Entre el 3 y el 30 de abril del presente año, el Museo de Arquitectura Leopoldo Rother de la Universidad Nacional de Colombia presentó Solidaridad 1, exposición que forma parte del proyecto de investigación Redes intelectuales: arte y política en América Latina 1920-1970. Este proyecto, que ha sido desarrollado por investigadores activos en varios países de la región y a través de distintas iniciativas –seminarios, encuentros, archivo en línea, publicaciones, etc.–, ha indagado desde una perspectiva de análisis de red, y a través de una metodología homóloga, las complejas redes de interacción e intercambio que existieron entre intelectuales latinoamericanos del ámbito de las artes plásticas entre la década de los años veinte y setenta del siglo XX.
Los estudios en el ámbito de las artes plásticas y visuales desde una perspectiva de red son relativamente recientes, y, en términos generales, han sido escasos frente a los esfuerzos por reconstruir y analizar las redes de intelectuales asociados al pensamiento filosófico y político latinoamericano. Igualmente, frente a los estudios históricos de movimientos sociales en la región. En este orden de ideas, uno de los aportes más significativos de la exposición Solidaridad consiste en visibilizar la relevancia y la necesidad de investigaciones en esta perspectiva en el ámbito de las artes plásticas y visuales del siglo XX, perspectiva que permite comprender que la prácticas artísticas, así como los dispositivos de circulación sobre las mismas, han desempeñado un papel decisivo en la construcción de pensamiento y discursividad sobre y desde América Latina.
Hecha esta salvedad, entremos en materia: la exposición se caracterizaba principalmente por la exhibición de reproducciones de documentos, de carteles y de fotografías, textos y materiales multimedia mediante los cuales se destacaron tres nodos problemáticos estudiados por los investigadores. El primero de ellos abordaba las revistas culturales de la década del veinte del siglo XX, en particular aquellas que se desenvolvieron de la mano del pensamiento de la izquierda latinoamericana.

A la luz de este primer nodo, un nutrido grupo de revistas culturales editadas en distintos países de la región mantuvieron estrechos lazos de intercambio y colaboración, articuladas mediante los debates sobre la autodeterminación cultural de América Latina y el compromiso del arte con la transformación social. Se destacaba aquí la centralidad del llamado A los intelectuales, Artistas y Estudiantes de América, por parte del grupo Clarté de París, que se reprodujo en distintas revistas de la región como Amauta, Claridad, El gráfico y Universidad. Particularmente, llama la atención la inclusión de la revista Universidad, editada en Bogotá, en esta red, pues si bien ésta ha sido involucrada en los estudios sobre el arte colombiano de los años veinte, ha pasado casi inadvertida en los estudios sobre revistas culturales de la década del veinte desde la escala continental.
El segundo nodo proponía un contraste ideológico y estético entre las redes animadas por David Alfaro Siqueiros, el artista mexicano, y José Gómez Sicre, director de la División de Artes Visuales de la Unión Panamericana con sede en Washington DC. Este contraste se presentaba en la exposición como indicio de la transformación que tuvo el discurso panamericanista entre la década de los años cuarenta y sesenta en el ámbito de las artes plásticas del continente.
A través de estos dos protagonistas, este nodo remarcaba la centralidad de Siqueiros como intelectual continental del pensamiento de izquierda, su paso por varios países del continente y los debates que convocó a través de sus declaraciones sobre la relación entre el arte y la integración continental, el arte y la política, entre otros temas. La figura de Gómez Sicre aparecía como símbolo igualmente poderoso de producción de discurso de integración continental en su calidad de director de Artes Visuales de la Unión Panamericana. No obstante, Gómez Sicre aparecía aquí desde la orilla que privilegió la posición de Estados Unidos en el sistema interamericano de la Guerra Fría. Se destacan en este nodo algunas iniciativas en las que participaron Gómez Sicre y la Unión Panamericana en el contexto colombiano, como fue el Salón Intercol de Artistas Jóvenes, realizado en el Museo de Arte Moderno Bogotá en 1964, y la exposición 32 artistas de las Américas, presentada en el Museo Nacional en 1949.

Un tercer nodo de la exposición se concentraba en los Encuentros de Plástica Latinoamericana, eventos que se llevaron a cabo bajo el liderazgo de la Casa de las Américas (La Habana) y el Instituto de Arte Latinoamericano (Santiago de Chile) en los primeros años setenta. Este nodo explicaba cómo estos encuentros animaron discursos y formas de producción artística de un arte propiamente latinoamericano, impulsaron circuitos artísticos alternativos en la región –entre ellos, las bienales de artes gráficas de Cali– y reafirmaron una postura crítica frente al imperialismo estadounidense desde las artes visuales. Se trata de un momento fructífero de producción de pensamiento colectivo y experimentación plástica a través de las artes gráficas, así como de voluntad política de articulación efectiva entre el arte y las demandas sociales. Se destacaba en este nodo la reproducción de una selección de piezas gráficas que hacen parte de una carpeta de artistas latinoamericanos conformada a través del diálogo y la amistad entre artistas participantes de este tipo de encuentros.
Solidaridad no era una exposición que involucrara un numeroso conjunto de obras y documentos originales. El visitante podía ver un ejemplar de la revista Martín Fierro de Argentina y de la revista Universidad, así como algunas obras de autoría de Umberto Giangrandi, artista activo en Colombia que participó activamente en los circuitos alternativos al que hace mención el último nodo de la exposición. Sin embargo, el uso de facsímiles y de impresos como estrategias museográficas en la exposición reiteraba un aspecto clave que saltaba a la vista en la exposición: el papel central que los medios impresos y la reproducción múltiple cumplieron en el intercambio efectivo de ideas e imágenes, y en la construcción de lazos de solidaridad entre intelectuales de la región. Así, entonces, la exposición daba alcance, a través de su disposición espacial y mediante la reproducción de plegables e impresos para uso del visitante, al horizonte político y estético al que refiere su contenido.
Asimismo, al tratarse de una exposición basada en un proyecto de investigación, hay que entender esta muestra como un punto más de las redes de articulación e intercambio continental. En este sentido, la primera sala de la muestra era crucial para comprender la dinámica de trabajo del grupo y los mapeos realizados por el equipo de investigación para vislumbrar puntos de articulación de iniciativas (revistas o exposiciones) y tránsitos entre países y ciudades de artistas, críticos y pensadores del continente. En esta sala también se vislumbraba la apuesta del grupo de investigación por hacer de la exposición un dispositivo autorreflexivo respecto a las redes como objeto de estudio y condición misma del desarrollo del proceso investigativo.
Finalmente, Solidaridad también puede entenderse como una iniciativa curatorial sobre una red de investigaciones, archivos y debates académicos en la que ciertas iniciativas y localizaciones geográficas del continente adquieren visibilidad y relevancia inusitada como polos artísticos en el marco continental. Como bien lo afirma el grupo de investigación en su página web www.redesintelectuales.net –página ineludible para comprender con mayor detalle el alcance de este proyecto de investigación–, se trata de una apuesta que pretende desafiar las historias del arte latinoamericano simplificadoras, las visiones externas sobre la producción artística continental que tienden a afianzar el supuesto de que los intelectuales de las artes plásticas y visuales del continente se han mantenido aislados entre sí.
NOTA
1. Este proyecto se realizó con el apoyo de The Getty Foundation, MUNTREF, Universidad Nacional de Colombia, Universidad de los Andes y ArtNexus.
NADIA MORENO MOYA

