Exposición Individualjun 2014 - ago 2014· Por Ayelén Vázquez

Marcos Zimmerman

Centro Cultural Recoleta

En la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta se presentó la exposición retrospectiva del fotógrafo Marcos Zimmermann, que incluyó doscientas obras del artista, algunas de la cuales pertenecen a importantes museos nacionales e internacionales.

La muestra exhibió su fotografía más antigua y las principales series que el artista ha desarrollado a lo largo de sus cuarenta años de profesión, desde Desnudos sudamericanos (2002) hasta los paisajes de Patagonia, un lugar del viento (1991) o Norte argentino, la tierra y la sangre (1998), entre otros. Además, presentó una sección experimental dedicada a sus primeros años de trabajo, los cuales se centran en el aprendizaje de la técnica. Años que le permitieron dominar las amplias posibilidades de expresión y poder complementar el carácter artístico y documental de su producción. La belleza de las imágenes de Zimmermann está atravesada por las connotaciones del registro documental que invade la fotografía de toma directa, que de alguna manera siempre está comprometida con el mundo real.

Exposición Individual: Marcos Zimmerman — imagen 1
Marcos Zimmermann. Caminante - Cercanías de Puerto Iguazú, Misiones, 1980. Copia vintage de plata. 30 x 40 cm. (11 13/16 x 15 3/4 pulgadas).

Desde su invención en el siglo XIX, la fotografía se ha considerado un documento. Sin embargo, podemos observar que la fotografía documental realiza un esfuerzo retórico para que la propia retórica sea transparente –ángulos frontales, iluminación natural–, y así, resaltar la ausencia de elecciones subjetivas. Por el contrario, en la fotografía artística se destacan las elecciones fotográficas. En Retórica de la imagen, Roland Barthes analiza la fotografía como una forma específica de significación o un sistema de signos y distingue dos registros en los que participa el documento fotográfico: la denotación (significado evidente) y la connotación (significado simbólico). La fotografía capta por la luz un objeto y certifica así la existencia física de aquello que representa; por eso puede asumir la función de documento. Esta denotación esencial de la fotografía –su categoría de evidencia– sirve también de soporte para su mensaje simbólico. Este carácter ambiguo, donde se confunden los límites entre realidad y representación, es lo que la diferencia de las demás formas de representación. Roland Barthes refriere a esta ambigüedad del medio a su constitución fisicoquímica. La química (la luz como rastro del mundo en la película) propone a la fotografía como una realidad objetiva, como una evidencia. La física mediatiza la evidencia por medio de las posibilidades óptico-mecánicas (enfoque, iluminación, apertura del diafragma) que produce una intervención subjetiva.

Por otra parte, también se destaca por la belleza de sus imágenes, que se relaciona con el conocimiento y dominio del oficio y de sus aspectos técnicos, los cuales se cruzan con el poder reflexivo o simbólico de su trabajo. En la obra de Zimmermann encontramos una referencia a la realidad, un interés por el mundo real, por lo menos como punto de partida para la obra. En los aspectos más sutiles se da un registro del presente, se evidencia un contexto histórico y geográfico. En “El pintor de la vida moderna” Charles Baudelarie dice: “[…] el placer que obtenemos de la representación del presente se debe, no sólo a la belleza de que puede estar revestido, sino también a su esencial cualidad de presente […]¹. Esta belleza que describe el crítico francés se da en la obra de Zimmermann. En sus ensayos fotográficos sobre Argentina encontramos imágenes o detalles que se conectan con la experiencia de los argentinos pero que sin duda trascienden la particular lectura para adquirir un carácter universal.

NOTA

1. Charles Baudelaire, “El pintor de la vida moderna”, en El dandismo, Barcelona, Anagrama, 1974, p. 80.

AYELÉN VÁZQUEZ

Marcos Zimmerman, por Ayelén Vázquez | artnexus