Exposición Individualdic 2013 - feb 2014· Por Juan José Santos

Zaida González

Museo de Arte Contemporáneo de Santiago

De lo autobiográfico a lo escenográfico. Con su toque pornográfico. Si borramos la pintura aplicada manualmente con acuarela aparecen las fotografías en blanco y negro. Si eliminamos la cámara permanece la puesta en escena. Si tiramos a la basura las cortinas, los muñecos, las alfombras y los juguetes queda ella. Zaida González (Chile, 1977) se ha decantado por un estilo anacrónico, la fotografía pintada a mano. Con una ansiedad por lo exótico, una estética sacralizada por íconos como Frida Kahlo y retomada por Brian Walker (con sus mujeres alienadas), Daniela Rossell (el lujo desorbitado) o Marcos López (con sus carnavales alegóricos). Y para reflejar el contexto social, político, económico y religioso de la actualidad.

Exposición Individual: Zaida González — imagen 1
Zaida González. Y tú querías más, pero yo no te lo pude dar, 2013. Lugar de realización: ONG - Organización Nelson Garrido en Caracas.

Son 43 fotografías realizadas en los últimos dos años entre Chile, Venezuela y Francia. En las imágenes aparecen poses de personajes que representan, a través de la sobrecarga de ornamento y de color, escenas muy dramatizadas que hacen referencia a hechos concretos. Las elecciones venezolanas, el sexo, la hipocresía religiosa, el poder económico, la cultura consumista. Los tres grafismos citados conducen a una polémica polisémica. Lo autobiográfico: ella traduce sus estados de ánimo y sus reflexiones filosóficas a través de su trabajo. Incluso, en el título nos pone tras la pista de una experiencia personal. El castigo aborda una contradicción. González obtuvo el Premio Rodrigo Rojas de Negri de 2012. El resultado de ese trabajo fue expuesto en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Pero por culpa de varios problemas, cambios de sala y de fechas (la exposición sólo estuvo abierta quince días), el premio se convirtió en un castigo. En palabras de la propia artista, “el museo es un lugar maravilloso, pero está mal administrado. Con muchos problemas para los artistas, no hay voluntad, seriedad ni respeto”. Por otra parte, el castigo se puede entender como la consecuencia fatal de la actual deriva y el sometimiento a los poderes políticos, religiosos y económicos. Lo escenográfico, entendido como una sociedad que simula, se disfraza, finge y posa convirtiendo lo artificial en natural. Lo pornográfico, de manera literal, mostrando escenas sexuales de tendencia homosexual, y metafórica, como una muestra cruda, sin ediciones, de lo habitualmente oculto. Todos estos elementos e interpretaciones se derivan del trabajo conceptual de Zaida González, quien, a través de su manera de manipular (analógicamente) la narrativa, desliza una crítica por medio de la exageración y el absurdo.

El efectismo, la distorsión, lo recargado, aparecen en la imaginería de muchos artistas del presente. Los paralelismos son elocuentes. El barroco se introdujo de forma masiva en Latinoamérica de la mano del colonialismo europeo. Los edificios, casi todos religiosos, que han resistido revoluciones y terremotos, muestran una decadencia y un estado de ruina en permanente degeneración. Similar a lo acontecido con el término barroco, que sufrió una evolución en el tiempo. En los siglos XVIII y XIX el adjetivo barroco era algo negativo, en el sentido de engaño. En parte, toda esta degradación proviene de la aplicación del calificativo barroco en el teatro. Era popular, pecaminoso, vulgar. El objetivo era arrancar la carcajada. En la obra de González vemos ecos de esta compleja asimilación del barroco, tanto en su temática como en su resolución final. El castigo encuentra una acepción añadida. El pueblo es castigado por sus excesos, por sus pecados.

En la exposición se incluye una serie dedicada a Venezuela. Zaida González coincidió en Caracas con el período electoral. Su visión crítica sobre las elecciones quedó plasmada en los retratos que produjo en aquellos días. Brazaletes chavistas invertidos, esposas, droga, dinero. La corrupción política y social se une al absurdo y a la hipérbole en su trabajo. Todo ello desde la ficción; se construyen escenarios teatrales en cada fotografía. En el montaje final, uno de esos escenarios se expuso para que cualquiera pudiera tomarse una foto, junto con un muñeco de una rana y un paisaje infantil. Una diversión en línea con algunas de las instantáneas que se muestran. Pero no podemos quedarnos únicamente con el lado sarcástico. Detrás de la risa, la crítica y la acusación.

 JUAN JOSÉ SANTOS MATEO

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