David Palacios (1967) forma parte de la última promoción que llegó a la escena artística cubana a finales de la década de los ochenta, completando la ya mítica Generación de los 80, que se caracterizó por un discurso estético que puso gran énfasis en el comentario sociopolítico desde una aproximación conceptual que recurrió a los más diversos vehículos formales, desde la pintura de caballete hasta el uso del objeto de inspiración dadaísta, pasando por el performance, que dejó una pieza de contestación colectiva ya antológica: La plástica joven se dedica al béisbol, escenificado en septiembre de 1989 en el estadio José Antonio Echeverría, en La Habana. Desde entonces la obra de Palacios se ha caracterizado por una pasión cogitativa y una mirada aguda e irónica de lo social y lo estético, valiéndose de los signos de ambos campos como vehículo expresivo, porque su crítica social abarca también a la institución arte, en una especie de cortocircuito o serpiente que se muerde la cola.
En su más reciente muestra personal (Breaking News) Palacios continúa su exploración de las realidades sociales y económicas más crudas de nuestro planeta mediante juegos intertextuales entre el discurso artístico y los métodos y herramientas propios de campos como la economía y la sociología, especialmente las técnicas de la estadística, tan recurridas a la hora de reducir los crudos fenómenos sociales a frías cifras, con la intención de tratar de comprender una situación específica en el terreno y trazar las estrategias adecuadas para su mejor solución. Es el modo mágico-tecnocrático como opera el poder en nuestra civilización contemporánea, erigiendo a la estadística en nuevo oráculo de Delfos.

Pero la obra de David Palacios desmonta minuciosamente ese modus operandi, lo vira patas arriba y lo rearma de un modo que nos deja al descubierto sus costuras y líneas de encaje, mostrando precisamente lo que los discursos políticos dominantes y sus correspondientes medios de comunicación usualmente ocultan a fuerza de mostrarlo abiertamente con la relajada certeza de que la gente está muy ocupada trabajando horas extras, bebiendo cerveza y mirando su partido de fútbol. Palacios se inventa una maquinaria que, a diferencia de la mediática –más bien gris, turbia y farragosa–, es un transparente aparato semiótico que fabrica nítidas metáforas utilizando objetos encontrados (o buscados), y que resemantiza en su nuevo contexto y función: su tienda de materiales artísticos es la de materiales de oficina. En este proyecto específico, Palacios crea la ficción –más que literaria– plástica de una agencia de noticias visual “que explica e ilustra al público problemas relacionados con nuestra realidad social [...] en diferentes categorías que incluyen la economía global, las inversiones internacionales, precios del petróleo, gastos militares y niveles de pobreza”1.
La mayor parte de las piezas usan como soporte un elemento que ya viene siendo recurrente en su obra –los tableros con presillas–, para presentar reportes en el mundo corporativo, automáticamente convirtiendo la sala de exposición en una suerte de board room, y a los espectadores, en hipotéticos miembros de la junta de directores, accionistas, etcétera. Pero la presentación de las estadísticas lleva implícito un código que representa los porcientajes con diferentes colores, en un gráfico que siempre va acompañado con una imagen artística impresa digitalmente y pintada encima con empastes de acrílico (que parecen subrayar con un guiño cínico la artisticidad del objeto y su funcionamiento en el circuito de la institución arte), imagen que contiene la misma proporción de colores que el gráfico, y que no siempre está directamente relacionada con el tema que refleja cada tabla estadística: Forced Labour in Numbers (2013) lleva la imagen de una joven desnuda, Military Expenditure (2013), un nadador deportivo, y Asylum Seekers in the United States (2013), un detalle del retrato de Francisco de Miranda en la cárcel, pintado por Arturo Michelena en el siglo XIX. En otro grupo de piezas relacionadas con los precios y la producción de petróleo en Latinoamérica y el mundo, recurrió a una ilustración expresionista abstracta, un denso dripping de dos, tres o cuatro colores, usando la pintura con un espesor que evoca la densidad del petróleo.
La pieza más impactante de la exposición, no sólo por sus dimensiones sino por el dramático tema que analiza, es Distribution of Homeless Veterans Across the US in 2012. Una casa de campaña montada sobre la pared en un círculo negro orlado con cifras impresas en vinilo que a primera vista parecen abstractas e incoherentes, pero que luego cobran sentido cuando ves la tablilla con el informe impreso, del cual puedes llevarte una copia a casa para digerirlo a tu aire. Éste enumera los miles de veteranos de guerra desamparados en toda la Unión y en los estados más críticos: California, Florida y Texas. Es al mismo tiempo la pieza que más literalmente ilustra el título de la exposición por su carácter, tan directo y urgente como una noticia de última hora.
NOTA
1. David Palacios, declaración artística en el catálogo de la exposición, p. 2.
RAFAEL LÓPEZ-RAMOS
