Abierta al público el 6 de septiembre, la 31ª Bienal de São Paulo presentó la propuesta de un evento que fuese no sólo expositivo, sino también constituido por la práctica del debate sobre arte: propuso el desafío de pensar la realidad por vía de la reflexión estética.
La parte expositiva de la muestra trajo al público 81 proyectos, con cerca de 100 participantes y 250 trabajos. En vez de usar la palabra “obras”, la curaduría liderada por Charles Esche prefirió emplear el término “proyectos”, para enfatizar una gama más amplia de prácticas culturales contemporáneas y estimular la colaboración multidisciplinaria entre los participantes: además de artistas, arquitectos, performers, sociólogos y pedagogos. Así, puso en evidencia tanto la producción individual como la colectiva. La mayoría de los proyectos fueron realizados especialmente para esta bienal, y muchos de los extranjeros hicieron sus trabajos en residencias artísticas en la ciudad de São Paulo o en otras ciudades de Brasil.

El título de la 31ª Bienal, Cómo (…) cosas que no existen, según informa la curaduría, fue construido para ser una invocación poética del potencial del arte y su capacidad de actuar e intervenir en lugares y comunidades en donde se manifiesta. La idea era que las reticencias del título fuesen subsanadas por términos como “buscar” (Como buscar cosas que no existen), “reconocer” (Cómo reconocer cosas que no existen), “luchar por” (cómo luchar por cosas que no existen), “leer sobre” (Como leer sobre cosas que no existen), “usar” (Como usar cosas que no existen), “imaginar” (Cómo imaginar cosas que no existen).
Se pretendió que el abanico de posibilidades para la acción y la intervención del interlocutor visitante fuese siempre abierto; por eso, la sugerencia de alteración constante del primer verbo del título dado a la exposición. La intención era que su visita ocurriese como un recorrido experimental, debiendo el público explorar, a su gusto y escogencia, algunas de las posibilidades presentes en ella. Se quiso resaltar el momento de interacción con la exposición, de manera que permitiera compartir vivencias entre curadores, artistas y público, considerando también, más allá del contacto con los proyectos artísticos, las ideas que surgieron en las discusiones y situaciones que se presentaron durante el evento. Así, lo que no existe podría volverse existente y tener un resultado transformador para el visitante. Este potencial del arte es lo quiso activarse en la 31ª Bienal de São Paulo.

El texto de presentación firmado por el equipo de la curaduría1 dice tener como intención, “Abordar la condición contemporánea en São Paulo, en Brasil y en otros lugares, por medio de una articulación de proyectos artísticos y culturales que mantengan una relación específica con el momento actual, un momento que, junto con un sentimiento profundo de decepción en cuanto a las modalidades existentes de organización social, económica y política, asiste al surgimiento de muchas iniciativas como respuesta”.
Un punto central en el proyecto de la curaduría fue, por consiguiente, poner en evidencia situaciones sociales de conflicto. Así, los ejes que movieron los proyectos tenían en sus bases relaciones de confrontación no resueltas: se destacaron principalmente las crisis surgidas por asuntos de género, religión, asuntos ecológicos y problemas de orden político y social, como vectores significativos en los proyectos artísticos de esta bienal. Se debe subrayar la presencia relevante de artistas latinoamericanos y del Medio Oriente.

Partiendo de la información difundida por la institución, ya sea en sus publicaciones, ya sea en las actividades de orientación para las visitas, vamos a destacar y comentar algunos trabajos, con base en la interpretación curatorial, para ilustrar lo que se quiso presentar en el 31° certamen de la Bienal de São Paulo. Destacamos algunos trabajos que llamaron especialmente la atención del público.
La obra Palabras ajenas de León Ferrari (1920-2012), producida en 1967, fue tomada como referencia por el colectivo Etcétera para la elaboración de su proyecto titulado Errar de Dios. Construido con fragmentos de declaraciones de figuras de la política en los medios de comunicación –declaraciones sobre religión, economía, cultura mundial– o valiéndose de fragmentos de la Biblia, el trabajo del grupo quiso evidenciar la responsabilidad del imperialismo norteamericano, del nazismo y de la Iglesia católica en las guerras del siglo XX. Se trataba de una instalación participativa. Había un texto grabado que podía ser oído y que funcionaba como guión. Este texto fue escrito por Loreto Garín Guzmán y Federico Zukerfeld, en compañía del filósofo Franco Berardi (Bifo). Era un ensayo sobre la crisis financiera de 2008. En el, los personajes que hablan son el Papa, Ángela Merkel, Dios, san Pablo, Monsanto y Goldman Sachs. La presentación se realizaba en dos escenarios confrontados, en los que los visitantes podían tornarse actores e intervenir espontáneamente, sobreponiendo sus voces al texto grabado.

El colectivo Etcétera, desde su constitución en Buenos Aires, en 1997, viene trabajando con la estrategia de entrecruzar teatro, literatura, práctica artística y militancia. El grupo participó activamente en los movimientos sociales que surgieron con la crisis argentina de 2001, y en 2005 fundaron, con su red de activistas, el Movimiento Internacional Errorista, inspirado en el Surrealismo. El movimiento usa la estrategia de valorizar el error como experiencia esencial y clamar por un desvío del paradigma especulativo del capitalismo contemporáneo.
Espacio para abortar fue el trabajo elaborado por el colectivo Mujeres Creando, que actúa en La Paz y Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. El proyecto fue montado como una gran tolda roja que podía verse a la entrada del espacio expositivo de la bienal. Consiste en intervención y performance participativa contra la “dictadura sobre el cuerpo de la mujer”, y su intención es promover un diálogo con ayuda de la imagen/simulacro de un inmenso útero ambulante, que, en el caso de la bienal, fue situado en el primer piso, a la derecha de la entrada.

En el programa de las discusiones de este grupo están las implicaciones del aborto, el significado del libre albedrío, la libertad de conciencia en la sociedad contemporánea, especialmente en los países sudamericanos, con su pasado colonial, en los que el aborto es ilegal y castigado. En São Paulo, ciudad multiétnica y con fuerte presencia de inmigrantes de diferentes países, gran centro económico, el trabajo adquirió, según el colectivo, una dimensión diferenciada, instigando el debate sobre estos temas.
El colectivo Mujeres Creando se formó en La Paz en 1992 y reúne poetisas, periodistas, vendedoras del mercado, empleadas domésticas, artistas, costureras, profesoras y prostitutas, en lucha contra “el patriarcado institucionalizado” en Bolivia y en el resto del mundo.

Historias de aprendizaje, obra de Voluspa Jarpa2, era una instalación laberíntica e irregular, compuesta de documentos de los archivos de la CIA sobre la dictadura brasilera (1964-1985) que fueron revelados, hace algunos años, por el Gobierno norteamericano, así como de documentos del servicio secreto brasilero, producidos durante los mandatos de los presidentes Getúlio Vargas (1951-1954) y João Goulart (1961-1964). Del presidente Goulart, depuesto por el golpe militar de 1964, la artista incluyó registros sobre su exilio en Uruguay y su supuesto asesinato en Argentina, en 1976, investigado como una acción coordinada de las dictaduras del Cono Sur.
Jarpa resaltó como sintomático el hecho de que en todos los documentos liberados para el público hubiese partes tachadas, ausentes. Con la estructura que concibió para la instalación, reiteró la situación de impedimento para acceder a los documentos y el encerramiento de la información: entre placas de acrílico, los documentos se sobreponían, y no existía un espacio ideal para aproximación y lectura. Se trata, como dice la curaduría, de una “posibilidad como imposibilidad”, “una revelación como represión”, un uso “poético y político del archivo que crea sombras en el presente”.

The Incidental Insurgents, instalación de Basel Abbas y Ruanne Abou-Rahme, presentó una narrativa en diversas capas, refiriéndose a la crisis política contemporánea y al potencial del imaginario social. La instalación consistió en imágenes, textos, objetos, sonidos y materiales en video. Todos estos documentos buscaban ser una investigación sobre las posibilidades para el futuro, con base en textos literarios y hechos.
La primera parte combinaba cuatro historias: la vida anarquista de Víctor Serge y sus bandidos en París, en la década de 1910; un relato en torno de Abu Jilda y Arameet y su grupo, involucrados en una revuelta contra los ingleses en Palestina, en los años 1930; una mirada sobre la figura del artista como “la quintaesencia del bandolerismo”, en la novela Los detectives salvajes (1998), de Roberto Bolaño, ambientada en el México de los años 1970; y la historia de los mismos artistas, Abbas y Abou-Rhame, en la Palestina actual. Con esta estrategia de unir narrativas diferentes, esta primera parte de la instalación cuestionaba las historias de forasteros rebeldes que son apartados de la lucha revolucionaria, como criminales.
La segunda parte examinaba la metamorfosis de los personajes muertos, observando cómo repercutieron sus gestos finales en sus espacios sociales, después de sus muertes. Con eso, el trabajo de las artistas palestinos pretendía “rechazar la aparente permanencia del presente capitalista”, poniendo en evidencia que puede haber un impulso recurrente de rechazo, que continúa resurgiendo.

Handira 1997/Bert Flint 1997-1998/Granada 2002 son series del trabajo de Teresa Lanceta, artista que lidia con las comunidades tejedoras del Medio Atlas marroquí y de Granada, donde las tradiciones textiles representan un medio colectivo y silencioso de permanencia y de comunicación. Estas series fueron traídas para la exposición.
Para la artista, el arte sería un código abierto que, cuando es conocido, permite ser leído, transmitido y transformado. Supervivencia y memoria son asuntos presentes en su obra, así como la idea de la creación estética colectiva con profundas raíces culturales.
The Excluded. In a Moment of Danger (Los excluidos. En un momento de peligro) fue el trabajo del colectivo de artistas rusos llamado Chto Delat (“Qué hacer”). Se trata de una película que muestra el sistema de cárceles, conectando diferentes momentos de la historia, cuando están en conflicto visiones del mundo. Los artistas se valen de técnicas teatrales y de referencias, a la manera artística practicada por Bertolt Brecht. El film presenta el ambiente de la prisión como lugar de aislamiento, en situación de castigo por delitos cometidos, como lugar para aquellos que están fuera del consenso social. La prisión simboliza el control social, mostrando el poder protector y, al mismo tiempo, represivo del Estado.

Líneas de vida/ Museo Travesti del Perú es un proyecto del filósofo y drag queen Giuseppe Campuzano (1969-2013) que se propone construir una contranarrativa gay. Reunió objetos, imágenes, textos y documentos, recortes de periódico y objetos de arte, y construyó acciones, dramatizaciones y publicaciones que transgredían la idea del cuerpo y su imagen convencional. El proyecto proponía también un recorrido crítico por la historia de Perú, con la mirada de un personaje de ficción que el autor presentaba como “travesti andrógino indígena /mestizo”. Estos serían los intérpretes centrales de la historia. Se trata de un museo nómade que dramatiza historias ficticias, desarticulando la convención de la heterosexualidad. Observa la curaduría que la naturaleza portátil del museo y su posibilidad de funcionar en plazas públicas, mercados callejeros y ferias, en conferencias universitarias y en exposiciones como la bienal, han hecho posible el cuestionamiento del activismo ortodoxo.
Llamó la atención del público la pintura mural de Eder Oliveira, que realizó enormes retratos de personajes presentes en noticias de las páginas policiales de periódicos del estado de Pará, en el norte del Brasil, donde vive y trabaja el artista. Su proyecto pone en evidencia una reflexión sobre cómo los derechos civiles son socialmente irrespetados en las coberturas periodísticas, que muestran también discriminación étnica en el relato de la violencia en el país.
La obra de Walid Raad presentada en esta bienal integra su proyecto artístico en curso desde 2007, Scratching on Things I Could Disavow (Rasguñando cosas que yo podría repudiar). El arte en el mundo árabe, el arte islámico moderno y contemporáneo de ese espacio social, se busca en objetos e historias de individuos e instituciones. El trabajo de Raad rescata informaciones de archivo y se arma con inscripciones en placas de madera prefabricada, dispuestas como partes de paredes, alineadas en medio del espacio expositivo. Las inscripciones sobre las placas se atribuyen a Suba Traboulsi, y fueron rescatadas en 2012, en el sótano del Hospital Sirio-Libanés, en São Paulo, durante una reforma que buscaba ampliar el edificio. El hospital fue construido por la comunidad sirio-libanesa de São Paulo. Suba Traboulsi elaboró sus estructuras en 1933 y las guardó en sus sótanos. Convencida del “fin” del arte árabe, ella las concibió como “imanes para sombras perdidas” y como algo necesario para la resurrección del arte árabe. Ella consiguió construir 11 de las 276 Paredes que proyectaba. Esta declaración, la única encontrada por Raad en archivos, fue entregada a un periodista noruego, en 1941. El artista, con su instalación, dio a conocer el descubrimiento de estos registros plásticos e interpretó su significado.

Danica Dakic, nacida en Sarajevo, y que reside actualmente en Alemania, a donde emigró, investiga en su búsqueda artística la experiencia de la migración. Ella trajo para la 31ª Bienal su proyecto El Dorado, una videoinstalación (video: 13´39´´, con sonido y color) que focaliza el problema, señalando asuntos de identidad y tensiones culturales y políticas que suceden a los inmigrantes. Delante de un gran panel pintado se desarrolla el video, en el que se entrevistan personas que vivieron la experiencia de la migración, y que se tornan, en la obra, los actores de la historia.
Dos artistas ya históricos en el arte contemporáneo fueron destacados en la 31ª Bienal de São Paulo, por su actualidad. Se trata de Asger Jorn –de quien se mostró la obra titulada 10.000 ars nordisk folkekunst (10.000 años de arte popular nórdico), hecha con fotografías de Gérard Franceschi, trabajo fechado en 1961-1965–, y del brasilero Hudinilson Jr., con el proyecto titulado Zona de tensión, realizado en la década de los ochenta.
La curaduría interpretó el trabajo de Asger Jorn como un proyecto que trae la idea de recuperar lo que se perdió o quedó olvidado en la cultura, y que puede ser visto como un camino para construir el futuro. Sus imágenes rescatan aspectos de la arquitectura medieval románica y gótica. Cerca de 20.000 fotos de detalles de arquitectura y escultura de aquellos tiempos fueron registradas, y es por la asociación y articulación de esas imágenes cómo se construye un sentido poético. Juntas, dice la curaduría, “ellas hablan sobre un mundo en cambio constante, donde todo tiene igual valor y lo que importa es la búsqueda o la creación de conexiones”.

El trabajo pionero de Hudinilson Jr., creador de lo que llamó en los años ochenta “xerox arte”, evidenció también que hacía uso estético de la grid (malla). El artista se valía de imágenes xeroscópicas, ampliadas en papel tamaño A3 y A4, con estructuras cuadriculadas. Investigaba el tema del desnudo masculino, señalando los obstáculos políticos y morales del pensamiento homoerótico. Vale destacar que esto ocurría en la época de la dictadura militar en Brasil.
En relación con el montaje de la exposición, el proyecto estuvo a cargo del israelí Oren Sagiv, que integró el equipo de curaduría y contó con la colaboración de la brasilera Anna Helena Vilella. El diseño del espacio procuró establecer una articulación con la arquitectura del edificio de la bienal, un proyecto de Oscar Niemeyer. Se definió un recorrido bien articulado para la visita de la muestra.
Debe destacarse, igualmente, el proyecto educativo preparado en perfecta articulación con la propuesta curatorial, que permitió la atención especial a las numerosas escuelas y a los nutridos grupos de visitantes. Todavía habrá más secuencias, con el envío de segmentos de la exposición a otras ciudades brasileras, al término de la muestra en São Pablo.
Partiendo del eslogan Como… cosas que no existen (buscar, reconocer, luchar por, leer sobre, usar, imaginar), la Bienal de São Pablo convidó al visitante a fabular en torno de su proyecto ensayístico. La bienal permaneció abierta al público del 6 de septiembre al 7 de diciembre.
NOTAS
1. El equipo está conformado por Charles Esche, Benjamín Seroussi, Galit Eilat, Luiza Proença, Nuria Enguita Mayo, Oren Sagiv y Pablo Lafuente.
2. Voluspa Jarpa (Rancagua, 1971) es una artista visual chilena.
LISBETH REBOLLO GONÇALVES

