Exposición Individualsept 2014 - nov 2014· Por Nelly Perazo

Ary Brizzi

Galería Hoy en el Arte

Ary Brizzi es considerado uno de los grandes protagonistas de la segunda oleada de artistas geométricos-constructivos de la Argentina que se apartó de la ortodoxia inicial para recurrir a los principios seriales basados en un tema y su modificación de acuerdo con la musicalidad del color.

El color determina en su obra el equilibrio entre la expansión y la concentración, entre la estabilidad y el movimiento. El manejo que hace del mismo es excepcional tanto por la sensibilidad que revela como por el admirable nivel de calidad que consigue. Y es que el impacto logrado por el contraste de color en bandas seriadas genera un poder que ilumina como destellos los espacios sensibles. Es una capacidad reverberante de la luz la que ha hecho vincular su pintura a la persecución de lo absoluto.

Exposición Individual: Ary Brizzi — imagen 1
Ary Brizzi. Simetría, 2000. Acrílico sobre tela. 80 x 80 cm. (31 ½ x 31 ½ pulgadas).

Realizó también obras de alto interés en tres dimensiones en acrílico, material que se prestaba a su búsqueda de una visión multiplicada.

Su destacada labor docente le ha permitido orientar a numerosos artistas jóvenes. Cuatro de sus alumnos, Carolina Cerverizzo, Clarisa Cassiau, Eduardo Ruiz y Cristina Sicardi, organizaron un Homenaje a su Maestro en la galería Hoy en el Arte.

La muestra ha sido llamada “Ary Brizzi/Permanencia constructiva”.

Grandes telas del maestro han establecido, así, diálogo con las obras de quienes fueron por él introducidos en la disciplina pictórica.

Al principio, Carolina Cerverizzo tomó del constructivismo contemporáneo el oficio decantado y riguroso y la sensibilidad para registrar todos los avatares conceptuales y formales por los cuales transitó la abstracción geométrica. La resultante ha sido la gran libertad con que maneja la creación de un lenguaje propio que no se detiene en el visibilismo puro, sino que lo carga de metáforas y alusiones.

La propuesta de Carolina Cerverizzo es siempre dinámica, con asimetrías sugerentes, que, en sus comienzos, se distinguió por un color determinante como plano base en el cual transcurría la acción de franjas o cintas huidizas. En la actualidad, articula planos de colores diferentes con elementos seriados que los recorren y establecen un contrapunto de diagonales, formas activas y oposiciones sutiles que demuestran que su investigación del plano sigue siendo la gran protagonista de su obra.

Como ha dicho Elba Pérez, ningún pathos violenta la serenidad de su imagen.

Así, ha desarrollado su obra a lo largo del tiempo, durante el cual ha enriquecido con aperturas, investigaciones y desplazamientos numerosos la coherencia que la sustenta.

Clarisa Cassiau sorprende con obras de la serie Girando voy, en la cual, sobre un soporte circular, curvas de distintos colores, grosores y ejes de movimiento concentran la percepción del espectador.

Es un momento en el camino operativo que ha ido eligiendo Cassiau, el cual siempre se caracterizó por una dinámica explosiva. Diríamos que la geometrización en esta artista fue siempre turbulenta.

Una búsqueda de ir más allá de los límites alienta toda su obra. Hasta cuando hizo el altar del Señor de los Milagros de Mailín en Santiago del Estero, sus ejes constructivos se expanden, ya sea para simbolizar la presencia de Dios, o el contacto del creyente, siempre encendidos.

Cristina Sicardi formó parte, durante mucho tiempo, junto con Bielinski, Arteta, Dubos y Ara Monti, del grupo Tiempo Espacio Siglo XX, que se distinguió siempre por el acierto de sus búsquedas y sus realizaciones.

Expositora en diversos países de Europa y América, desde 1988 se ha dedicado a ampliar su producción pictórica con investigaciones en el uso del neón.

Como dijo Albino Dieguez Videla, “de las marquesinas y anuncios callejeros, el neón ha pasado a las galerías y museos”. Es una forma que ha encontrado Cristina Sicardi de continuar sus investigaciones sobre la luz, que, no cabe duda, fue siempre protagonista en sus pinturas. Eduardo Ruiz arremete con la abstracción constructiva con la vitalidad de un joven que no quiere dejar propuestas sin revisitar. En todos los casos, se maneja con notable seguridad, y sus acrílicos sobre papel o tela revelan una notable sensibilidad para el color, las transparencias, los ritmos. Sabe ponerlos al servicio del carácter enigmático y poético de su obra.

La muestra, que es un afectuoso y efectivo homenaje a la labor docente de Ary Brizzi, tiene un catálogo con textos de la licenciada María José Herrera, que, en fecha reciente, ha sido nombrada directora del Museo del Tigre, en Buenos Aires.

NELLY PERAZZO