Bajo el sugerente nombre
Beatriz Milhazes: Jardim Botânico, el
PAMM ofrece al público la primera gran retrospectiva de la obra de Beatriz
Milhazes en los Estados Unidos. La exposición se integra de alrededor de
cincuenta lienzos, la mayoría de ellos de gran formato y recorre los últimos 25
años de carrera de la artista, permitiendo así al público examinar la evolución
de su estilo tan personal.
A lo largo de su carrera, la obra de Milhazes –heredera del espíritu antropofágico brasileño- se ha caracterizado por el diálogo y la síntesis de las tradiciones culturales de ambos lados del Atlántico, particularmente, las tradiciones vernáculas de Brasil y elementos del modernismo europeo de principios del siglo XX. El resultado, es este particularísimo universo donde ritmo, patrones simples y colores exuberantes coexisten en armonía sin par.
Beatriz Milhazes: Jardim Botânico comprende obras desde principios de la década de los años noventa donde todavía la forma es más dócil y el referente más inmediato. De esta etapa, el espectador puede disfrutar obras tales como Santo Antônio, Albuquerque, 1994 y Chora, menino, 1996.

Es justo durante esa década que Milhazes descubre y desarrolla el estilo y la técnica que la identificará dentro del mundo del arte. Caracterizada por la fusión de elementos de la cultura popular local (entre ellos el mundo del carnaval y la música brasileñas) impregnada de tintes barrocos, la obra de Milhazes va tendiendo cada vez más a la síntesis y la abstracción.
Dominada por motivos progresivos de carácter orgánico generadores de esa reverberación tan cara al universo de Milhazes, el Pop y la abstracción pasan ahora a primer plano, si bien que el espíritu barroco nunca la abandona. Otro giro vital es que si bien en las obras de principios de su carrera pareciera que dominaba el plano general, ahora asistimos a un plano detalle. Súbito, hemos pasado de observar la selva desde fuera a mirarla desde dentro. La macro escala cede paso a la micro escala y la contemplación exterior, a la vivencia interior.
El descubrimiento de la técnica que sellará el estilo personal de Milhazes a principios de los noventa es fundamental en este sentido. En un principio la artista solía imprimir en algodón que cortaba y luego pegaba sobre el lienzo. Sin embargo, el proceso devenía limitado. Milhazes comienza a experimentar entonces con monotipias utilizando láminas de plástico translúcido y, explica la artista, que accidentalmente descubrió un día que después de secarse la pintura era posible transferir el motivo en el lienzo.
“Esto fue increíble, -explica Milhazes- como una iluminación. Una puerta gigantesca se abrió para mí porque por fin pude hacer mis propios patrones y motivos. El aspecto gráfico de mi trabajo finalmente podría estar completamente desarrollado, pero sin abandonar la pintura misma.”
Uno de los rasgos más fascinantes en la obra de Beatriz Milhazes es la capacidad de entretejer y hacer coexistir de manera fluida tantas influencias dispares que cohabitan en una nueva entidad orgánica. Incluso podríamos hablar de influencias polares que se complementan entre sí de una manera fascinante como son los casos, de Malevich y Matisse; o el mundo de las Bellas Artes y el diseño, el modernismo europeo y el modernismo brasileño y tradiciones vernáculas; patrones abstractos y referencias naturalistas; etc, y todo esto integrado en una magnífica fusión donde no hay jerarquías sino un placentero sentido de flujo y progresión que es en definitiva el sustento de la propuesta de Milhazes, síntesis y exponente a un tiempo del sincretismo como rasgo cultural distintivo no sólo del Brasil, sino del individuo contemporáneo.
En este sentido, hay obras fascinantes incluidas en la muestra. Tales son los acasos, por ejemplo, de Mariposa, 2004 y Flores e Árvores, 2012-2013.
Con antelación, Beatriz Milhazes expuso en nuestra ciudad su Aquarium, una instalación escultórica compuesta por más de 14.980 quilates de diamantes, rubíes, esmeraldas, zafiros y joyas raras que, comisionado por la Fondation Cartier pour l’art contemporain, se expuso en el Edificio de la Collins en el Design Distrct durante Art Basel 2011. Ese mismo año, The Gallery at Windsor, en Vero Beach, ofreció una interesante muestra sobre el trabajo de grabado de la artista. La exposición que comprendía con materiales de archivo, serigrafías, acetatos, bloques madera para xilografía tallados por la artista y libros de artista, comprendía obras desde 1996 y hasta el 2011.
Beatriz Milhazes: Jardim Botânico estará abierta al público hasta el 11 de enero de 2015.
JANET BATET
