“Me apasionan
las miradas audaces a universos conocidos o desconocidos”.
- Ana Lidia Vega, escritora puertorriqueña.
Desde que Rabindranat Díaz Cardona nos sorprendiera en su pintura con sus personajes de ficción –de corte lúdico y existencial– a principios de la década de los noventa, hemos visto como su discurso visual/literario ha ganado fuerza y madurez, que lo han llevado a unas ramificaciones y profundidades provocadoras que siguen retando a los amantes del arte.
Este talentoso, estudioso, arriesgado y divertido artista demostró desde un principio imaginación y entusiasmo en compartir uno de sus imaginarios, primero con el público puertorriqueño y luego con un amplio publico internacional, convirtiéndose en una de “las estrellas” de la Generación del 90 de Puerto Rico.

Lo que hace la obra de Rabindranat Díaz (San Sebastián, Puerto Rico, 1972) un reto estético y ético era y es su certera combinación entre lo divertido, lo lúdico, y/o extraño de sus personajes y su crítica política/existencial. La posibilidad de esta multiplicidad de lecturas hace que sus obras no dejen de esconder secretos, de retarnos. Para muchos, estos “espejos” obligaban a ver más. En muchas de sus obras, tanto en la década de los noventa como en lo que va de este todavía confuso siglo XXI, Rabín (como le llaman sus amigos) presentaba unos “cuentos” locos y surrealistas pero muy entretenidos, a la vez, que exponía a una realidad que no sólo define a Puerto Rico sino a nuestro mundo globalizado.
Ante la reciente pregunta que le hice a Rabín de “¿Cuándo y cómo nace tu imaginario, el que te distinguió de los otros miembros de tu rica generación?”, el artista me contestó: “El imaginario o personajes por los que me conocen nace cuando empiezo a no comprender mucho de lo que percibo… Es entonces que se abre la posibilidad de imaginar, de inventar, de crear mis propios límites”.
Rabindranat Díaz, quien obtuvo su maestría en Pintura en Hunter College del City University de Nueva York en 2002, después de vivir en el Bronx y en España regresó a Puerto Rico.
Imagin r survivor, curada por el director de la Division/Programa de Artes Plásticas del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Abdiel Segarra, es una especie de retrospectiva donde logran presentar muchas de las mejores obras de toda la carrera de Rabindranat Díaz Cardona.
El público ha disfrutado tanto de los “inocentes” muñequitos/caricaturas/entes muy simpáticos de Rabín como de sus personajes más grises, más atormentados, más cerca del dolor, la injusticia y los vacíos. Pero también ha podido ver algunos de los más poderosos retratos que hiciera el artista de “las celebridades/coleccionistas/críticos de arte”. Estamos ante un delicioso cocido/sancocho/ajiaco de la obra de Rabín.
“imagin r survivor” es una exposición inteligentemente curada. Creo, no obstante, que Rabindranat Díaz y sus mundos ya se merecen una verdadera retrospectiva donde se expongan sus hijos, sus héroes, sus villanos, sus bestiarios, sus obras tridimensionales y sus proyectos conceptuales.
MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA
