunos textos no son manuscritos sino que están tipeados; y alternan inglés y francés, como en la serie México.

Desde los años setentas, Ginzburg viene realizando diarios (lo que también se nombra como notas de viaje). Algunos alcanzan casi 200 páginas, llevan portadas de cartón, y sus dimensiones oscilan entre 28 y 32 cm de altura. En ellos, el artista incluye sus fotografías, acompañadas de elementos efímeros relacionados con el tema, como es el caso de Chiang Mai 2. El título The Forgotten Vintage obedece a que son todos originales: fotográficos, obras en collages y notas. A la par, describe una situación típicamente neoyorquina: los coleccionistas de esta ciudad se interesan especialmente en la obra vintage, lo que no es requisito frecuente en otras ciudades del planeta. O sea que, entre impresiones iniciales y/o hechas por el propio autor e impresiones realizadas más tarde –siempre dentro del número límite de originales numerados indicados/autorizados por el artista–, hay quienes tienden a interesarse sobre todo por las piezas procesadas al inicio, mientras que hay coleccionistas que no dan importancia a esto.

GRACIELA KARTOFEL

Carlos Ginzburg, por Graciela Kartofel | artnexus