Exposición Individualmar 2014 - may 2014· Por Alessandra Simões

Yuri Firmeza

MAR

Hacer de la realidad propia la materia prima para la creación artística es una de las líneas conductoras de muchas poéticas contemporáneas. Según este precepto, el joven artista Yuri Firmeza creó una gran instalación para la exposición Turvaçoes estratigráficas (Opacidades estratigráficas), recientemente exhibida en el Museu de Arte do Rio (MAR). Firmeza mostró una vez más que se mantiene fiel a un proyecto que viene armando su trayectoria: hacer de la realidad una obra de arte.

En esta exposición el artista reunió despojos arqueológicos –patrimonio de la Unión– encontrados durante la reforma del Palacete D. João VI y de la Terminal Rodoviaria Mariano Procopio para la instalación del MAR, además de los desechos provenientes del Morro de la Providencia, región portuaria de Río de Janeiro. Organizó estos restos sobre el piso construyendo líneas en donde se mezclaban partes de porcelana sanitaria, zapatos viejos, aparatos de TV, latas oxidadas, tejas, alambres de hierro, etcétera.

Exposición Individual: Yuri Firmeza — imagen 1
Yuri Firmeza. Elefantes, 2013. Fotofija de vídeo.

En el mismo sitio se exhibieron varios videos, a partir de los cuales el artista teje una interrelación con el “material arqueológico”. En uno de ellos, su abuela, portadora de la enfermedad de Alzheimer, repite incesantemente algunos episodios de su infancia. La señora y su nieto parecen buscar una razón para resistirse al paso del tiempo: por medio del arte, de la fabulación, ambos recuentan una historia en la cual no participaron, pero que les pertenece más que a nadie.

Este sentido es explícito en el texto de divulgación de la muestra, en el que el crítico Julio Groppa Aquino alude a un momento de la vida del filósofo Jacques Derrida, a quien le piden hacer un balance de su vida. En esa oportunidad, Derrida se definió como heredero de aquellos con quienes mantuvo, en su obra, relación de diálogo y de desacuerdo. Heredar, para él, significaba ser fiel y, al mismo tiempo, infiel a quienes lo precedieron, cuyos restos no sería posible escoger. Por lo tanto, sería necesario vincularse a estos restos de manera activa y libre.

Para Aquino, esto es lo que mantiene la vida en movimiento. Y Firmeza confirma esa tesis al negar el sometimiento contemplativo a la materia constituida que llega al público. Detrás del bello museo y de la remodelación urbanística de la región portuaria de la capital carioca hay voces sofocadas, despojos descartados. El artista, como un heredero, se apropia de estos destrozos, impidiendo su olvido. “Se trata, entonces, de dejar para los que vendrán aquello que, no obstante enteramente reconstituido por nosotros, ya nos había sido dejado por quienes se fueron. Una actitud, según Derrida, vecina del abandono, de la donación y del perdón”, afirma Aquino.

Cada vez que expone su trabajo, explícitamente Firmeza hace de la realidad su materia prima. En muchas de sus obras, cuestiona al propio sistema artístico. Y procura apuntalar este objetivo con su vida personal, al tomar la decisión de dejar São Paulo, uno de los grandes centros del arte contemporáneo mundial, para vivir en Fortaleza, en el nordeste del país. Profesor del curso de cine y audiovisual en la Universidad Federal de Ceará y maestro en poéticas visuales de la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de São Paulo (USP), ha obtenido premios y publicado textos en periódicos y revistas de arte y cultura.

Una de sus primeras iniciativas, en 2006, fue la creación de una “gran farsa”, un personaje, Souzousareta Geijutsuka, famoso artista japonés que iría a exponer en Brasil. Con el acuerdo total del Museo de Arte Contemporáneo y la dirección del Centro Dragón del Mar, en Fortaleza, donde tendría lugar la exposición, Firmeza asumió la divulgación del evento, así como la identidad ficticia del artista y de sus supuestas obras. Después de ser ampliamente divulgada en la prensa, la muestra nunca tuvo lugar, ya que todo no pasaba de ser una gran mentira.

Las notas de prensa revelaban el humor sarcástico del artista: “La exposición busca la armonía entre la naturaleza que nace y muere, empleando equipos tecnológicos, para abordar la discusión en torno a la fragilidad de la vida y sus consecuentes contradicciones”; “El artista conquistó fama en el exterior, justamente por utilizar en sus exposiciones un elenco de asuntos tan distintos como: arte, ciencia y tecnología”; “Él también es responsable del desarrollo de una nueva técnica fotográfica, bautizada ‘Shiitake’, que busca aprehender fenómenos invisibles ocurridos en la atmósfera”.

Otra iniciativa importante del artista fue la obra titulada Acción, de 2005. Una vez más, Firmeza buscó en la realidad recursos para lo que podría llamarse “arte-acción”. En una de las obras de la serie, registró fotografías de sí mismo, desnudo, entrando en cavidades de árboles y construcciones que servían como molduras para su cuerpo. Así, el artista asumió nuevamente los aspectos cruciales con los que arte contemporáneo tiende a lidiar: la materialidad del cuerpo, lo escatológico, lo preformativo y el deseo, que revelan la crisis moderna del sujeto. Son situaciones-límite que moldean muchas poéticas actuales. Para Firmeza, este objetivo está claro: la redefinición del arte como experiencia, acción y proceso sería el punto de partida para una producción que aproxima arte y vida.

ALESSANDRA SIMÕES

Yuri Firmeza, por Alessandra Simões | artnexus