La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio

Jairo Alfonso. 386, 2013. Lápiz de acuarela sobre papel. 140 x 198 cm. (55 x 78 pulgadas). Cortesía del artista.

Colectivajun 2014 - ago 2014· Por Graciela Kartofel

La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio

Lehman College Art Gallery. Nueva York, NY

Una exposición de arte cubano que en el título incluye la palabra “americano” implica, indiscutiblemente, reflexiones acerca de la diáspora, la identidad, la conservación y las incorporaciones de una cultura junto/sobre/con otra. El espectador que recibe esta información se pregunta, entre otras cosas, ¿cuán abarcadora será? ¿Encontraré propuestas, autores y obras nuevos? (En buena medida, son las mismas preguntas que se hace el crítico dispuesto a reseñar la exposición). A través de un cuadernillo informativo, el visitante accede a referencias generales de treinta y ocho¹ participantes, sin listado de obra. Ellos son: Alejandro Aguilera, Jairo Alfonso, Alexandre Arrechea, Tania Bruguera, María Magdalena Campos Pons, Yoán Capote, Los Carpinteros, Luis Cruz Azaceta, Christian Curiel, Alessandra Expósito, Teresita Fernández, Carlos Garaicoa, Anthony Goicolea, María Elena González, Armando Guiller, Luis Mallo, María Martínez Cañas, Abelardo Morell, Gean Moreno y Ernesto Oroza, Glexis Novoa, Geandy Pavón, Emilio Pérez, Javier Piñón, Carlos Rodríguez Cárdenas, Andrés Serrano y Katarina Wong. La curaduría de Susan Hoeltzel –directora de la galería– y Yuneikys Villalonga, se expresa en obras bi y tridimensionales, ubicadas en los cuatro espacios de la galería. También participan Juan Carlos Alom, Allora y Calzadilla, Humberto Díaz, Felipe Dulzaides, Luis Gárciga, Tony Labat, Glenda León y Ana Olema, quienes integran la sección de videos, curada por Meykén Barreto.

Colectiva: La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio — imagen 1
Alexandre Arrechea. Empire State, 2012-2013. Aluminio. # 6 de 8 y 1 PA. (40 x 25 ¾ x 11 ¾ pulgadas). Cortesía del artista y Magnan Metz, NY.
Colectiva: La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio — imagen 2
Carmelita Tropicana. Performance durante la muestra.

Un recorrido general a la exposición brinda una visión diversificada. En esta galería del Lehman College, cada exposición está siempre relacionada con el programa educativo que allí se imparte. Un objetivo de la exposición es superar la frecuente y simplista idea de las relaciones políticas entre ambos países, tratando de establecer una partitura para muchas voces, entre aquellos nacidos en Cuba e instalados o nacidos en Estados Unidos. Esto debería haberse sustentado al menos con una cuadrícula biográfica. Sin duda, el espectador verifica un enfrentamiento de ideales y lenguajes estéticos entre los participantes. En líneas generales, los artistas coinciden en tener carreras y aportes estéticos sólidos y en gran medida personales. Dado que estamos en un encuentro de imágenes, comenzamos el análisis por los videoartistas. Juan Carlos Alom (La Habana, 1964), sintetiza los dos mundos culturales a través de lo experimental, de lo no formal; crea un tono diferente en lo documental, valora cierto primitivismo, que en alguna medida logra con lo digital disfuncional. Jennifer Allora (Filadelfia, 1974) y Guillermo Calzadilla (Cuba, 1971) viven y trabajan en Puerto Rico, colaborando en las obras desde 1995; representaron a Estados Unidos en la Bienal de Venecia de 2011. Sus obras –como Discusión– son diversas y ampliamente difundidas. Humberto Díaz (Cuba, 1975), performancista, fotógrafo, videoartista, escultor e intervencionista; se podría decir “ilusionista” porque reduce la realidad a estados relativos. Felipe Dulzaides (Cuba, 1965) realiza escultura sonora, dibujo, arte público, instalaciones y video enfocando el desplazamiento del individuo. Tony Labat nació en Cuba; desde los tempranos ochenta es un activo videoautor en California, con comentarios sociales acerca de los latinos. Luis Gárciga (La Habana, 1971) vive en Cuba y migra a través de las ideas. Glenda León (La Habana, 1976) elabora una analogía con los dos sentidos de la palabra “inversión”, y puede llegar a extenderse a intoxicación con el dólar. Ana Olema (Cuba, 2005) es una “artista política-cibernética ¡y qué!”, como ella misma dice.

Colectiva: La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio — imagen 3
Glexis Novoa. Dron privado, 2011. Alambre de plata, pigmento metálico y collage sobre papel. 7 x 18 pies. Cortesía del artista.
Colectiva: La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio — imagen 4
María Magdalena Campos Pons. When I am not Here / Estoy allá (Identity), 1998. Tres impresiones polaroid. 82,5 x 158,7 cm. (32 ½ x 62 ½ pulgadas). Cortesía de la Colección Axana y Orlando Justo.

Si en video la imagen-acción es sólida, variada y está “enmarcada”, en el resto de los muros la presencia es extremadamente limpia. No se percibe la intensidad caribeña; predomina un juicio pasado por tamiz. Para quienes vieron la exposición de artistas cubanos en el ya desaparecido Exit Art, ésta y aquella son el día y la noche. Aquélla era abigarrada, ésta es impoluta. Podría entenderse que hay una expresa misión: ratificar la calidad de cada obra a través de orden y espacio. Fundamentalismos es la obra de Carlos Garaicoa, que simboliza el clima general de la exposición, siendo ésta una de las obras más consistentes. Son una serie de monedas sui géneris en sterling, con imagen de cara y sello, presentadas en un elaborado soporte de acrílico y espejo. El políptico es impecable, aunque museográficamente escondido. En el extremo opuesto de una construcción mampara se presenta El Che y Carlos Santana de Alejandro Aguilera. Los personajes del título albergan la figura de Cristo y una serie de mutilaciones infligidas a los latinoamericanos. En lo tridimensional, destacan Chrysler y Empire State, las dos obras de Alexandre Arrechea. Él –que formó parte de Los Carpinteros– presenta su trabajo en aluminio manteniendo la destacada relación urbana, evocando el dibujo que lo caracteriza con interpolaciones que acusan pasado y recomponen mundos disneyworldianos bordeando con la ciencia ficción. Enriquecedoras obras de todos los participantes, si bien Yoán Capote, María Magdalena Campos-Pons, Tania Bruguera, Luis Cruz Azaceta, alcanzan una poética reveladora que supera el encuentro. Tal es el caso de In camera # 19 de Luis Mallo. (La atmósfera de esta fotografía evoca las impresiones antiguas, a la par que recuerda las pinturas con máquina de spray de la portorriqueña Myrna Báez. En este siglo, la fotografía es una disciplina que sostiene la estructura expositiva en las colectivas, como se advierte en las obras de María Martínez Cañas y Abelardo Morell.

Colectiva: La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio — imagen 5
María Elena González. Trepar II, 2007. Madera, pintura y plexi. 177,8 x 157,8 x 38 cm. (70 x 62 x 15 pulgadas). Cortesía de la artista. Fondo: Emilio Pérez. Una muy buena razón, 2010. Acrílico y látex sobre madera. Cortesía del artista y Galerie Lelong, NY. Teresita Fernández. Escritura nocturna (Trópico de cáncer), 2011. Pulpa de papel coloreada y moldeada con impresión de inyección de tinta montada sobre espejo. Cortesía de la artista y Lehman Maupin, NY y Hong Kong.

En el mundo de la construcción, en el encuentro de la escultura con obras de diseño –utilitarias o no–, Armando Guiller presenta Helical Work 4 (2006). En el hall, Ana Olema y Annelys PM Casanova dan la nota latinoamericana de limitación de medios: informalidad museográfica latina.

En una entrevista telefónica con ambas curadoras –Yuneikys precisa: “Como celebración de los 30 años de la galería”–, Susan Hoeltzel, la directora, quería hacer algo diferente. “Yo, siendo de origen cubano, estuve encantada de que éste fuera el tema. Se quiso ver posibles diferencias entre autores que residen en Cuba y otros en Estados Unidos, o primera, segunda o tercera generación en Estados Unidos. Asimismo, preguntarse qué es ser cubano en la actualidad, ante una situación de cambio que se viene dando pero que no sabemos hasta dónde llegará, más aun dentro del mundo actual. ¿Qué piensan actualmente las personas de ascendencia cubana acerca de la identidad? También, advertir a través de estos artistas el enfoque de aspectos de la arquitectura, la política y la sociedad en Estados Unidos”. Susan Hoeltzel ratificó: “Hubo curiosidad acerca de esta exposición, en la que no pretendimos abarcar todo pero sí dar una visión actual de la relación del arte de Cuba y de los artistas cubanos en Estados Unidos. Hemos programado diálogos, y para ser más abarcantes haría falta mucho más presupuesto y espacio de los que disponemos”.

No aparecen conclusiones que pueden haberse trabajado en las aulas. Aquí se aporta una acerca del título, Cuban America: An Empire State of Mind. Es hora de que se diga Estados Unidos y estadounidenses en vez de América y americanos, porque todos los nacidos en este continente somos americanos. Comencemos nosotros mismos por usar la terminología correcta, o no nos quejemos de una situación de dominación que se acepta/provoca desde el nombre.

NOTA

1. En el cuadernillo dice que participan treinta y cinco artistas pero en algunos nombres se integran dos autores, sumado a que la inauguración ofrecía una performance de Carmelita Tropicana, por lo cual esta autora da el total de treinta y ocho.


GRACIELA KARTOFEL

La Norteamérica cubana: un estado mental de imperio | artnexus