Exposición Individualmar 2014 - may 2014· Por Érika Martínez Cuervo

Marcius Galán

NC-arte

Tiempo y espacio fueron protagónicos en el proyecto Diagrama que Marcius Galán presentó en la Fundación NC-arte. Rectas, circunferencias, triángulos, volúmenes, áreas, líneas curvas, entre otros, son los conceptos y formas con los que el artista brasilero construyó instalaciones que pusieron en tela de juicio nuestra relación con el entorno y la manera como el ser humano se apropia de una idea acerca de lo real como verdad inamovible.

Pintura, instalación, dibujo y escultura fueron los lenguajes de los que se valió Marcius Galan para poner en juego sus premisas teóricas. El estudio de las conexiones entre el cuerpo y el espacio y del funcionamiento relacional de la mente, le ha suministrado información clave para el trazado de apuestas que plantean situaciones paradójicas, donde el espectador se enfrenta con piezas que desmontan certidumbres dadas. Diagrama desplaza entonces las convenciones, y aunque juega con códigos visuales reconocibles, la manera en que los dispone remueve la carga significativa que éstos contienen.

Exposición Individual: Marcius Galán — imagen 1
Marcius Galán. Sección Diagonal, 2008. Cera, pintura, luz y madera. Dimensiones variables

Sección diagonal (2008) es una instalación que desencaja al espectador, que lo deja fuera de sí. La ilusión que genera Marcius Galan de que hay un vidrio donde no lo hay –a partir de un trucaje con el color, las líneas que delimitan un área específica y la construcción perfecta del aparente marco que sostiene el vidrio– pone en evidencia el nivel de engaño al que pueden ser sometidos nuestros sentidos. Dibujo de planta y alzado (diagrama de circulación) (2013), otra de las piezas que resultó imponente, es un laberinto que desorienta al visitante cuando ingresa a la sala, al tiempo que en su recorrido aparecen otras obras que refuerzan la idea de que “el tiempo” es una abstracción que ha sido conceptualizada en pro de asuntos prácticos para la existencia humana.

Sobre la imprecisión I y II (2013) anulan el principio de lectura del tiempo que hacemos con los relojes. Con genialidad, el artista inserta en una de las paredes del laberinto ficticio, y en uno de los muros de concreto de la sala, los mecanismos trastrocados de un reloj. De cada una de las superficies sale un alambre que sostiene en su extremo visible una barra de grafito y una tiza; en los dos casos, el alambre deja una huella circular por el movimiento que propulsa el mecanismo. El registro de cada una de las piezas desconcierta por el ritmo y dirección de la dinámica; visualmente son dos creaciones que impactan porque de forma literal el alambre tiembla mientras el grafito y la tiza vacilan en cada uno de sus movimientos, y nunca se dibuja el mismo círculo. Las piezas simulan un compás autónomo en plena acción.

La narrativa geométrica de la propuesta encarna una metáfora de la vida misma. Cada idea-materia propulsa una reflexión sobre lo inasible de los objetos que categorizamos como reales, y por supuesto, del uso y aprehensión que hacemos de éstos. 

¿Cómo es que experimentamos el mundo y comprendemos su comportamiento?, o ¿cuál es el origen de los preceptos establecidos que le conceden una dinámica al contexto en el que existimos?, podrían ser dos de los interrogantes que surgen mientras el espectador recorre “Diagrama”. La apropiación del “todo” que condensa el proyecto exige un visitante de observación aguda, dispuesto a quedarse en cada pieza e incluso a hacer flashbacks inmediatos que le permitan amarrar los asuntos físico-abstractos puestos en escena.

“Las formas que adopta la realidad tienen que cambiar cuando se agota su oportunidad o su función, dando lugar entonces a distintos momentos en la línea que se traza con el relato que conocemos como historia. No obstante, lo cierto es que los reemplazos ideológicos o formales no ocurren fácil ni consensualmente sino entre fuertes debates y contradicciones, puesto que la tendencia es que los mecanismos prácticos se petrifiquen mientras se instala familiaridad con ellos”. Éste es un fragmento del texto en el que María Iovino –curadora de la exposición– refiere algunas de las ideas medulares en la propuesta de Marcius Galan: una lectura crítica de las variables tiempo y espacio, una apertura a la reinterpretación de los fenómenos que cambian el curso de la vida, no sólo en un sentido físico sino también en uno trascendente, donde los límites son flexibles y la percepción se dinamiza a través de experimentos visuales sofisticados.

El laberinto que Marcius levantó en Nc-arte evoca en algún punto los principios con los que Christopher Nolan, en su película Inception (2009), desborda la concepción del espacio “real”. Las proyecciones de los sueños permiten a los personajes del filme habitar espacios que sólo son posibles mientras esté activo el inconsciente. El juego visual y de percepción que Nolan plantea deja de lado una visión ingenua de la realidad y desata discusiones interesantes sobre la esencia de lo que concebimos como mundo material. Manteniendo el sentido de las proporciones, la comparación tiene lugar en cuanto el arte es entendido como un campo de pensamiento y creación donde el valor de “lo objetivo” se desplaza y las certezas se deconstruyen.

ERIKA MARTÍNEZ CUERVO

Marcius Galán, por Érika Martínez Cuervo | artnexus