Dentro del segundo piso de las remodeladas
salas del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca se presenta la exposición
colectiva de artistas mexicanos Sonoplastia,
la cual se encuentra abierta al público desde el pasado 16 de mayo hasta el
próximo 18 de agosto de 2014.
La exposición es una muestra de la exploración, investigación y experimentación de veintitrés artistas y un colectivo, quienes pertenecen a diferentes brechas generacionales, sobre las diversas aproximaciones y posibilidades que ofrece el arte sonoro en la materialización de proyectos de arte contemporáneo. Se presenta como una alternativa donde se intenta eliminar límites y barreras, permitiendo que los proyectos que utilizan al sonido como medio puedan fluir de manera libre y sin delimitaciones.
El motivo de realizar una curaduría bajo esta línea conceptual se origina en el interés por mostrar el proceso donde se encuentra actualmente el arte sonoro en nuestro país, así como la evolución de un medio que, poco a poco, ha sido mejor comprendido y apreciado.
Sonoplastia (de Sono –sonoridad– y πλαστικς –formado o modelado–) es una exposición que se proyecta como una posibilidad de abordar al sonido de forma diferente, como un objeto más. Como si se tratase de un elemento que puede ser tangible para permitir su manipulación, su creación y su representación como parte de diversas formas y propuestas visuales, o, también, de manera aislada. El sonido en Sonoplastia es una herramienta más que puede ser el fin o el origen, y, como tal, también puede ser susceptible de ser maleable a placer. Es una aproximación paradójica que transforma un intangible en sólido.

La exposición presenta al sonido en un contexto diferente, como el resultado de la búsqueda de un nuevo medio dentro de los procesos creativos del arte contemporáneo y como el concepto central de la misma. A partir de un método de entendimiento y análisis de más de cuarenta años, muestra el desarrollo, aprendizaje y perfeccionamiento que se han generado a partir del uso de este estímulo sensorial particular.
Existen tres ejes temáticos sobre los cuales se va presentado la exposición: 1. La Sinestesia, donde participan Juan José Gurrola, Arnaldo Coen, Mario Lavista, Antonio Russek, Guillermo Santamarina, Iván Abreu, Arcángel Constantini, Juanjosé Rivas, Iván Puig y Leslie García; 2. Lo Social, Lo Político y Lo Cotidiano, cuyos representantes son Teresa Margolles, Gustavo Artigas, Luz María Sánchez, Tania Candiani, Roberto Arcaute, Marcela Armas, Arturo Hernández Alcázar e Israel Martínez; y, finalmente, 3. Lo Conceptual, del cual forman parte Felipe Ehrenberg, Ulises Carrión, Atte. La dirección, Manuel Rocha Iturbide, Mario de Vega y Rogelio Sosa. Estos tres ejes tienen una función muy particular; si bien es cierto que son los que segmentan temáticamente el discurso, son también los que encuentran puntos de unión que relacionan las propuestas entre sí y generan un diálogo complementario entre ellas.
La curaduría de la muestra corrió a cargo de los artistas Roberto Arcaute y Manuel Rocha Iturbide.
La lectura que se permite entender de los tres lineamientos que delimitan la participación de las obras va en función de su simple significado. La Sinestesia incluye piezas que buscan la estimulación sensorial del oído al máximo o su desarrollo de carácter sinestésico, intentando romper la paradoja de percibir el sonido a través de colores, imágenes u objetos específicos. Lo Social, Lo Político y Lo Cotidiano presenta propuestas que, en su mayoría, parten de un trabajo documental de una acción determinada que se desenvuelve bajo alguno de estos tres tópicos. Por último, Lo Conceptual muestra el trabajo de propuestas más cripticas y que invitan al espectador a tratar de imbuirse más en las ideas del artista en el momento de procesar la pieza.

El recorrido de la exposición no se presenta en una forma temporal o temática, tampoco obedece ni destaca alusión alguna a jerarquías dentro de los participantes. La disposición de la obra se ha generado de forma aleatoria, donde se pueden encontrar proyectos de cada uno de los ejes dentro de la misma sala. Esto crea una relación y un diálogo abierto entre generaciones, sus propuestas y los ejes. Finalmente, la intención es imbricar conceptos, así como proyectos, dando al espectador la posibilidad de encontrarse con piezas realizadas únicamente con sonidos, objetos o imágenes fijos y en movimiento.
Las propuestas que se pueden encontrar dentro de la exposición van desde instalaciones hasta esculturas, videos e impresiones. Clavos, discos, jaulas, monitores, videojuegos, atriles, son algunos de los objetos que conforman la muestra. Destacando desde un tapete hecho con cajas de discos compactos vacías hasta complejas maquinarias sonoras inventadas, realizadas con componentes inorgánicos, al mismo tiempo que con restos humanos. Dentro de todo este despliegue de aparatos y objetos, la constante omnipresente durante todo el recorrido son siempre las bocinas y los audífonos.
La primera obra que recibe al visitante en la exposición es la instalación Frecuencias policiacas 2005-2014 de la artista Luz María Sánchez. Esta instalación está compuesta de una serie de altavoces que se encuentran empotrados a un muro falso y que están transmitiendo, de manera continua y al mismo tiempo, los sonidos reales de diferentes comunicaciones que se captaron en una confrontación entre la Policía de Nuevo Laredo y un grupo perteneciente a la delincuencia organizada no identificado pero que operaba, en ese momento, en esta zona de la frontera. El tema que abordaba Luz María Sánchez involucraba el carácter social y político de uno de los problemas más graves a los que se enfrenta México, y que se encuentra tan presente en nuestra cotidianeidad que, a veces, se vuelve ya algo común e imperceptible.

El común denominador de las piezas mostradas en Sonoplastia es la invitación constante a entender mejor las propuestas, a través de pequeños textos que acompañan a cada una de las obras. De esta forma, se comprenden mejor la intención del artista y el concepto museográfico de su montaje.
Para una mejor referencia a este punto, Teresa Margolles muestra una instalación cuyo único estímulo es a través del sonido. Enclaustrada dentro de una habitación de las salas del museo y disponiendo de la totalidad de un espacio de 4 x 4 metros, aproximadamente, con el espacio totalmente a oscuras, se encuentra reproduciéndose una grabación constante que permite percibir a unas personas realizando algún tipo de trabajo. A medida que el tiempo de estancia dentro de la habitación transcurre, este sonido comienza a volverse más nítido, hecho derivado de la falta de estímulos de otra índole a nuestros sentidos. El ruido se comienza a asociar en nuestro cerebro y se relaciona con objetos y trabajos que entendemos y conocemos, como el serrucho que se escucha de forma clara y que se encuentra en acción cortando un objeto. Al salir de la habitación, la información de la instalación indica que su nomenclatura es Trepanaciones y que el sonido que percibimos es un serrucho realizando una trepanación durante una autopsia.
Así como Frecuencias policíacas 2005-2014 o como Trepanaciones, Sonoplastia también nos permite algunos momentos lúdicos y de menos estrés social presentando propuestas que utilizan al sonido como un ardid evocativo que nos permite remitirnos al pasado para evidenciar su trascendencia en los procesos tecnológicos evolutivos de los cuales somos parte ahora, voluntaria o involuntariamente.

Telar es una compleja instalación de Tania Candiani que basa su principio en la utilización de las antiguas tarjetas perforadas que cometían datos y que eran usadas en los telares de Jacquard, y que fueron el origen de los primeros sistemas de cómputo. El proceso de la instalación inicia introduciendo la información en las tarjetas, que son leídas en una maquinaria de Pasamanería de Tosi (industria textil ubicada en la ciudad de Cuenca, en Ecuador) para bordar cien metros de etiquetas con el texto “Hecho a mano”. El resultado es la traducción al sonido de un complejo sistema mecánico y de producción en serie utilizando una maquinaria antigua de producción que ha sobrevivido al paso de los años y que, actualmente, se encuentra todavía en funcionamiento. Esta instalación intenta provocar y concientizar al espectador sobre la importancia de los procesos artesanales y mecánicos involucrados en la creación de los textiles. Asimismo, juega con la capacidad del visitante para resolver la premisa de un objeto que tiene la leyenda “Hecho a mano”, pero que ha sido producido por una máquina. Se podría decir que la programación y el origen del resultado sí fueron hechos a mano y que sólo el proceso fue desarrollado por un objeto; pero, al final, si usamos esta premisa, así serían todas las cosas que existen en la actualidad.
Sonoplastia se pensó como una muestra que evolucionará, de forma orgánica, durante su propio recorrido. Esta evolución se dará dependiendo del lugar, el espacio y el contexto en los que se presente. La capacidad de movimiento de sus tres ejes direccionales podrá ir complementando la intención de las diversas propuestas y otorgará a los futuros visitantes la posibilidad de apreciar nuevos ángulos y significados que se encuentran todavía ocultos.
HÉCTOR TAPIA

