Exposición Individualjun 2014 - ago 2014· Por Sylvia Werneck

Marcelo Grassmann

Pinacoteca del Estado de São Paulo

Híbridos de figuras humanas y animales, personajes en armaduras medievales, seres fantásticos y criaturas míticas; este es el imaginario por el que se hizo conocido Marcelo Grassmann. Considerado como uno de los más importantes grabadores del país, cerca de noventa de sus obras se pueden ver en la exposición Marcelo Grassmann: grabados de la colección de la Pinacoteca, en la estación Pinacoteca (15 de febrero a 10 de agosto, 2014). El conjunto es una muestra significativa de su producción de las décadas 1940-1960, parte de un lote de 387 trabajos adquirido por la Secretaría de Cultura en 1969, según la selección hecha por el propio artista. Se trata de uno de los conjuntos más importantes en poder de una institución pública, y la muestra que se expone, con curaduría de Carlos Martins, es la primera del artista realizada por la Pinacoteca después de su deceso, en junio de 2013. Se suma al programa de grabado de la institución, que tiene por objetivo exponer un amplio panorama de esta arte, y que ha mostrado la producción de diversos artistas, principalmente brasileros.

Dispuestas en orden cronológico, las obras ofrecen una visión didáctica y comprensiva de la producción y desarrollo de diferentes técnicas de grabado empleadas por Marcelo Grassmann a lo largo de su trayectoria. En sus primeros experimentos con xilografía, en la década de 1940, impera el uso de gubias anchas, usadas aparentemente con gestos amplios y enfáticos, como si fuesen pinceladas expresionistas, de las que emergen imágenes apenas insinuadas. Hay más luz que sombra, más material retirado que el dejado en la matriz. Más tarde, el dibujo gana peso, y surge un uso más constante de texturas, con apariencia de encaje, puntillados y trazados. Aquí comienzan a aparecer sus criaturas fantásticas y míticas –sirenas, peces y harpías–, inspiradas en un imaginario medieval y renacentista, muchas veces presentadas en situaciones de algún tipo de confrontación.

Exposición Individual: Marcelo Grassmann — imagen 1
Marcelo Grassman. Sin título, 1951. Xilografía sobre papel. 25,7 x 47,8 cm. (1013/16 x 1883/16 pulgadas).

Grassmann también ejecutó sus creaciones en grabado sobre metal y litografía, extrayendo de cada técnica todas sus posibilidades y obteniendo una variedad interesante de resultados. En los grabados sobre metal prevalecen el dibujo preciso y detallado y la investigación de los volúmenes; en cuanto a la litografía, los trazos son más sueltos y el dibujo más fluido. La falta de títulos es una constante que sugiere que el artista abordaba los temas como oportunidades para una investigación expresiva, más que por su contenido simbólico. Aún así, algunas características que permean su obra llaman la atención: las figuras humanas retratadas demuestran poca o ninguna expresión facial, como ajenas a la situación en la que son retratadas; doncellas medievales levantadas o rodeadas por extrañas creaturas, caballeros de armadura que combaten dragones u otros peligros no dejan transparentar ninguna emoción. Los monstruos, demonios o seres híbridos de humanos, en cambio, dejan transbordar su furia o desprecio. El foco está siempre en los personajes de la escena, que revolotean en una atmósfera desprovista de topos; no existen paisajes de fondo o alguna indicación de tiempo o lugar: su existencia es autónoma e intemporal.

El artista citaba como grandes influencias en su obra la del pintor y grabador holandés de los siglos XV y XVI Hyeronimus Bosch y la del ilustrador austriaco Alfred Kubin, a quien conoció durante su viaje de premio a Viena. Del primero, Grassmannn heredó el interés por lo fantástico, aunque con una aproximación bastante diferente: para Bosch, sus obras buscaban ilustrar conceptos religiosos y morales, mientras que al brasilero lo fantástico lo atraía como ejercicio expresivo. Con Kubin compartía el trazo esmerado y la relación cercana entre humanos y animales.

Marcelo Grassmann nació en San Simón, interior del estado de São Paulo, en 1925, y falleció en la capital paulista en 2013, después de una prolífica carrera como dibujante, ilustrador, grabador y profesor. Estudió fundición, mecánica y talla en madera en la Escuela Profesional Masculina de Brás entre 1939 y 1942. Sus primeras xilografías fueron realizadas a partir de 1943. Como ilustrador, trabajó para el Suplemento Literario del Diário de São Paulo, entre 1947 y 1948, y para el periódico El Estado de São Paulo, en 1948. Se trasladó a Río de Janeiro en 1949, donde actuó como ilustrador del periódico del estado de Guanabara. En el Liceo de Artes y Oficios estudió grabado sobre metal con Henrique Oswald, y litografía con Poty. En 1952, durante su estadía en Salvador, trabajó con Mario Cravo Júnior. En el Salón Nacional de Arte Moderno de 1953 recibió el premio de viaje al exterior, que le dio la oportunidad de vivir en Viena, donde frecuentó la Academia de Artes Aplicadas. En 1978, la casa donde nació, en San Simón, fue transformada en Museo, y también declarada de interés público por el Consejo de Defensa del Patrimonio Histórico, Artístico, Arqueológico y Turístico del estado de São Paulo, en el mismo año.

SYLVIA WERNECK QUARTIM BARBOSA

Marcelo Grassmann, por Sylvia Werneck | artnexus