Una vez más, Janaina Tschäpe
revela mediante su arte la irrealidad que hay detrás de la realidad. Esto es lo
que muestra su obra en la reciente exposición The Ghost in Between, en la galería Fortes Vilaça, en São Paulo. Se
trata de una película producida en la Amazonia, presentada en formato de doble
proyección, cuya propuesta es focalizar la mirada romántica sobre los viajes de
exploración científica de los siglos XVIII y XIX.
En sintonía con otras obras de su trayectoria, punteada por fotografía, pintura y dibujo, la película pone en escena un universo de seres fantásticos, donde lo real y lo imaginario conviven, con presencia destacada de la iconografía femenina. El título del film alude a una costumbre de los habitantes del alto Amazonas, que buscan fantasmas en las fotografías. Según ellos, en estas imágenes, el fantasma puede aparecer en el límite entre el comienzo de la vegetación ribereña y su propio reflejo en el río.

Las imágenes se suceden entre paisajes fantasmagóricos, mujeres de la región retratadas en estos escenarios plomizos o de tonos dorados provocados por los reflejos del sol en el agua, además de sutiles interferencias de la artista. Janaina Tschäpe crea una narrativa exploratoria de una Amazonia fantástica, inaccesible al hombre común, un lugar que recuerda las descripciones del escritor Joseph Conrad en el libro Heart of Darkness, protagonizado por el capitán Charles Marlow en un río africano cuyo entorno parece contener un “paisaje psicológico”, como el escenario amazónico creado por Tschäpe.
Así como Conrad traza una narrativa laberíntica y autorreferente hilvanando en el libro las historias contadas por el capitán, la obra de Tschäpe es siempre sinuosa, volviéndose sobre sí misma eternamente. Esto ocurre con las mismas series que produce, como también en toda su trayectoria. Tschäpe parece siempre dialogar consigo misma, por medio de alusiones autocirculantes. Es frecuente, por ejemplo, que aparezcan seres fantásticos, siempre vinculados a un estado de naturaleza en bruto y ancestral; son medio humanos, medio amorfos. Su taxonomía fantástica incluye además plantas oníricas y otros seres innominables. Inspirada por la selva tropical, creó alguna vez una enciclopedia personal de plantas, en la serie “Botánica”, para la que fotografió pequeñas esculturas hechas con pasta de modelaje.
A propósito, la literatura le ha dado un fuerte impulso creativo, como mostró en otra exposición, cuyo título era “Flatland”, en referencia a la novela homónima de Edwin Abbot Abbot. Para traducir plásticamente la idea central del libro –un país en donde los habitantes viven entre formas inestables–, Tschäpe creó cuadros y dibujos donde se confunden colores vibrantes, formas orgánicas moldeables y líneas que parecen salir del acaso y recorrer el infinito.
También resulta inevitable establecer un paralelo entre la obra de Tschäpe y la escritura del argentino Jorge Luis Borges, para quien el mundo está gobernado por el caos y la irrealidad domina al arte; el hombre está perdido en un laberinto, y sólo el arte lo libera. Para Tschäpe, la transfiguración fantástico-real se volvió la materia prima de la magia de su creación, y en su laberinto las sombras humanas se transforman en belleza. Los colores parecen ser el principal recurso para convencer, casi hipnotizar, al observador.
Las fotografías y películas de Janaina Tschäpe se parecen a sus pinturas y dibujos, y viceversa, todos con formas orgánicas, colores densos y contrastantes. Se percibe la constancia de una iconografía femenina expresada en lenguaje metafórico tejido con imágenes, signos y subjetividades relacionados con la fecundidad y la gestación. Hay que recordar que los mitos femeninos están envueltos por símbolos asociados a la naturaleza, en formas circulares y cóncavas, como en la obra de Tschäpe. En 2005, en la serie fotográfica Melantrópicos, las figuras femeninas se arrastran sobre piedras, troncos y musgos, cargando miembros, tentáculos gigantes y otras prótesis.
En The Ghost in Between, Tschäpe revela que para los pueblos indígenas del lugar, el mundo invisible es tan real como el visible, y esto moldea la rica e híbrida mitología amazónica. Un tema más que perfecto para una artista en busca de lo fantástico. En su nuevo viaje subjetivo, al flirtear con la idea romántica de la búsqueda de lo desconocido, Tschäpe echa mano de algunos vislumbres realistas, como una mujer que navega por el paisaje, reflejada en un río Negro inmóvil y espejado. Sin embargo, bien luego transforma esta imagen en algo abstracto, como las manchas plomizas de un paisaje inhóspito y deshabitado.
Tschäpe se mantiene rigurosamente fiel a su proyecto estético, afirmando una fuerte coherencia entre los diversos momentos de su carrera. El núcleo de su trabajo aparece siempre sobre un referente triple: la naturaleza, lo fantástico y lo femenino. En muchos momentos, Tschäpe parece estar influenciada por los recuerdos de una infancia vivida en la exuberante vegetación de la “Mata Atlántica” y sus cascadas en la región de Bocaina, en Minas Gerais. Su origen germánico (nació en Múnich) parece conferir cierto peso y racionalidad a lo que podría ser el vuelo descontrolado de la creatividad. Esta paradoja hace la riqueza de su obra.
ALESSANDRA SIMÕES
