Los habladores. Narrativas en el arte contemporáneo internacional

Milena Bonilla. El capital / Manuscrito siniestro, 2008. Caligrafía sobre papel.

Colectivasept 2013 - nov 2013· Por Ricardo Arcos Palma

Los habladores. Narrativas en el arte contemporáneo internacional

Biblioteca Luis Ángel Arango

El teórico del arte Hal Foster1 ha insistido en que la corriente postestructuralista impuso desde la década de los años setenta algo que él denominó “el giro textual del arte”. Tal giro hace parte de esa “cultura textual” donde se impone una nueva concepción del signo frente a la crisis de la representación. Tal crisis de la representación es un asunto de la modernidad. Ya el joven Georg Lukács anunciaba esto en su teoría de la novela. Y Walter Benjamin, quien se apoyaría en la teoría literaria de Lukács, abre una reflexión importante sobre la crisis de la narración y la imposibilidad de contar lo que acontece. En su ensayo El narrador (1936), Benjamin plantea una alternativa que rescataría la memoria, y ésa es la narración. Frente al mutismo de la tragedia hay que intentar narrarla. Esta crisis en los relatos afecta en gran medida el arte moderno y contemporáneo, donde la frontera entre literalidad y evidencia, entre arte y literatura, se borra por completo.

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Tracey Snelling. El desfile se termina (basada en El desfile se termina de Reinaldo Arenas), 2012. Madera, pintura, carboncillo, luces, pantalla lcd, reproductor, parlante y transformador. Cortesía de la artista y Rena Bransten Gallery, San Francisco.

En la Casa Republicana de la Biblioteca Luis Ángel Arango se llevó a cabo de mayo a julio del presente año una excelente exposición, curada por Selene Wendt en colaboración con Gerardo Mosquera. Habladores es el título de la muestra, que recoge gran parte de lo que se expuso inicialmente en el Museo Stenersen de Oslo. La muestra retoma el concepto le conteurs de Jacques Rancière, que podemos traducir como cuenteros. Esta noción está íntimamente ligada a la idea de “la emacipación” del espectador, lo que implica una comunidad de cuenteros (narradores) y de traductores”2. Esta comunidad, en efecto, parece estar conformada por los artistas contemporáneos, según la lectura que he podido hacer de la propuesta curatorial y las obras expuestas.

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Fabio Morais. Migración, 2006. Detalle de libros esculpidos como mariposas. Colección privada, Bogotá.

Gerardo Mosquera insiste en una narración otra, o en sus propios términos, en una “desnarración”, donde el problema central no es una narración lineal o literal en el sentido estricto de la palabra, sino una narración casi oral, donde el habla deviene el eje central: aquí aparece la figura de Vargas Llosa y su novela El hablador (1987), en la cual se articula un lenguaje simbólico con un lenguaje mítico, y, por supuesto, la figura misma del escritor como un nómada del lenguaje y de las palabras. Tal condición parece retomarse en las obras que conforman la muestra, donde los artistas no ilustran para nada los textos a los que aluden sus obras, dice Mosquera, sino que más bien los reinterpretan y deshacen la narración inicial creando nuevos relatos, interviniendo literalmente el texto: desnarrándolo. Selene Wendt afirma a su vez que los artistas “se inspiraron en la literatura y en la poesía” para hacer sus obras. Lo que confirma, en efecto, que la literatura es el verdadero pre-texto para las obras de los artistas que conforman la muestra: Milena Bonilla, Cristina Lucas, Ernesto Neto, Marilá Dardot, Alfredo Jaar, Liliana Angulo, Elida Tessler, Rosana Ricalde, Georges Adéagbo, Nina Yuen, Eder Santos, William Kentridge, Sergio Vega, Rayan Brown, Monika Bravo, el colectivo Young hae-Chang Heavy Industries y el Colectivo Eloísa Cartonera.

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Eloísa Cartonera. Vista del taller de la Cooperativa Editorial Latinoamericana, con libros cuyas cubiertas están hechas de cartón reciclado y pintadas a mano.

Encontramos obras que asumen una cierta literalidad, como Love Stories V (2008), de Valeska Soares, y Algunas consideraciones sobre flores silvestres: Orquídea abeja (Ophrys apifera) y Flor tablero de damas (Fritillaria meleagris) (2011), de Mónica Bengoa. En la primera vemos cinco estantes pagados a la pared, donde reposan varios libros empastados con ciertos colores tierra, sienas y blancos, y dispuestos de manera casi pictórica. En el lomo de los libros podemos leer y reconocer en algunos casos títulos que hablan del amor; y en la segunda obra vemos en un gran acercamiento las hojas de un libro abierto referente a la botánica. Ésta alude a la pintura, pero es realizada con fieltros de colores sienas y rojos, a la manera de una maqueta, topográfica, superponiendo capa sobre capa. Otra de las obras que incluye libros es el Proyecto editorial para Los habladores (2012), de Eloísa Cartonera, Cooperativa Editorial Latinoamericana. Esta cooperativa, que surge durante la crisis económica argentina de principios del siglo XXI, se basa en la democratización de la cultura a través de la producción de libros a muy bajo costo, donde el reciclaje de cartón que se usa en las cubiertas de los libros logró abrir un campo en el mundo editorial. Una gran instalación recubierta de libros de su producción hace de este un objeto artístico, pues sus portadas están pintadas a mano. La idea del libro accesible a todos, y finamente decorado, recuerda la aventura utópica de la cultura al alcance de todos.

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Mónica Bengoa. Algunas consideraciones sobre las flores silvestres: orquídea de las abejas (Ophrys Apifera) y Flor Ajedrez (Fritillaria Meleagris), 2011. Paño de lana recortado a mano.

Hay en la exposición otras obras que problematizan aspectos sociopolíticos desde un punto de vista histórico: la obra de Milena Bonilla Lo siniestro escrito con destreza (2008) retoma el texto El capital (1867-1894) de Karl Marx: dos grandes telas que cuelgan desde el techo hasta el suelo retoman uno de los volúmenes de esta magna obra. La virtud está en que la artista copia varios de los capítulos con su puño y letra usando la mano izquierda. Toda una reflexión sobre la idea del trabajo manual, la manufactura, la idea del ocio y del tiempo libre, entre otros temas, se desprende de esta obra, que, a mi juicio, es una de las más importantes de la muestra. Liliana Angulo, con su obra Negritude (2007-2009), logra una instalación muy bien concebida, donde las paredes están tapizadas de frases escritas en blanco sobre negro. Dichas frases retoman asuntos de la segregación racial. A estas frases las acompaña una serie de imágenes tomadas de textos que hablan de la condición del negro y la construcción de su imagen dentro de los estereotipos de la inferioridad de la raza que justificó el asunto nefasto de la esclavitud, durante el período duro de la época colonial. Un bailarín exageradamente caricaturizado con la figura del negro (con un inmenso afro) baila pasos salseros mientras la música inunda todo el espacio. A este dispositivo sonoro y visual se le añaden algunos espejos que hacen que el espectador entre en un proceso de reflexión sobre este asunto de segregación racial. Fabio Morais utiliza en su obra Migración (2006) algunos libros, cuyas hojas centrales han sido recortadas de manera irregular; los libros parecen transformarse en aves. El asunto de la migración animal es aquí directamente relacionado con la migración humana, donde, efectivamente, en este mundo globalizado es controlada y regulada por los países desarrollados que crean cada vez más barreras y fronteras casi infranqueables.

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Rosana Ricalde. Mapamundi, 2011. Detalle. Obra sobre papel. Cortesía de Baró Galeria, São Paulo.

Mapa Mundi (2011), de Rosana Ricalde, utiliza textos literarios que hablan de las ciudades. Con algunas frases que ella recorta cuidadosamente, la artista recrea un mapamundi donde se crea una especie de cartografía universal a partir de la palabra. Las barreras nacionales se han borrado y todos los cinco continentes se unen bajo una gran narrativa donde “las calles” forman como una gran ciudad, pero imaginada a la manera de Las ciudades invisibles (1972) de Italo Calvino. Niña Mala (2012) es el título de la obra de Tracey Snelling, quien se inspira en la novela Travesuras de la niña mala (2006) de Vargas Llosa. Una maqueta que recrea el espíritu de algunas ciudades, donde los edificios son los protagonistas y dentro de los cuales se proyecta a una actriz que interpreta varios roles con cierta carga erótica, reflexionando plásticamente sobre la relación entre la ciudad y el placer. Las ventanas se convierten en verdaderas pantallas, donde nosotros, espectadores, husmeamos escenas del ámbito privado. La idea de maldad endilgada a una mujer vendedora de placer es el eje central de esta obra.

Cristina Lucas, en su video Tú también puedes caminar (2006), hace una excelente reflexión plástica sobre la condición de la mujer y sus quehaceres cotidianos en una población española. Los perros del lugar aparecen compartiendo esos lugares asociados a las mujeres: salones de belleza, cocinas, casas, tiendas, etcétera. Pero los perros no están tirados en ningún rincón o sofá: están caminando sobre sus patas traseras creando una procesión. Al final, la procesión atraviesa el pueblo. Lo que sorprende es que el público de esta procesión poco común son las mujeres mismas.

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Cristina Lucas. Tú también puedes caminar, 2006. Detalle de video. Proyecto de la Fundación NMAC, Cádiz, España.

Elida Tessler realiza en su obra Dublin (2010) una instalación con una gran cantidad de botellas vacías creando un perfecto rectángulo dispuesto en el suelo de la sala de exposiciones. Las botellas están cuidadosamente tapadas con corchos donde se pueden entrever palabras como “Reading”. Esta obra, sin lugar a dudas, hace referencia directa al Ulises de Joyce, donde el protagonista, Leopold Bloom, realiza un recorrido urbano que dura un día. Tal recorrido se emparenta con la Odisea de Ulises –obra de Homero–, que duró diez años. La ciudad es el escenario perfecto, y las botellas nos hacen pensar en esos envíos que realizan los náufragos. Una obra con una carga poética bastante grande que no ilustra el texto del autor irlandés, sino que lo recrea.

Mosquera, ya en 2009, había desarrollado una exposición para el espacio Pan American Art Projects de Miami, bajo el título Desnarraciones. Él parece haberse inspirado en Gerald Prince, quien acuñó el término desnarrado en 1988, y en James A. Parr. El primero alude a lo que está insinuado en un texto, a lo que no está realmente narrado, lo que sería algo secundario. Y el segundo le da una dimensión positiva al término. Lo desnarrado, en principio, sería esa completud de algo aún no contado, según la propuesta de Mosquera, y Habladores logra exponerlo de manera notable.

NOTAS

1. Hal Foster, El retorno de lo real. Madrid: Akal, 2001. Consultar en particular el cápitulo 3, “La pasión del signo”.

2. Ricardo Arcos-Palma, "La estética y su dimensión política según Jacques Rancière". En Nómadas, No. 31, octubre de 2009. Bogotá.

RICARDO ARCOS-PALMA

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