La obra de Sergio Vega (Argentina, 1959) se caracteriza por un fuerte trasfondo teórico. Su última muestra personal en Miami, Disassembling Paradise (Desarmando el Paraíso), es un ejemplo clásico de cómo este artista usa referentes históricos para cuestionar realidades contemporáneas. Esta exposición es parte del proyecto que Vega ha venido desarrollando por los últimos diez años, al que ha titulado El Paraíso en el Nuevo Mundo. El proyecto está inspirado en el libro del mismo título, escrito por Antonio de León Pinelo en 1650. A grandes rasgos, la tesis de Pinelo era que el Jardín del Edén se encontraba en Suramérica. Vega sigue el recorrido propuesto por Pinelo en su texto y llega a Brasil, específicamente al área de Mato Grosso. Una vez allí, el artista tomó imágenes, sobre todo de pueblos y casas, que luego se convirtieron en la base de su obra. A partir de estas imágenes construye su versión visual del paraíso. Al retomar este texto del siglo XVII, Vega hace un recorrido histórico por el pasado colonial de Suramérica hasta llegar al presente, estableciendo una relación directa entre este pasado y lo que él ve como consecuencias del orden social y económico existente en la región.

Disassembling Paradise está compuesta por la serie Parrot Color Charts (Gráficas de colores de Loros) y la instalación Shanty Nucleus After Derrida (El núcleo de la barriada después de Derrida). En esta muestra se ve claramente cómo el artista no usa solamente los mencionados referentes históricos, sino que también “prueba” a su espectador con citas del arte universal y regional. Las referencias formales y conceptuales comienzan por las más evidentes, como Piet Mondrian, en el tangible componente abstracto de corte purista en Parrot Color Charts, referencia que es reconocida y totalmente consciente por parte del artista. Por otra parte, los loros son una alusión a cómo la región es vista como algo exótico, imagen que se proyecta también en el uso de colores brillantes y la combinación de los mismos. Al trabajar con esta noción de exotismo, Vega está citando en su obra las asociaciones históricas visuales en las que se incluían loros en el paraíso como parte de su exclusividad, algo que ha sido representado extensamente en la pintura, sobre todo de siglos anteriores. Formalmente, además de la referencia a Mondrian, Vega establece una dinámica de relaciones entre forma y color, al “mutilar” la imagen de los loros con parches de colores brillantes que reproducen los de las plumas de las exóticas aves.
Sin lugar a dudas, Shanty Nucleus After Derrida es la obra principal en la muestra. Esta instalación fue mostrada anteriormente en el Museo de las Américas en Washington, DC, en 2010. El título está inspirado en Grande Núcleo (Grand Nucleus), la conocida serie de innovadoras instalaciones que Hélio Oiticica (Brasil, 1937-1980), realizó entre 1960 y 1966. Formalmente, la pieza también nos recuerda la obra de Oiticica, con sus innovadores módulos, amarillos e irregulares, suspendidos del techo. Vega coloca en un espacio similar elementos muy parecidos del mismo color brillante, pero además les adiciona sus imágenes de las barriadas de Mato Grosso. Esta solución crea una especie de paradoja entre la precisa disposición de los módulos, su inmaculada superficie y las fotografías, en las que se retrata una arquitectura local que se caracteriza por la improvisación, la irregularidad y la espontaneidad.
En su instalación, Vega, al igual que Oiticica, “reestructura” el espacio a través de las formas. Las piezas están organizadas como un laberinto espacial y visual, en el que las imágenes de elementos arquitectónicos se superponen entre sí como una especie de rompecabezas sin aparente orden lógico. Estas estructuras artificiales muestran una deconstrucción surrealista del espacio, lo cual deviene el pretexto ideal del artista para buscar una comunicación con el espectador, retándolo a reflexionar sobre su realidad circundante. Vega disecciona con su cámara parte de ese entorno inmediato y aparentemente caótico, para después presentarlo parcializado en un ambiente aislado, estéril si se quiere, de la galería. Al usar una combinación de fotografía con abstracción consigue una dicotomía intencional entre ambos lenguajes visuales, intrigando y desorientando a su espectador. Inevitablemente, establece un diálogo inteligente y a la vez desafiante con su obra. Logra, a través de un choque visual, una revisión contextual del mundo latinoamericano, extendiéndose desde el arte hasta la política.
Como sugiere el título, Vega “desarma el paraíso”, y con una visión histórica mordaz, se apoya en estos referentes para mostrar una línea de continuidad entre el pasado colonial y el presente, presentándonos evidencias de su vigencia a través de estructuras cívicas y económicas en la región.
Vega tiene a su favor el aval de una impresionante trayectoria artística, con un currículo que demuestra su compromiso con su arte. Entre las muestras más sobresalientes podemos mencionar la 51 Bienal de Venecia (Italia), en 2005. En el año 2000 su obra fue mostrada en la 5ª Bienal de Gwangju, (Corea del Sur); y también en la 5ª Bienal de Lyon (Francia). En 2001 participó en la Trienal de Yokohama (Japón). Ha recibido además dos de las más prestigiosas becas en el mundo artístico, la que otorga John Simon Guggenheim Memorial Foundation, en 1999; y en 1990, la de Pollock-Krasner Foundation.
IRINA LEVYA
