Exposición Individualdic 2013 - feb 2014· Por Katherine Chacón

Carlos Medina

Galería de Arte Ascaso

Carlos Medina (Barquisimeto, estado Lara, 1953) es uno de los escultores venezolanos que de manera persistente y con un desarrollo armónico ha ejecutado una obra de referencia ineludible dentro de la historia de las artes plásticas del país. Por esta razón, la realización de una muestra de carácter retrospectivo de su ya dilatado trabajo es un acierto sustentado, por una parte, en la indiscutible calidad de sus piezas, y por la otra, en la necesidad de este tipo de estudios dentro de nuestro contexto, en el que las posibilidades de muestras de investigación y acopio histórico –propias de los museos– se han visto mermadas.

La exposición fue curada por Bélgica Rodríguez y abarcó veintiséis años de producción. Su recorrido abre con el espectacular Cilindro infinito (1987-88), talla de 458 centímetros de altura representativa de un período en el que puede entreverse la admiración del artista por Brancusi y por el universalismo constructivo. La determinante verticalidad de la pieza afirma sus vinculaciones totémicas, que, sin embargo, han rehuido lo representativo para concentrarse en la simpleza del juego de las rectas y las curvas regulares. Algunas de estas soluciones formales seguirían siendo trabajadas por Medina a principios de los años noventa, utilizando la talla directa en mármol travertino.

Exposición Individual: Carlos Medina — imagen 1
Carlos Medina. Superficie negra CXB, 2012. Rotulado en mdf, pvc y acrovinílica negra. P/A. 53 x 52 x 16,2 cm. (20 4/5 x 20 2/5 x 6 1/3 pulgadas). Foto: Renato Donzelli.

Las tensiones entre una organicidad contenida y una aspiración geométrica han caracterizado la obra de este artista desde sus comienzos. En piezas como Fragmento de lluvia (1989) o Gotas nazareno (1989-1999), el artista se vale de la abstracción de esta forma natural, la gota, para sumergirse en el estudio de su dinámica volumétrica, jugando con sus características para comunicar peso, dirección, a través de la expresión franca de la materia, en este caso, la madera en talla directa.

De mediados de los años noventa son piezas como Círculo medio interno o la serie de Hojas, realizadas en acero o hierro, en las que el escultor parte de formas simples que adquieren movimiento, por la inclusión de dobleces o perforaciones, como si se hubiese detenido el momento en que ocurre en ellas una transformación.

Esta aparente transformación de los volúmenes puede ser atisbada como la irrupción del vacío en la materia, la inclusión de lo inmaterial como un elemento expresivo que poco a poco va ganando espacio dentro de la producción del artista, quien, siguiendo su formación dentro de lo geométrico, comienza a crear, a principios de la década de 2000, obras de carácter minimalista. En la serie de Varillas, el artista utiliza finas barras de bronce a manera de líneas, realizando dibujos en el espacio. A veces coloca pequeñas esferas que interrumpen las trayectorias de las finas barras, para crear puntos de tensión que dinamizan la pieza. Estas obras se hallan como antecedentes a las que conforman la serie Malevich (2013), realizadas con finas varillas de acero inoxidable dobladas o torcidas, que han sido colocadas sobre planos de MDF de color blanco. La yuxtaposición del alambre sobre los planos subraya el efecto dibujístico creado tanto por las líneas de metal como por sus sombras.

En la serie Superficies, en las que el artista realiza planos blancos sobre blancos o negros sobre negros que se pliegan en volutas, se extreman las indagaciones que ya Medina había esbozado a finales de los noventa en piezas de hierro o acero. Aquí, el uso del rotulado en MDF y PVC le permite lograr la calidad sutil de un fino plano que se hace volumen porque se ondula como una hoja de papel. La monocromía de estas piezas enfatiza el juego volumétrico dado por las incidencias de las luces y las sombras en las oquedades y curvas de los planos arqueados.

La obra reciente del escultor Carlos Medina –instalaciones a manera de penetrables, en los que finos hilos de nailon son surcados por gotas o esferas de aluminio o acrílico, como Neutrinos o Fragmentos de lluvia– es el resultado de su estudio consecuente sobre la geometría, de las formas perfectas y esenciales de la naturaleza, ya que la aproximación de Medina a la geometría nunca ha sido desapasionada, sino que, por el contrario, ha tomado la vía de una revelación de lo simbólico o sensual que se halla escondido en las formas puras.

Las instalaciones penetrables sintetizan muchas de las preocupaciones de Medina en cuanto a la organicidad de la geometría. En ellas se establece una relación más directa, sensorial y lúdica con el espectador, potenciando los recursos metafóricos que el artista siempre se ha preocupado por subrayar.

KATHERINE CHACÓN

Carlos Medina, por Katherine Chacón | artnexus