Horacio García Rossi (Buenos Aires, 24 de julio de 1929-París, 5 de septiembre de 2012) consagró su tarea artística a investigar la inestabilidad como experiencia total. El artista argentino logró proyectar en su larga trayectoria un aurea de permanencia con su variada obra.
Un conjunto significativo de cajas de luz acompañaba numerosas pinturas y Esferas cinéticas (1969/71) en el Homenaje a García Rossi en la Galería Lélia Mordoch de París, del 26 de septiembre al 2 de noviembre de 2013.
La muestra resulta significativa no sólo por el carácter de homenaje al artista, sino por la calidad de las obras presentadas.

Por un lado, las mismas resultan inusuales por su gran formato. La impresión del observador es significativa pues permite valorizar la técnica. Pero también resulta de esta selección, una modificación del espacio habitual de la galería y de la forma de percibir la obra en sí. El conjunto permite efectuar un recorrido del tema y de la expresión y discernir la problemática fundamental del artista, que estructura el color-luz desde 1999. Al tema pictórico se agregan los estados de ánimo correspondientes y la expresión de las cualidades del medio en sí: furia, transparencia, progresión, positivo, negativo; incluida la absorción de los colores, o sea el negro en la superficie del fondo. La muestra permite ir de una etapa a la otra y comprender la manera en que el artista intentó materializar el fenómeno e independizarlo de su función representativa. Al concretizar la objetivación de la luz y su recorrido, sus pinturas no sólo se hacen más abstractas sino inmateriales. El tema del color y las dimensiones lleva a la percepción de la obra como espacio.
Las Esferas de Luz valorizan su tarea como escultor, mientras que las Cajas de Luz tienen un lugar histórico. Para los contemporáneos resulta una revalorización de la trayectoria del artista, pues estas obras requerían ser renovadas, con gran pericia, y puestas nuevamente en circulación. Éste también fue parte del trabajo de García Rossi en la última década.
Los dos aspectos coinciden con un cambio en la tendencia general del gusto hacia lo geométrico; y del cinetismo como movimiento y de las obras consideradas históricas.
Resulta interesante notar cómo el rol de los artistas latinoamericanos sigue estando vigente y dio actualidad a este evento reconocido de la historia del arte.
Un completo catálogo permite conocer mejor su obra y su constante carrera desde que se diplomó hasta el nivel superior de Bellas Artes, en Buenos Aires, y se instaló en París, en 1959. Al año siguiente, junto con Le Parc, Morellet, Sobrino, Stein e Yvaral, fundan el GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel, Grupo de Investigación en Arte Visual); y al siguiente presentan por primera vez las obras en su taller.
Desde 1961 fueron representados por la galería Denise René. En la III Bienal de París muestran su primera creación colectiva, Laberinto, de 1963.
Con el tema de la inestabilidad recorrieron los principales museos de América del Sur, y la Documenta III de Kassel, en 1964. The Responsive Eye, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y Nueva tendencia, en la exposición internacional de Venecia, dos muestras claves de 1965.
Su investigación personal sobre la multiplicación de la forma en dos dimensiones, la programación en blanco, negro, gris, y la vibración de los colores, marcan el fin de los años cincuenta. Pasa del movimiento real con cajas de luz a la intervención del espectador y la inestabilidad (1962-64), estructurando luz y colores hasta 1966. Incorpora el problema del lenguaje con sus ramificaciones, y otras representaciones con uso del lenguaje concreto-cinético que hacen parte de sus títulos. Desde 1972 Rossi se centra en la bidimensión. También trata de atrapar la esencia de la luz y sus atributos. Meticuloso en la ejecución de sus esculturas, y metódico en principio, su pintura también responde a la ausencia del gesto subjetivo.
El GRAV desciende a la calle en 1966, con sus obras Una jornada en la calle (Une journée dans la rue), manifestación en París, para “entrar en contacto con un público non preparado” y de esa forma “eliminar las relaciones tradicionales entre la obra de arte y el público”. Un mensaje aparejado con la denominada democratización del arte que instauran también Dix ans d’Art Vivant, Fundación Maeght, Saint-Paul de Vence (1967), y Lumière et Mouvement, Museo de Arte Moderno, París.
Desde 1991, con la Galería Lélia Mordoch, participó regularmente en numerosas ferias: Art Miami y FIA, Caracas, entre otras; y las principales exposiciones son: Couleur-Lumière (Color-Luz, 1999); García Rossi y el GRAV, Museo del Hermitage, San Petersburgo; García Rossi fait son cinema, en 2010 (García Rossi hace su film); L’angoisse est-elle soluble dans l’art (¿Es la angustia soluble en el arte?), a los veinte años de dicha galería.
Una réplica del Laberinto del GRAV y una Boîte à lumière instable (Caja de luz inestable), de 1964, de Rossi expusieron a los visitantes a efectos visuales y físicos en Dínamo, muestra del Grand Palais (2013) en París.
Movimiento (caja, acero, motores, lámparas, 1964) es parte de la nueva presentación de las colecciones en el marco de Modernidades Plurales, 1905-70, que acaba de inaugurarse en el Centro Pompidou, de París. La misma fue parte de una sala consagrada al GRAV en la misma institución desde 2010 y continúa ahora separadamente.
SUSANA SULIC
