Exposición Individualjun 2014 - ago 2014· Por Janet Batet

Sandra Ramos

TUB Gallery

Una de los rasgos distintivos de la sociedad actual –esa modernidad líquida enunciada por Zygmunt Bauman– es la fluidez constante que hace de lo transitorio uno de los muy pocos rasgos permanentes de nuestra era. La obra de Sandra Ramos (La Habana, 1969) ha estado marcada desde el comienzo de su carrera por la problemática identitaria derivada de los conflictos migratorios y de la condición del insilio-exilio como uno de los pilares fundamentales de su obra y de la cultura cubana contemporánea.

Transitory Identities (Identidades transitorias), el título de su más reciente muestra, abierta ahora en TUB Gallery, en el Wynwood District, constituye una indagación sobre la crisis identitaria del individuo contemporáneo, compelido una y otra vez a la redefinición de su propio yo en relación con el otro y el nuevo espacio habitable. No es casual que Transitory Identities  se apoye en dos alegorías fundamentales: el puente y el pasaporte.

Exposición Individual: Sandra Ramos — imagen 1
Sandra Ramos. De la serie Pasada identidad (verano), 2013. Técnica mixta, dibujo, collage. 25 x 38 cm. (9 27/32 x 14 61/64 pulgadas).

El puente, arquetipo universal de unión, emerge como una de las metáforas más recurrentes dentro de la obra reciente de la artista. Asociado con la idea de reconciliación, el puente en la obra de Sandra Ramos adopta disímiles fisonomías: real o ficcionado, producto de la fe y el deseo, el puente deviene una suerte de obsesión que permite traer de regreso una estirpe escindida.

Como caprichosos esfinges-guardianes de un templo arcano, el visitante es recibido por Transitory Identity I y Transitory Identity II, ambas de 2013. De perfecta estructura circular y escala sobrecogedora, el iris de ambas instalaciones dibuja el horizonte de ciudades donde se confunden cielo y mar, mientras que la pupila, contiene un puente capaz de unir los puntos más disímiles –siempre equidistantes– que conforman el iris.

Estas dos instalaciones, en conjugación con Puentes, funcionan como la antesala necesaria de las otras dos series que integran la muestra.

Puentes (2012) es un libro-carrusel donde las vistas de ciudades proyectadas sobre espejos se conectan por puentes que cobran vida una vez que el receptor se aventura entre las páginas. La construcción de libro alude a la idea de viaje caótico –no lineal– del individuo contemporáneo, marcada más por múltiples escalas que por el punto de destino.

Los espejos tienen una importancia capital dentro de la obra de Sandra Ramos. Utilizados en primera instancia por su cualidad de reflejar, la artista aprovecha esa inclinación narcisista del receptor para involucrarlo en medio del conflicto narrado. Tal es el ánimo prevaleciente en series como Havana Mirrage (2012), donde el empleo del espejo, aunado a la distorsión de la superficie, genera esa ambigua sensación de inmersión e irrealidad a un tiempo.

Las series Travel to American Dream y Pasada identidad actúan como los dos extremos de un puente temporal que se adentra y se prolonga en el tiempo guiado por la urgencia de redefinición y readecuación del yo. Ambas series se apoyan en el pasaporte como documento oficial que define, amordaza y sentencia.

Travel to the American Dream (2012) parte de los estereotipados arquetipos que la sociedad americana promete a sus ciudadanos. Ramos viaja a través de las páginas del pasaporte americano creando interesantes contrapuntos en torno a megatemas asociados a ese sueño, tales como Futuro, Libertad, Tierra y Aventura.

Las páginas del pasaporte americano, reproducidas a gran escala, son intervenidas con delicados dibujos, objetos y textos que generan un interesante contrapunto. Travel to the American Dream (Land) es un acertada alegoría acerca de uno de los principios fundadores de la nación americana (el derecho a la tierra). El paisaje, que alude a un mundo agrario idílico, es intervenido por unos pocos elementos suficientes: el ganado, el campesino y la cerca.

En Travel to the American Dream (Adventure) el libre acceso que promete el pasaporte americano contrasta con las vicisitudes que pasan miles de inmigrantes para acceder al sueño prometido. Sobre agitadas aguas oscuras, un balsero trata de abrirse paso. Textos punzantes como “frontera”, “patria” y “búsqueda de la felicidad” secundan su recorrido.

Pasada identidad (2013”, realizada durante la presente residencia de la artista en Miami, se compone de varios collages en técnica mixta. La serie parte de documentos oficiales de identificación, muchos de ellos provenientes de amigos. Con la única información que se desprende de estos documentos, que datan, muchos de ellos, de hace más de medio siglo, la artista procura reconstruir identidades escindidas, historias olvidadas. Cual caprichosa parca, Ramos hilvana aquí, enmienda allá, reconectado historias (amigas) o recuerdos (verano). La emotiva serie refiere a los múltiples desplazamientos espaciales y temporales del individuo, incluso a través de generaciones, y a esa huella indeleble que es el documento de viaje que le sobrevive, único sesgo insuficiente para aprehender la existencia. 

JANET BATET

Sandra Ramos, por Janet Batet | artnexus