Exposición Individualjun 2014 - ago 2014· Por Marta Rodríguez

Carlos Salas

Museo de Arte Moderno de Bogotá - MAMBO

El año pasado, paralelo a la exposición En el abismo, se hizo el lanzamiento del libro Carlos Salas, editado por Jaime Vargas. En el, junto a muchas imágenes que ilustran su trayectoria, el pintor sostiene una conversación con el periodista José Hernández, en la que abordan momentos íntimos de su vida que coinciden con los de su pintura. En uno de ellos, el pintor comentó: “[…] aparte de su propios procesos plásticos, la obra surge de una indagación acerca del tiempo y el espacio. […] Mi pintura surge de lo que ya se dio, de lo que se acumuló con el tiempo”¹. e, título de la retrospectiva de Carlos Salas en el MAMBO, mantiene la tensión existente entre los momentos vividos y la obra, así como en ella se presiente la importancia del tiempo, manifiesta desde el título mismo, y con él, la noción de proceso.

El nombre de la muestra hace mención a “un concepto de la filosofía griega que alude a un lapso de tiempo indeterminado en el que algo importante sucede. Su significado literal es ‘momento adecuado u oportuno’. En la teología cristiana se lo asocia con el ‘tiempo de Dios’”². El ciclo abarcado por la exposición se articuló en diez capítulos, que “corresponden a diez momentos de la vida del artista que se ligan por un hilo conductor: la pintura. El período seleccionado por Carlos Salas son quince años que van desde su Retrospectiva, llevada a cabo en el Museo de Arte Moderno en 1999, hasta el presente. Esa muestra se podría tomar como un quiebre en su obra y un salto a la introspección profunda de la pintura y de su ser en el mundo”³.

Exposición Individual: Carlos Salas — imagen 1
Carlos Salas. Cuadro 6 de Doce cuadros doce historias, 2011. Acrílico sobre tela. 183 x 380 cm. c/u (72 3/64 x 149 39/64 pulgadas).

El recorrido de la retrospectiva se iniciaba con la obra más reciente, En el taller (2013-2014), una enorme pintura circular que se elaboró durante la filmación de un documental del mismo nombre, realizado por Ana María Salas, hija del pintor. Carlos Salas se preparó para esta experiencia realizando una serie de pinturas negras de pequeño formato, Calentamiento en el Taller (2013). Éstas se mostraron en la misma sala, junto a la gran tela y a una serie de fotografías tomadas durante el rodaje de la película, que se inicia con la tela en blanco y termina con la culminación de la pintura. El recorrido de la muestra continuaba con una de las obras más tempranas, Paso a paso (2000), en la que a través de la fotografía Carlos Salas captó rigurosamente el proceso de su pintura. Para esta experiencia también se preparó vaciando el taller, dejando el espacio como una especie de tela en blanco.

Encuentro significativa esta manera de introducir al espectador con dos momentos centrados en el proceso, y comenzados por el final del ciclo. Como lo señaló Pablo Cuartas, “[…] esa inmensa pintura circular que vemos realizarse En el taller, ¿no será un espejo que refleja los nueve capítulos precedentes?”4. Este inicio me hace pensar que a partir de la experiencia del documental es posible acceder de otra manera a un lapso de tiempo en el que ocurrieron otras series.

La primera de ellas, Epílogo (2001), un momento en el que Carlos Salas se propuso poner fin a su carrera abstracta. A ésta le sigue En busca de la imagen (2001-2003), momento en el que retorna a la figuración, con un título que evoca la obra de Proust. Camino (2004) se pintó de manera paralela a la elaboración de un diario y marca una vuelta a la abstracción, con formatos longitudinales que sugieren paisajes o amplios territorios. Retorno (2006), inspirada en la banda sonora de una película del mismo nombre, es un conjunto impresionante de pinturas oscuras, donde, tal vez por primera vez, aparece el círculo. Marcas de sentimiento (2007), vinculada a un momento de enfermedad, es una serie de gran formato en la que, sobre una delicada cuadrícula, prevalece un tono rojo muy particular que me hizo crear asociaciones con el cuerpo y el fluir de la sangre. En Doce obras doce historias (2011), cada pintura se vincula a una historia referida a las circunstancias que se enlazan con su ejecución. La última serie es En el abismo (2013), donde aborda el formato circular. Durante la ejecución de este trabajo se inició el diálogo entre el pintor y su hija, que entró a desempeñar un papel activo en la exposición del mismo nombre. Conversación que dio lugar a la obra En el taller, que, como he mencionado, abre y cierra este ciclo.

En la retrospectiva de 1999 se establecía un vínculo estrecho entre la obra y la arquitectura del museo. En aquella ocasión Salas jugó con el gris de las paredes de concreto y con la audacia de los espacios concebidos por Rogelio Salmona, un personaje cercano a él. Esta vez, el documental realizado por Ana María Salas da la posibilidad de orientar la mirada retrospectiva a partir de esa intromisión en el espacio íntimo del taller. Por eso, en Kairós también se presiente intimidad, y de allí la presencia del taller en la muestra. En el museo se exhibieron objetos, libros y cuadros que han hecho parte de ese recinto privado. Un gran magnolio plantado en el taller, vinculado a recuerdos familiares –era el árbol predilecto de su madre–, parecía recordarnos que es en el taller donde ocurre la pintura. Que es en el taller donde ha acontecido ese “momento adecuado” en la obra de Carlos Salas, ahora desplegado en las paredes blancas del museo.

NOTAS

1. Carlos Salas, en Carlos Salas, Ediciones Jaime Vargas, Bogotá, 2013, p.119.

2. Wikipedia.

3. María Elvira Ardila, “Carlos Salas Kairós 1999-2014”, MAMBO, Bogotá, 2014, p. 8.

4. Pablo Cuartas, “Carlos Salas, Kairós 1999-2014”, MAMBO, Bogotá, 2014, p. 51.


MARTA RODRÍGUEZ

Carlos Salas, por Marta Rodríguez | artnexus