Exposición Individualjun 2014 - ago 2014· Por Amalia Caputo

Aziz + Cucher

The Screening Room

Para la segunda exposición del nuevo espacio The Screening Room, dedicado exclusivamente a video y cine, Tami Katz-Freiman, curadora de la muestra, presentó la videoinstalación Time of the Empress (2012), de la dupla conformada en 1991 por Anthony Aziz (Massachusetts, Estados Unidos, 1961) y Sammy Cucher (nacido en Lima, Perú, y criado en Venezuela, 1958). Time of the Empress (septet) [El tiempo de la Emperatriz (septeto)] es una instalación de siete pantallas verticales que originalmente formó parte de una exposición individual, Some People, del dúo de artistas comisionada en 2012 por el Indianapolis Museum of Art, y desarrollada a partir de un viaje que hicieron por Bosnia en 2009.

Tomando como referencia los modelos de arquitectura como metáfora, en esta instalación, el dúo reflexiona acerca de las nociones de creación y destrucción, paz y conflicto intrínsecas en la naturaleza humana. En cada pantalla, sobre fondo blanco, se representan fachadas volumétricas de edificios modernistas, sin identidad particular, que se construyen en su parte superior, mientras que en su parte inferior se van destruyendo en mil pedazos en un continuum infinito, como emblemas de poder y ruina en el contexto de la guerra en los Balcanes durante la década de los noventa. Para el título de la instalación, se inspiraron libremente en un pasaje de Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano, en el que la emperatriz habla acerca de las leyes del caos y el orden. Son un total de siete piezas individuales que interactúan entre sí, generando en el espectador un estado meditativo, reflexivo e hipnótico acerca de la violencia, de la vida en las zonas de guerra y de la arquitectura como símbolo de poder. Dibujada en AutoCAD y animada con tecnologías sofisticadas, la animación de dichos edificios que se construyen e implosionan paralelamente en loop, nace y muere como signo histórico de la violencia y, por otra parte, habla acerca de la fragilidad del ser humano, en una coreografía silenciosa, pero que comenta acerca del proceso de la desintegración, de una forma más poética que política. Asimismo, el audio de la instalación, que está conformado por un murmullo de fondo, White noise (ruido tecnológico), al cabo de un rato, se convierte en vibración básica del humano y refuerza al efecto hipnótico que genera cada pantalla. Si bien uno entiende la reflexión y el interés de los artistas por las referencias geopolíticas de las zonas de conflicto de Oriente Medio y Europa del Este, tales como Líbano, Israel y Bosnia, zonas de conflicto a las que el dúo Aziz+Cucher ha dedicado su obra en los últimos años, uno no puede desvincularse de cómo inevitablemente esta instalación evoca la tragedia del 9/11, que adquiere una tácita presencia. Es así como la universalidad de las zonas de conflicto, la conexión del paisaje y la arquitectura y la gente que vive en esas zonas se evidencian en un quehacer continuo de destrucción y reconstrucción. Por otra parte, la regeneración y la destrucción de las animaciones vienen acompañadas de residuos y escombros que quedan en movimiento, aunque ingrávidas, simulando partículas fundamentales del cosmos; donde la arquitectura, fenómeno netamente humano, adquiere proporciones casi orgánicas o biológicas.

Prácticamente todo el cuerpo de trabajo de Aziz + Cucher ha girado en torno a la reflexión de las ideas de progreso e involución, abordando críticamente el exagerado optimismo que generan las nuevas tecnologías, y su implementación no convencional, la veracidad de la representación histórica, la noción de presencia y ausencia, así como la idolatría a la capacidad imaginativa de la raza humana. En fotografía, han sido pioneros de lo digital y del Photoshop, por ejemplo, en las series Dystopia (1994-95), en las que, ocupados con temas en torno a la identidad, borraron digitalmente las facciones humanas en grandes acercamientos a rostros, dejando únicamente el contexto de la forma de la cara y el cabello; o como en Interior series (1990-2002), en las que digitalmente intervienen con fotografías monumentales, espacios arquitectónicos con paredes tapizadas con pieles humanas a la manera de papel tapiz, comentando, si se quiere, acerca de la humanización y deshumanización del espacio que habitamos.

En Time of the Empress, Aziz +Cucher reflexionan inevitablemente acerca de la mano creadora que es organizada, que construye estructuras solidas, formas con las que nos sentimos seguros; y a la vez, estas obras se desvanecen en un caos absoluto, de forma incluso hermosa. Una clara representación del bien y del mal, de lo que somos capaces de construir cuando estamos de acuerdo: humanidad trabajando con un objetivo común, y cómo éste objetivo común puede ser destruido cuando reinan el desacuerdo, las guerras, los enfrentamientos, etcétera.

Exposición Individual: Aziz + Cucher — imagen 1
Aziz + Cucher. El tiempo de la emperatriz (septeto), 2012. Animación de video digital en alta definición, en siete pantallas verticales. Videoinstalación. Dimensiones variables.

Time of the Empress evoca además –quizás sin pretenderlo– un mundo capitalista exacerbado, necesitado de construir, crear productos –en este caso, edificaciones– para vender y destruir, para volver a construir y volver a vender, en un círculo vicioso cerrado, es decir, la obra continúa la investigación de los artistas en torno a una progresión de los asuntos netamente humanos, en cuanto a la percepción de la realidad y la reflexión sobre la misma, y entabla significados distintos según el contexto, poniendo de manifiesto la preocupación por lo inhumanamente humanos que podemos ser. Time of the Empress nos induce igualmente, a pensar en la paranoia del hombre contemporáneo, en esa mirada crítica que ubica nuestra presencia en la Tierra desde una perspectiva reflexiva y a la vez poética, que nos habla de lo inevitable en el ciclo de la vida. 

AMALIA CAPUTO

Aziz + Cucher, por Amalia Caputo | artnexus