En un acercamiento mediatizado,
Latinoamérica, dolida y reconstruyéndose a través del poder ancestral de su
historia y de la creatividad de sus habitantes, está presente en Erased/Borrada,
exposición simultánea de la artista colombiana Johanna Calle y del artista
paraguayo Fredi Casco. La negación es parte constitutiva del título, como lo es
la muerte. La negación de la vida, la negación de lo humano, la negación del
derecho de los habitantes a desarrollarse pacíficamente en sociedad, a tener
sus ideas políticas y a conocer el aire de la libertad. Estos son algunos de
los aspectos que revelan Casco y Calle al haber intervenido fotografías de una
de las épocas más trágicas en la América Latina contemporánea –los años 1950 a
1970–, plagada de dictadores, de luchas civiles debidas a los manejos de los
grupos controladores de droga, y de militares aplicando reglas criminales a los
civiles. Calle y Casco se centran en el acontecer en Paraguay durante el
gobierno de Stroessner, y en el de Colombia con los carteles. Corresponde
señalar que los dos artistas son mucho más abarcadores. La exposición no se
cierra en los dos países sino que alude y sintetiza lo que acontece y aconteció
en el resto de América Latina, como en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, por
nombrar sólo las dictaduras más “borradoras”. La galería Josée Bienvenu amerita
un reconocimiento por presentar obras de primer nivel, con contenido no
explícitamente comercializable.

La exposición está compuesta de obras de pequeño formato de ambos autores, sobriamente enmarcadas. Por una parte, son Polaroids anónimas que Johanna Calle intervino cortando y dibujando, en un símil de “borrar”, hacer desaparecer, eliminar, no dejar rastro, actividades constantes de las dictaduras en cada uno de estos países. A la vez, interviniéndolas, trabajó en esta pequeña dimensión concentrada en una disciplina íntima, discreta, manera como debían vivir quienes habitaban en estos países y períodos. La artista considera que siempre queda un rastro, como quedan la herida abierta, el lugar vacío, la huella de los “borrados”. Las formas realizadas sobre el soporte citado conllevan una lectura sospechosa. No son totalmente planas, tampoco son definitivamente figurativas ni abstractas. Son como trazos sobre leves acolchonamientos, son como acumulaciones de formas, piedras o construcciones. Las obras de Calle permiten varias lecturas: obras abstractas de geometría no regular, objetos dispersos, partes de un rompecabezas, evidencias de ser Polaroids –en una obra se advierte el característico borde y se lee el sello de la fecha–; a estas asociaciones, cada lector/espectador aportará otras.

En cuanto a Fredi Casco, estableció su trabajo de esta exposición a partir de fotografías originales que compró en un mercado de las pulgas, en Asunción (Paraguay). Su enfoque es figurativo, sin detalles. Sobre el revés de estas impresiones en plata sobre gelatina, el autor silueteó algunos de los personajes que aparecen del lado de las fotografías. En este hacer, revela actitudes formales, protocolares, que ocultan los aspectos más importantes de la realidad de una –esa– nación. Los personajes abocetados componían la clase gobernante; de hecho, las fotos pertenecían al director de protocolo del dictador paraguayo. Hay gestos de saludo, de manos que se estrechan, de otras que parecen empuñar un arma, de dedos acusatorios. En el uso de ambos lados de la foto, Casco señala lo oficial y lo no revelado. Esto aporta al espectador una lectura acusatoria hacia todos aquellos que, a sabiendas, no actuaron en pos de la libertad, sean personas o medios de difusión.
Ambos artistas son jóvenes sumamente reconocidos en sus trabajos valiosos en lo social, en la conceptualización de rescate y alteración de materiales. Asimismo, tanto Calle como Casco viven en sus países natales, si bien han exhibido en las sedes más diversas y prestigiosas del arte contemporáneo. En esta ocasión, en la galería Josée Bienvenu, “Erased” fue curada por Alexis Fabry, un especialista en diversos aspectos relacionados con la fotografía, llámese editorial de libros de fotografía, asesor de colecciones de fotografía, curador y conocedor, autor de Urbes Mutantes: Latin American Photography 1941-2012. Fabry y Olivier Andreotti crearon la editorial Toluca, donde se han producido libros de primer nivel, así como libros de artista que superan las expectativas más exigentes. Esta mancuerna Calle-Casco-Fabry hace pensar que los han unido tramas profundas de la sensibilidad. La fotografía que documenta convertida en obra de arte; la obra de arte que oculta/envuelve/salvaguarda un documento y se convierte en el material con el cual trabaja el artista creador y que testimonia su época. Por otra parte, sin un corte demasiado abrupto sino más bien con un guión, el curador busca presentar dos artistas que en su quehacer unen lo documental y lo artístico de un medio inagotable como es la fotografía. La fotografía que en sus técnicas, tendencias estéticas y materialidad brinda enormes posibilidades de presentar a la humanidad una reflexión acerca de un pasado no tan lejano y aun profundamente lacerante. La fotografía que convoca a la humanidad a no olvidar, ni permitir, ni acallar los crímenes de poder excedido. La fotografía que permite realizar un ordenamiento de situaciones para restablecer la estructura de vida.
GRACIELA KARTOFEL
