Exposición Individualsept 2013 - nov 2013· Por Amalina Bomnin

Pablo Cardoso

Centro de Arte Contemporáneo de Quito

El Centro de Arte Contemporáneo de Quito exhibe desde junio la muestra antológica Teoría para actuar antes de tiempo, del artista cuencano Pablo Cardoso (Cuenca, 1965). La misma forma parte del Premio Mariano Aguilera a la Trayectoria Artística, en su primera edición. Según señala en el texto del catálogo Ana Rosa Valdez, “Esta exposición antológica tiene como propósito analizar los diferentes momentos de creación de Pablo Cardoso, desde 1987 hasta la actualidad, haciendo énfasis en unas reflexiones estéticas que están presentes de manera más o menos constante en sus obras. Estas inquietudes gravitan principalmente sobre la representación del tiempo y la experiencia, el proceso de la mirada, y la percepción sensible de la realidad”.

Todos los que se mueven dentro del arte ecuatoriano son conscientes de la falta de visibilización que éste ostenta internacionalmente. Sin embargo, ¿qué tiene la obra de Pablo Cardoso que la hace tan diferente, tan atractiva? Es que el artista ha sabido “tomarle el pulso” al contexto y ha desestructurado un cronotopo cultural que aún no termina de cristalizar, sometido a mediaciones políticas e individuales que volatilizan cualquier teoría promisoria sobre el arte ecuatoriano.

Exposición Individual: Pablo Cardoso — imagen 1
Pablo Cardoso. (Detalle) Lario Agrio-Lago ácido, 2012. Óleo y acrílico sobre lienzo. 120 cuadros de 21 x 28 cm c/u. (8 1/5 x 11 pulgadas).

 Algunos acusan su obra de comercial, fría, racional. Un primer acercamiento puede dar lugar a quedar atrapado en ese ángulo reduccionista respecto a su discurso. Después de ver el grueso de su producción y conversar con el artista (cuasi autodidacta) cae el telón de su aparente frialdad. Y es que desde esa flemática postura esgrime pronunciamientos viscerales de manera velada que se contraponen a la visión americana impuesta por la teleología occidental. Varias series en los últimos seis años han venido a corroborar su proverbial oficio y el ánimo enfático de atender a cuestiones que redundan en el cuestionamiento antropológico de nuestras sociedades. Disímiles puntos de referencia que a fuerza del extrañamiento añadido por el autor no son reconocibles, y sin embargo, pertenecen a la geografía del oriente del Ecuador; Islas Galápagos, entre otros sitios, son usadas bajo su habitual realismo fotográfico para aludir a nociones de tiempo que cristalizan su intención de relativizar la mirada, dependiente aquí del espacio de donde se mire.

La operatoria de Cardoso consiste en un proceso de “retoque” de sus registros fotográficos, a través de lo que él mismo denomina “pincel literal”, en un acto de restitución del aura y misterio primigenios a la vida contemporánea. La vertiginosidad, el deambular nómada producto de las constantes migraciones, las desvirtuadas ideas de progreso, desarrollan una identificación superficial y falaz con la naturaleza, el entorno, los semejantes, que los mass media contribuyen a modular con procacidad. La “caja boba”, el internet, las redes sociales, la publicidad, alejan a la media de la población de temas álgidos como la perniciosa explotación de las minas en nuestros países, o cualquier otro daño al medio ambiente. Esta operatoria la resuelve gracias a sus viajes, que en su caso constituyen medio y fin para manejar sus ideas sobre la imagen y el paisaje en una construcción recíproca. Otro tema que subyace en la poética del artista rememora conceptos lúcidos planteados por Lezama Lima en su ensayo La expresión americana. Me refiero a la configuración de una imagen que se corresponda no con el relato identificatorio impuesto por Europa a nuestras sociedades desde la razón, sino con el trazado de una frontera que incluye un espacio-tiempo mágico, movible, permeable.

Exposición Individual: Pablo Cardoso — imagen 2
Pablo Cardoso. Lario Agrio-Lago ácido, 2012. Óleo y acrílico sobre lienzo. 120 cuadros de 21 x 28 cm c/u. (8 1/5 x 11 pulgadas).

O sea que hay dos nociones de tiempo mensurables en este discurso: el que ha construido forzosamente Occidente para nosotros y el que aún podemos intervenir con dependencia de nuestras potencialidades. En la serie Sábanas (2005-2006), la visión de esas posibilidades dependientes del hombre se relativizan al establecer símiles que postulan su fragilidad. Varios invertebrados deambulan por simulados paisajes sugeridos a través de las ondulaciones de estos territorios que pueden significar la cubierta, el exterior, el mundo material; en cambio, los diminutos animales podrían ser el inestable mundo interior, el alma. Aquí, el autor juega a maniobrar con el concepto del barroco, identificable con la presencia alterna de luces y sombras, el claroscuro, lo intrincado, en su afán por internarse en los complejos procesos de constitución de nuestro ser latinoamericano.

La fotografía atestigua el paso decapitado del tiempo; de ahí que se le asocie con la idea de la muerte. El obturador sólo consigue ralentizar nuestra espectralidad. Cardoso vuelve a ella en sus piezas AM-PM, Allende (con la que participa en 2007 en la Bienal de Venecia), Isla # 1 y Serie Nowhere. En la primera recoge, en una secuencia de veinticuatro cuadros (obsesiones numéricas que me recuerdan las pasiones de los pitagóricos), su versión en acrílico sobre madera de un horizonte montañoso registrado entre las 6 a.m. y las 6 p.m.; y en Allende solicita a un voluntario italiano que le suministre vía internet imágenes escogidas a su vera de un punto específico de Venecia.

 Pablo Cardoso fue galardonado por la Fundación Rockefeller y trabajó durante tres meses en Bellagio Creative Arts Fellowship, en Italia, en una propuesta que resulta continuación de Lebensraum. Lago Agrio es una de las zonas que sufrió la política expansionista de la Texaco desde 1967 hasta 1990, compañía que causa la destrucción y contaminación de enormes áreas del bosque tropical. En 1993 las comunidades indígenas afectadas demandaron a Texaco con “el juicio medioambiental de la centuria”. Para llevar a cabo el proyecto, realizó varios viajes al sitio. La recopilación de fotos, documentos y testimonios completa la visión sobre el enconado tema, que culminó en un performance de extenso desplazamiento.

Teoría para actuar antes de tiempo me recuerda aquella frase de “quien da primero, da dos veces”; y eso es lo que ha conseguido Cardoso con sus paisajes de la incertidumbre, gracias a la sabiduría de tener, como diría Henri Michaux, el sentido de lo que falta.

AMALIN BOMNIN

Pablo Cardoso, por Amalina Bomnin | artnexus