La última muestra personal de José Bedia, Solitary Sailor (Marinero solitario), es una exposición temática. La disposición de las obras corresponde a un orden seleccionado por el artista con la intención de propiciar una lectura hasta cierto punto lineal. Esta es sin lugar a dudas una exposición de carácter autobiográfico. Las piezas devienen en páginas individuales de una especie de diario, en las que va “narrando” sus vivencias.
En la sala principal hay una selección de obras de gran formato sobre papel, colocadas una a continuación de la otra como tapizando la pared en cuatro grupos, tres de seis piezas y uno de cuatro. El primer grupo, ubicado a la izquierda de la entrada, enfatiza en la individualidad con respecto a la colectividad. Una de las piezas de este grupo temático, Cómo llegar a casa en medio del maratón de la noble causa, nos presenta al individuo como un hombre con cabeza de animal caminando hacia la derecha, en contraposición al grupo y a la colectividad, representados aquí por las siluetas negras e idénticas de muchos hombres y mujeres que caminan hacia el lado contrario.

En la pared central se ubican piezas que ilustran situaciones con las que está en desacuerdo. Sus comentarios contienen una dosis de humor, y vemos a los personajes típicos de su iconografía, a la vez que incorpora otros elementos de la sociedad contemporánea. Comenta sobre la posición predominante de la tecnología que invade la vida diaria, representada por los selfies y los instagrams. Nos está hablando de un hedonismo que se canaliza a través de las redes sociales y que puede resultar de una vulgaridad excesiva. Quizás la pieza que ejemplifica esta intención es Guaricandilla taking selfies for Friends in Facebook (Guaricandilla tomándose selfies para sus amigos en Facebook). En ésta incluye elementos de la cultura popular cubana, como el término guaricandilla, que vendría a ser una mujer vulgar y promiscua en sus relaciones sexuales. Formalmente, la pieza es diferente a todo lo que ha hecho antes en cuanto a composición. En el centro se ubica la diabla, una mujer con cuernos, esta vez delineada en verde. Este es uno de los personajes que fuera protagonista en su exposición personal anterior, Une Saison en Enfer (Una temporada en el infierno)”. El resto de la composición está estructurada a partir de pequeños íconos delineados en negro sobre un fondo amarillo. Cada ícono está rodeado por textos escritos en jerga popular, muchos de ellos de un contenido sexual explícito, como una forma de criticar la vulgaridad. Otras dos piezas que se centran en este mismo tema, y que también tienen su raíz en la exposición anterior, son Having Sex on Instagram!!! (Teniendo sexo en Instagram!!!) y Algunos bichos de la fauna local, en las que la diabla aparece otra vez como el elemento central. Aquí también se refiere al rol del sexo en las relaciones interpersonales, y cómo muchas veces se convierte en un elemento de manipulación.
El tercer conjunto de obras representa la fuerza de la naturaleza, ilustrada por la presencia de animales de carácter totémico. Una de las piezas con esta temática, A mis enemigos veo venir, ubicada en el extremo derecho, como cerrando el grupo, resume la idea detrás de la exposición. En ella vemos nuevamente al león solitario que se convierte en su álter ego. Bedia incluye una oración de protección como parte de la obra. En esta pieza ilustra claramente cómo se siente, como nos advierte en el título de la muestra, aislado como un marinero solitario.
La exposición incluye otros dos trípticos, uno realizado sobre pergamino que ilustra rituales de tipo animista; y otro dedicado a Babalú Ayé. Las piezas sobre pergamino sobresalen por la delicadeza del trazo, las figuras y los colores que usa, lo cual se corresponde con el soporte seleccionado. En contraste, las temáticas resultan de un carácter más bien violento una vez que nos percatamos de los temas. El más grande de los pergaminos es Lilith, la apocalíptica renegada, representada aquí como una mujer con cabeza de leona. Se refiere a la primera mujer creada por Dios, la cual más adelante se convierte en un ser diabólico al serle negado su derecho de igualdad al hombre. El segundo tríptico, Babalú Ayé, Piango pata Piango llaga, y Coballende, están hechos sobre yute, quizás el material más asociado al mismo, e incluye elementos reconocibles como las muletas y los perros.
Solitary Sailor deviene en un compendio de emociones y decepciones que nos remite a sus experiencias vitales. Algunas de estas imágenes son reflexivas, mientras que otras resultan viscerales. Unas ilustran escenas de carácter personal, mientras que en otras comenta asuntos de tipo social. Este grupo de obras se convirtieron en la forma que Bedia escogió para “descargar” los sentimientos y frustraciones de los últimos tiempos. Es su manera de estar en paz consigo mismo, a través de su arte, que es en definitiva su forma de comunicarse con el mundo.
IRINA LEYVA PEREZ
