Exposición Individualsept 2014 - nov 2014· Por Graciela Kartofel

Tunga

Luhring Augustine Gallery

Si bien hay diversos enfoques para hacer la reseña de una exposición, hay dos líneas de pensamiento que un crítico no debe omitir: para quienes no vieron la exposición y para aquellos que sí la experimentaron. Tunga es un artista que provoca extrañeza de manera poética. Analizando su sistema de trabajo, observamos que ubica contiguos elementos de mundos diferentes –cristales, terracotta, goma, metales–, que integra en un nuevo ente. No hay nada gratuito ni artificioso en sus obras; por el contrario, son despojadas y evocativas en sentido minimalista. El autor ejerce una sensual simplificación en su mirada a la historia de la humanidad, a la historia del arte y a los materiales. Por ende, en esta quinta exposición individual del artista en Luhring Augustine, el espectador se sobrecoge ante la materialidad y la desmaterialización a la que se enfrenta. 

Exposición Individual: Tunga — imagen 1
Tunga. De La Voie Humide, Instalación 15, 2014. Vista de instalación, dibujos en espejo. Foto: Farzad Owrang.

Extraños personajes habitan las salas. Cada nueva mirada sobre ellos revela algo más (nacimiento, muerte y amputaciones, daño, corte y sanación, conexión, asociación y memoria, conjuntos, tríadas y fragmentos: dedos, rostros, pechos, falos). En una conjunción heterosexual, cada escultura contiene vasos comunicantes, gestaciones y acercamientos. ¿Cómo clasificar cada uno de estos nuevos seres que presenta Tunga? ¿Son entes, son esculturas, son instalaciones o son “instauraciones”, como las denomina el artista? Como “entes”, equivalen a obra y a creación. En el sentido de obra de arte, están conformadas como esculturas, dado que algunas partes están talladas, otras modeladas, otras vaciadas, lo que define que son tratadas con las técnicas propias de los procesos escultóricos, aunque él utiliza estos procesos para crear formas más arcanas que modernas. Cada una también es instalación porque interrumpe el espacio, no podemos atravesarlas, y crean diversas islas o continentes. Por último, utilizando el vocablo de Tunga, estos trabajos tridimensionales son “instauraciones”, en el sentido de aquello que se establece, que se alumbra como un nuevo ser. Aquí se enlaza la palabra “amor”: de dos surge un tercero. Es indiscutible que el trío, el terceto, está marcadamente presente en la exposición, ya sea en los elementos verticales de los trípodes, o en sus aros o elementos horizontales. A través de los trípodes se conjugan las ideas de sostener, presentar, reunir, interrelacionar y articular elementos y materiales diversos. Por ende, los trípodes actúan como estructuras de doble valencia en estas obras antropomórficas de Tunga, que generan una nueva relación entre naturaleza humana y naturaleza vegetal, mineral y sideral.

En una sala contigua hay ocho dibujos de tinta sobre papel Himalaya hecho a mano, que conviven con una obra tridimensional en trípode vertical con un solo aro oficiatorio horizontal, a diferencia de los otros, que tienen tres. Esta escultura-instalación-instauración tiene pocos elementos: un cuenco, una tela doblada, una terracota, unos ganchos y un trío de ataduras. Los dibujos están enmarcados y colocados en el muro de manera tradicional; están trazados en espejo, y el autor considera que la línea es independiente del fondo. Son dibujos gestuales, en el sentido de ser una misma línea laberíntica en la cual principio y final se unen. Tunga realizó los ocho dibujos antes que las “instauraciones”. En La Voie Humide predomina lo antropomórfico hasta en el título. Lo orgánico humano no son representaciones realistas; lo abstracto deriva de formas orgánico-simbólicas –cuenco-matriz, dibujo-manta–, para recibir al nuevo ser. En varias instauraciones hay telas –linos–, algunas extendidas, otras dobladas. Las abiertas cuelgan de alguno de los aditamentos, expandiendo las esculturas-instalaciones y dejando ver que están dibujadas de otra manera.

Toda la exposición se concentra en una gama tonal serena que podía caracterizarse como colores marítimos. Predomina el blanco; el negro habita en líneas de dibujo –tinta–, en trípodes, ganchos y recursos –metales–; la terracota es color y es material, es tierra y en cierta medida alude a lo carnal; hay algunas ataduras en cuero que confirman lo orgánico y la piel; hay transparencias de cuarzos y resinas, hay bronce en pátina verde-azul-agua. El artista nos lleva a suscribirnos y a desvincularnos al unísono de todo aquello que hemos venido observando en las artes visuales. Por ejemplo, lo ritual y lo primitivo subsisten en su obra pero escapan a las presentaciones/representaciones habituales. Tunga, desarrolla un surrealismo neoconceptual fuera de las referencias tradicionales. Incluye en su obra sentidos contrapuestos: a la par que muestra materiales efímeros, los trabaja directos o los elabora en materiales resistentes que cubre con una capa de maquillaje más perecedero –objetos en bronce fundido que maquilla con terracota–, como hace desde tiempo atrás y que también utiliza en las performances que ha generado. La ritualidad está inserta en todas las obras de Tunga; en ellas, el factor tiempo es un vector poético de preparación y de ejecución que trabaja con materiales opuestos para generar un nuevo amanecer.

GRACIELA KARTOFEL

Tunga, por Graciela Kartofel | artnexus