El SESC Pinheiros, en São Paulo, presenta la muestra Expoprojeção 1973-2013, un panorama de la producción de películas y videos de artistas realizados en el contexto del arte contemporáneo brasilero. Refleja cuarenta años de videoarte por medio de 62 obras. Con una perspectiva histórica, exhibe el trabajo de 47 artistas interesados en la elaboración experimental de estos medios de expresión.
Con la curaduría de Aracy Amaral1 y Roberto Moreira dos Santos Cruz2, la muestra está compuesta por un núcleo histórico y otro contemporáneo; representa una visión amplia de las manifestaciones artísticas apoyadas en medios audiovisuales en los últimos cuarenta años en Brasil.
El punto de partida para esta retrospectiva fue la muestra Expoprojeção 73, organizada por Aracy Amaral, en la sede del GRIFE (Grupo de Realizadores Independientes de Filmes Experimentales), que presentó en aquel año trabajos realizados con nuevos medios audiovisuales como diapositivas, películas en súper-8 y 16 mm, además de obras sonoras. Esa exposición fue la primera iniciativa curatorial para reunir tal producción, aún desconocida en el país, que traducía mediante imágenes y sonidos la multiplicidad temática y estética de aquella escena cultural.

En el inicio de los años setenta varios artistas se interesaban en lenguajes diferentes a los trabajos conceptuales o desarrollados mediante pintura, dibujo, grabado, performance. La investigación en audiovisuales como súper-8, 16 mm y sonido adquiría forma experimental. El contexto del escenario brasilero de aquella época era el de un país dominado por la dictadura militar, en el que la censura se imponía sobre la libertad de expresión. Tal perspectiva instigaba a los artistas a buscar estrategias que burlaran ese impedimento, con alusiones políticas disfrazadas, con metáforas o alegorías. El esfuerzo por romper tales barreras se encaminaba hacia el descubrimiento de nuevos soportes para la creación artística.
Entusiasmada con tales posibilidades de expresión, Aracy Amaral consideró en aquella época la posibilidad de reunir artistas que buscaban esos experimentos en un evento que diera la oportunidad de mostrar tales trabajos. A partir de algunos nombres que ella ya conocía en São Paulo, como Marcello Nitsche, Gabriel Borba Filho, Donato Ferrari, Fridman, y Mario Cravo Neto en Bahía, Aracy Amaral comenzó ampliando sus fuentes fuera y dentro de Brasil, comunicándose con amigos que estaban autoexiliados, como Hélio Oiticica, en Nueva York, y Antônio Dias, en Milán. Aracy Amaral especulaba sobre cuáles otros creadores estaban interesados en esos experimentos.

Le escribió también a Marco Sampaio, crítico de Belo Horizonte, para traer algunos artistas de Minas Gerais. Se unía al grupo el goiano Paulo Fogaça. Los contactos abrían caminos para incorporar artistas como Iole de Freitas, Raymundo Colares, Cildo Meireles, Anna Maria Maiolino. El trabajo hecho entonces por correspondencia, según cuenta Aracy Amaral, fue fundamental, ya que especialmente Oiticica y Dias la instigaban a buscar otros nombres.
Aracy Amaral organizó, entonces, a partir de esa cartografía una muestra pionera en artemedia, en la Expoprojeção 73, reuniendo artistas jóvenes, hoy ampliamente reconocidos. El evento fue montado en el Grife, creado por Abrão Berman, quien incentivó la muestra pionera, facilitando el espacio para concretarlo.

Ésa es la base del eje histórico de la muestra que el Sesc Pinheiros presenta ahora, llamada Expoprojeção 1973-2013. El núcleo histórico trabajado por la curaduría hace posible revisitar propuestas de las décadas de los años setenta y ochenta mediante obras conservadas y restauradas especialmente para la exposición, sumadas al acervo museográfico original de Expoprojeção 73. El eje contemporáneo agrupa trabajos producidos en el siglo XXI, en su mayoría instalaciones, objetos y proyecciones.
La exposición se abrió el 22 de octubre de 2013, con una conferencia inaugural de la curadora de media del MoMa de Nueva York, Barbara London. La convidada compartió con el público su experiencia como curadora y fundadora del programa de exhibición y acopio de videos de la institución neoyorquina, y el testimonio de su trabajo a lo largo de cuarenta años en el MoMa, centrado en los nuevos medios.

Para la exposición realizada por el Sesc se reunió un número significativo de trabajos presentados en la edición de 1973, resultado de un esfuerzo de investigación, que implicó, en muchos casos, la restauración y remasterización de las obras, lo que permitió la presentación de 29 artistas y 45 obras, restauradas y en condiciones de exhibición, parte de los 45 artistas y 100 obras mostradas en 1973. Algunas obras se perdieron, otras hasta fueron robadas, y algunas deben estar en poder de los artistas o sus familiares, pero no se encontraron.
Además del rescate de esas obras, el público tuvo acceso a una parte del archivo personal de la historiadora Aracy Amaral, con decenas de cartas y notas. Una rica documentación que testimonia, a través de los diálogos entre la curadora y los artistas, la agudeza en la búsqueda del material audiovisual que se producía en la época, y que a la vez revela el proceso de organización de la muestra de 1973.
La exposición se completa con una antología de trabajos experimentales producidos en el transcurso de las décadas siguientes. Son películas, instalaciones, videoinstalaciones y videos en single channel, que componen un segmento de otras diecisiete obras. Si la Expoprojeção 73 fue un vector de esta producción, los años siguientes, que se extienden hasta el día de hoy, revelan crecimientos estilísticos que definen las características principales del hacer creativo en el audiovisual brasilero: la poética de las imágenes; el cuerpo como herramienta de experimentación; narrativas abiertas y no lineales; investigación de la forma y la tecnología, mencionando algunas de las características observables en las obras presentadas en esta exposición.

Según Aracy Amaral, reeditar un evento cuatro décadas después requiere entusiasmo, paciencia y un equipo dispuesto a reconstruir la presencia de las obras, en la búsqueda de contacto con los protagonistas. Roberto Moreira dos Santos Cruz añade que la Expoprojecão 73 fue un hito en el contexto de las exposiciones de arte brasilero de la década de 1970. Según Moreira, aún es posible trazar una línea del tiempo que se inicia exactamente en ese evento y avanza hasta los días actuales, teniendo en la mira tendencias y estilos diversos que se sucedieron en la producción de películas y videos contemporáneos, con la marca de lo experimental. Ésa fue la premisa que orientó la propuesta curatorial elaborada por Aracy Amaral y Roberto Moreira dos Santos Cruz para la selección de las 62 obras que integran la Expoprojeção 1973-2013. El diálogo cronológico endosa el proyecto que celebra la importancia histórica de la edición de 1973, reviendo muchas de las obras que participaron en aquella muestra y mirando analíticamente lo que vino después en el contexto de esos cuarenta años.
En el eje histórico también están presentes otras obras creadas después del evento de 1973, en GRIFE, como Consejos de una lagarta, realizado por Regina Walter, en 1976, una de los primeros experimentos en cine-instalación en Brasil. La obra se produjo en súper-8 y se montó para producir un contrapunto entre dos telones, uno frente al otro. Regina Valter es una de las primeras artistas brasileras en incorporar en su proceso artístico lo audiovisual y las instalaciones. El éxito de sus experiencias la llevó a una amplia producción en los años ochenta.

El gran desarrollo de las nuevas tecnologías hizo obsoleto el súper-8 o las instalaciones con diapositivas proyectadas. El video fue ganando cada vez más espacio en el contexto de esa producción, acompañado del gran interés en el arte contemporáneo en el círculo internacional. Las nuevas media han ofrecido amplias posibilidades y sólida tecnología; la respuesta ha sido una producción artística virulenta con esas nuevas tecnologías en las últimas décadas. Artistas como Regina Silveira, Letícia Parente e incluso Roberto Aguilar, de la generación de los años setenta, asumieron el video como forma expresiva del lenguaje y documentación de sus procesos de trabajo.
A partir de los años noventa, las relaciones entre video, cine y artes visuales se han entrelazado en Brasil. Las exposiciones y muestras han evidenciado esa tendencia, que acompañan las experiencias en muestras contemporáneas mundiales.

La amplitud de las posibilidades, aliada a las prácticas tradicionales como la fotografía y las instalaciones, se multiplican y posibilitan ediciones con una especie de hibridismo tecnológico, o sea, se puede intervenir totalmente una fotografía, promover interacciones, reunir sonido, movimiento, video e interacción, lo que va rompiendo todas las barreras, en un proceso de realimentación: la tecnología ofrece nuevas posibilidades que, en las manos de los artistas, crean necesidades y descubrimientos nuevos; el mercado responde con perfeccionamientos e innovación tecnológica, ampliando las herramientas para ese constructo y nuevos soportes.
Tal facilidad tecnológica, hoy, ha posibilitado la unión de diseño, interactividad, almacenamiento y distribución inmediata, vía la red, lo que ha provocado una amplia apropiación de los soportes tecnológicos por parte del arte contemporáneo.
La Expoprojeção 1973-2013 facilita, así, una apreciación específica sobre los primeros gestos creativos con el lenguaje audiovisual experimental en el período embrionario del arte contemporáneo brasilero y pone en evidencia los límites y dificultades encontrados, en el primer momento, así como la capacidad de reinvención y superación. En paralelo, rendimos testimonio de lo que ocurrió en las décadas siguientes, con los artistas que expandieron este campo de especulaciones con la imagen en movimiento.
NOTAS
1. Crítica y curadora, fue directora de la Pinacoteca del Estado de São Paulo, del MAC/USP, curadora de la 8a Bienal del Mercosur y de la Trienal de Chile.
2. Curador, profesor y productor cultural, consultor del Itaú Cultural en las áreas de audiovisual, películas y videos de artistas.
HÉLCIO MAGALHÃES

