Las exposiciones de los
maestros de la modernidad son ampliamente educativas. Sea el público conocedor
del artista y su entorno, o no, se establecen comparaciones y se descubren
elementos enriquecedores. La modernidad del arte latinoamericano es apasionante
y José Gurvich forma parte de ella. Gurvich nació en Lituania en 1927 y emigró
a Uruguay a muy corta edad. Se destacó en el estudio de la música y de las
artes visuales. Si bien tuvo que elegir a cuál de las dos profesiones
dedicarse, el conocer a Joaquín Torres García pautó su decisión. Ante esto,
enriquece al observador advertir las variadas maneras en que incorpora lo
sonoro en sus obras, tanto en aquellas abstractas como en las figurativas. Al
ser discípulo del Taller Torres García, al que perteneció desde 1945 y donde
permaneció como alumno y autor en diversas disciplinas hasta su cierre, Gurvich
se estructuró con las pautas básicas de composición y los elementos simbólicos
para explayarse en múltiples realizaciones. Su personalidad inquieta e interesada
en el mundo lo lleva también a realizar diversos viajes a Europa y a residir en
Israel, donde ratifica su identidad judía y toma contacto con la cerámica, en
la cual es una figura moderno-primitiva por revalorar. En la jerga del métier de la crítica de arte, ante
personalidades como Gurvich se suele decir que son “esponjas”. El lector
disfrutará entender con esto que Gurvich absorbía todo en su derredor y lo
tornaba dibujos, pinturas, esculturas cerámicas.

Además de la abstracción ahora presentada, el internacionalmente conocido José Gurvich ha creado, en diversos lenguajes, desde lo figurativo variado muy celebrado, en el cual caben las evocaciones tradicionales judías, litúrgicas y festivas, que revelan aspectos autobiográficos. Por supuesto, el universalismo constructivo y las enseñanzas de Torres García pautaron las creaciones de Gurvich, aunque dentro de ellas también supo andar otros caminos con enfoques diferenciados. La variedad de sus series, temas, enfoques y la ductilidad con que maneja todos los materiales y navega por las distintas disciplinas y tendencias, no sólo permiten sino que también exigen estudiar y exhibir su numerosa producción en áreas como la que aquí nos ocupa. Uno de dichos capítulos establece un hito del arte latinoamericano y es uno de los ejemplos significativos en el arte latinoamericano: las migraciones. La mélange de orígenes y nuevos destinos es una investigación cuya publicación ya está en proceso.
Esta exposición en la Galería de Cecilia de Torres en Nueva York atiende a una selección de sus obras abstractas que se puede caracterizar de íntima y reveladora, fuerte y diversificada. Son veintiséis trabajos abstractos en óleo, tinta, tempera y wash realizados entre 1946 y 1973 –un año antes de su temprano fallecimiento–, sobre diversos soportes. Melómano, expresionista, sintético, surrealista, un tanto ingenuo y narrativo, José Gurvich abarca desde la saturación en elementos, colores y tonos hasta expresiones orgánicas abreviadas y monocromáticas. Mientras que lo más intelectual de su obra se articula en lo monocromático o en una paleta más moderada, como la que se puede ver en la pintura Formas geométricas de 1962, presente en esta exposición, hay obras que estallan en articulaciones dinámicas, laberínticas y lúdicas, como Formas en Azul, Rojo, Negro y Blanco, una témpera sobre papel (circa 1973). En la obra de 1962 dialogan óleos en azules, grises, blancos, rojos y negros, en una composición personal, misteriosa, incómoda (en el sentido de difícil por el formato y estrecha dimensión del soporte); en ella pueden encontrarse claves y alusiones de los años en el Taller Torres García en que se trabajaba pintura, madera, el reconocimiento de las artesanías, la realización de algunos muebles y juguetes. Esas esencias que el maestro Torres García planteaba en teoría y que engarzaba sin obviedades con la marítima ciudad de Montevideo, donde vivían. En la misma obra, el espectador puede descubrir las relaciones pictórico-musicales propias de Gurvich.
Conviene insistir en que José Gurvich es un artista de cuantiosa y diversificada producción, lo que permite al público conferir vetas diversas en cada exposición. Su obra despierta elogios en ambas orillas del caudaloso río de las artes visuales, siendo una orilla figurativa y la otra abstracta, con una culminación en un delta pleno de ricos artilugios plásticos. O como se menciona en el texto de presentación de la galería, su obra abarca la realidad perceptible y la abstracción intelectual, por lo que Gurvich enriqueció la categoría de la pintura no-objetiva.
En esta exposición, el espectador se verá gratificado con las diferentes alternativas abstractas que ofrece el trabajo de este artista. José Gurvich revela un abanico de abstracciones modernistas que se pueden denominar orgánicas, estructuras constructivistas, compartimentadas, musicales, ingenuo-paisajísticas, severas, lineales, arcanas, humorísticas, modulares, correlativas a la figuración, lúdicas y geométricas.
GRACIELA KARTOFEL
