Exposición Individualsept 2014 - nov 2014· Por Christine Frèrot

Lucio Fontana

Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris

Lo que tanto seduce de la obra de Lucio Fontana —la exposición retrospectiva del Musée d’art moderne de la ville de Paris lo muestra brillantemente— es la libertad que la caracteriza y la experimentación sin tregua que pone de manifiesto. Ante todo, libertad del gesto, libertad de elección de los materiales, libertad estilística y técnica, vaivén entre abstracción y figuración. Si bien nos desconcierta a veces y hasta nos pierde, por su singularidad, no por ello deja de ser una de las obras más importantes del siglo XX por su abundancia, su apertura al arte mundial, su renovación en la relación de la pintura con el espacio y su contribución teórica. La exposición, realizada con la colaboración de la Fondazione Lucio Fontana (Milán), es la primera en Francia desde 1987. El recorrido museográfico ilustra la prolífica diversidad creadora del artista argentino a través de más de doscientas obras, entre pintura, escultura (cerámicas, mosaicos, terracotas, yesos, bronces) y entornos que permiten ofrecer una visión global de una obra compleja, atípica, difícil de atribuir a un mismo artista por sus cambios de estilo.

Exposición Individual: Lucio Fontana — imagen 1
Lucio Fontana. Concetto spaziale. (Concepto espacial), 1952. GAM- Galleria Civicad’arte moderna e contemporanea di Torino.© Fondazione Lucio Fontana, Milano / SIAE / Adagp, París 2014.

Después de Jacques Lassaigne, director emblemático que acogió a los artistas de América Latina como ningún otro responsable de museo lo había hecho antes, en un corto lapso de tiempo (Guayasamín en 1974, Tamayo y Torres García en 1975, José Luis Cuevas en 1976 y José Clemente Orozco en 1979); después de la presentación de tres grandes exposiciones colectivas —la primera en 1965, la segunda, Da adversidade vivemos (Carta blanca à Carlos Basualdo), en 2001, y Resisting the present (arte mexicano contemporáneo), en 2012—, el Musée d’art moderne de la ville de Paris adoptó como principio mostrar periódicamente una escena artística extranjera o a artistas cuya obra no siempre era tan celebrada como debiera por parte de las instituciones públicas. Así, en la larga historia de este museo, tal política ha permitido incontables descubrimientos y redescubrimientos.

Nacido en 1899, en Rosario (Argentina); de padre italiano, escultor de formación, Fontana viaja a Milán en 1927, y es en esa ciudad donde pasa la mayor parte de su vida. Tras un retorno a Argentina, durante los años de la Segunda Guerra Mundial, regresa a Milán en 1947 y va a dominar la escena artística italiana de la posguerra. Si se le conoce hoy, sobre todo, como teórico del movimiento denominado Espacialismo (16 - Fontana et ses lunettes spatiales  —Fontana y sus gafas espaciales, 1965—, fotografía de Lothar Wolleh) y por sus lienzos lacerados denominados Tagli (hendiduras), el gesto radical que lo caracteriza sólo se manifestó en 1949, año durante el cual realiza sus primeras telas agujereadas intitulándolas, como hará luego con todas sus obras, Concetto spaziale (8 - Concetto spaziale, pintura al agua sobre lienzo, agujeros, 100 x 124 cm, 1961).

La exposición es a la vez cronológica y temática, pues reúne las diversas técnicas agrupadas según los nombres de serie dados por el mismo artista —Tagli (Hendiduras), Nature (Naturalezas), Olii  (Óleos), Venezie (Venecias), Fine di Dio (Final de Dios) y Trinità (Trinidad)— con las tres grandes etapas de su obra: las cerámicas, los lienzos rasgados y agujereados y el Espacialismo. Ya sea que se trate de sus primeras figuras humanas en yeso y terracota, esquematizadas y arcaizantes (1930-1933); de sus cerámicas materistas inspiradas en el universo marino de Albisola (1936-1940) o del “Espacialismo” (1946-1952), época durante la cual produjo cerámicas muy figurativas influenciadas por el folclor italiano (guerreros, 4 - Il Guerriero, cerámica polícroma, 108 x 52 x 45 cm, 1949, batallas, crucifijos, arlequines, etcétera), el gusto por la figuración va de un cierto “primitivismo” a la encarnación de una idea a la vez futurista y barroca de continuidad en el espacio por medio del movimiento.

En 1946, Fontana elabora sus teorías espacialistas, cuyos fundamentos establece en el Manifiesto Blanco. A su regreso a Milán, en 1947, los inicios del movimiento corresponden a una experiencia colectiva de debates, exposiciones y publicaciones que reunían a artistas, escritores y filósofos en torno a Fontana. El arte espacial es considerado como algo que va más allá de los géneros tradicionales, y una síntesis entre “color, sonido, movimiento y espacio”. La exposición presenta una selección muy convincente de obras espacialistas, la mayoría de las cuales fueron realizadas en lienzo, a partir de 1945. También observamos algunos ejemplos de otros materiales que abren universos estéticos extremadamente variados, siempre abstractos, como en Concetto spaziale” (papel virgen entelado, agujeros, 100 x 100cm, 1949), Concetto spaziale (óleo, mixto y fragmentos de vidrio sobre lienzo, agujeros, 144 x 100 cm, 1955) o 10 - Concetto spaziale, New York 10, tres paneles de cobre, hendiduras, raspaduras, 234 x 270 cm, 1962.

Tres secciones de la exposición están consagradas a sus colaboraciones arquitectónicas (realce de monumentos) y a sus entornos, como el techo de neones –reproducido en la exposición– del salón “Sources d’énergie” (Fuentes de energía) de la exposición Italia 61, o el pequeño laberinto, creado en 1968, para la Documenta de Kassel. La instalación de las Nature, grupo de esculturas en terracota en forma de bolas huecas o hendidas, de marcada sexualidad, es también evocación del universo que podrían traducir, antes que su incursión en lo religioso (Fine di Dio y Trinità), la búsqueda de una nueva serenidad.

CHRISTINE FRÈROT

Lucio Fontana, por Christine Frèrot | artnexus