Exposición Individualsept 2013 - nov 2013· Por Alessandra Simões

Rubem Grilo

MNBA

La obra del artista Rubem Grilo evidencia la importancia del grabado como lenguaje artístico legítimo. Es lo que muestra la exposición Rubem Grilo –la trayectoria del artista– adquisición de 500 obras, Premio de Artes Plásticas Marcoantonio Vilaça. Con 123 xilografías de diferentes fechas y formatos, el conjunto presenta un resumen de la producción del artista, cubriendo 41 años de actividad profesional, entre 1971 y 2012.

La exposición simboliza la culminación de la sólida carrera del artista, tenido en cuenta para el Premio Procultura de Estímulo a las Artes Visuales (Fundación Nacional de Artes – MinC), en 2011. El proyecto consiste en la transferencia de 500 obras de su autoría al Gabinete de Grabado del MNBA, que se sumaron a las 900 anteriormente donadas por el artista a la misma institución. De este conjunto se seleccionaron las obras que integran la exposición, cuyo objetivo es presentar una perspectiva amplia de toda la trayectoria del artista, desde las primeras xilografías producidas en los primeros años de la década de los setenta.

Exposición Individual: Rubem Grilo — imagen 1
Rubem Grilo. Orelhudo (Orejudo), 2012. Xilografía. 15 x 27 cm. (6 x 10 ½ pulgadas).

Esta mirada sobre la amplia producción de Grilo revela la coherencia y calidad de su obra. Pese a los cambios puntuales a lo largo de los años, el artista se mantuvo fiel a un proyecto poético vigoroso, que lo convirtió en uno de los nombres más importantes del grabado brasilero contemporáneo. A través de Grilo, y de otros artistas de su generación, el grabado nacional recupera su dimensión mayor, cuya tradición fuera instaurada por Oswaldo Goeldi (1895-1961).

Nacido en Pouso Alegre (Minas Gerais) en 1946, Grilo se trasladó de joven a Río de Janeiro. Estudió xilografía con José Altino, en la Escolinha de Arte do Brasil, en la capital carioca, y frecuentó la Sección de Iconografía de la Biblioteca Nacional, donde conoció los grabados de Goeldi, Livio Abramo (1903-1992), Marcelo Grassmann (1925), entre otros. Visitando el taller de Iberê Camargo (1914-1994) recibió lecciones de grabado en metal, y en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage estudió litografía con Antonio Grosso (1935).

La figura, el humor y la viveza constituyen elementos centrales en la poética de Grilo. Estas características son muy comprensibles al mirar el inicio de la carrera del artista, cuando la xilografía surge, no como escogencia específicamente formal, sino como medio de expresión ideológica al alcance popular. En este período, Grilo ilustró periódicos y creó obras autónomas, trabajando siempre sobre temas políticos: dictadura militar, asuntos de la cotidianidad brasilera, burocracia pública y diferencias sociales.

La intención del artista era crear una comunicación directa con el público, la cual lo llevó a utilizar la palabra junto con la imagen. Hizo esto en periódicos como Opinião, Movimento, Versus, Pasquim, Jornal do Brasil. Con trazo tenue y composiciones contrastantes transfigura y recrea formas fuertes que ocupan todos los espacios del plano.

A lo largo de su trayectoria, con la investigación estética sistemática y el contacto constante con lo mejor del grabado nacional, Grilo desarrolló un gran sentido de autonomía plástica, lo que se manifestaría aún más intensamente en su producción a partir de la década de 1990, cuando recibió un premio de la Xylon International, en Suiza. En esta época Grilo deja de hacer ilustraciones para la prensa, pero con una producción más personal, la crítica social se mantiene.

El artista se enfoca en la simplicidad gráfica. Nunca pierde la atención prestada al humor y la ambigüedad, como muestran las obras El vidente (2011), Orejudo (2012), Desencaje (2008), donde hay elementos surrealistas. Yuxtaposiciones inesperadas y objetos inconexos hacen parte de las realidades fantásticas expresadas por el artista.

En su producción reciente Grilo prueba que el grabado no debe nunca ser considerado como un arte menor. Aun siendo un mordaz crítico social, el artista nunca trasformó la política en alegoría. Ante todo, sus obras revelan la fuerza de la síntesis plástica. El resultado de la creación de un gran artista, en su deseo poético más inopinado.

ALESSANDRA SIMÕES

Rubem Grilo, por Alessandra Simões | artnexus